Siete años después de que sus soldados desencadenaron la peor epidemia de cólera en Haití, la ONU se prepara para cerrar allí su misión de mantenimiento de la paz, la MINUSTAH.

Como Premios Nobel de la Paz comprometidos con el ideal de derechos humanos universales de las Naciones Unidas, nos preocupa profundamente que las víctimas de las catastróficas acciones de la MINUSTAH sigan sin justicia y sin reparaciones, a pesar de las promesas de la ONU de reparar el daño que ha causado. Mientras el Consejo de Seguridad visita Haití esta semana para ir cerrando la Misión, debe asegurar que la ONU salde su deuda con el pueblo haitiano antes de que la MINUSTAH se vaya – por el bien de ese pueblo, así como también de las Naciones Unidas misma, cuyo legado en Haití arriesga ser definido por el escándalo y cuya credibilidad e ideales están a prueba.

Cuando los soldados de la MINUSTAH descargaron desechos contaminados en el río Artibonite en 2010, provocando un brote masivo de cólera, la ONU negó activamente su papel en la tragedia, desafiando las evidencias abrumadoras y las propias obligaciones de la organización.

La negación de la ONU fue una afrenta a la justicia – y una traición no sólo del pueblo haitiano al que supuestamente estaba para servir, sino de los pueblos del mundo entero que constituyen las Naciones Unidas y esperan verla cumplir con sus más altos ideales. Mientras que la ONU ignoró a las víctimas del cólera, al menos 10.000 haitianos murieron a causa de la enfermedad (aunque la ONU ha informado que el número puede ser tres veces más alto). Hoy en día, el cólera sigue causando estragos en el pueblo de Haití y la crisis ha debilitado la credibilidad de la organización como defensora de los derechos humanos.

En diciembre de 2016, después de seis años de negación, el entonces secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, emitió una disculpa tardía. Ban admitió que la ONU tenía una “responsabilidad moral” para combatir el cólera y anunció “un nuevo enfoque” en la forma de un fondo de 400 millones de dólares para combatir la enfermedad y proporcionar reparación a las familias y comunidades que fueron víctimas directas de la imprudencia de la MINUSTAH.

Este fondo podría contribuir en gran medida a reparar el daño causado en Haití y la imagen y capacidad de actuar de las Naciones Unidas, sea en Haití o en cualquier lugar. Pero, hasta ahora, el nuevo enfoque no ha llegado a buen término; apenas diez de los prometidos 400 millones de dólares han sido recolectados. No es que $ 400 millones para ayudar a las víctimas y hacer reparaciones a Haití sea una cantidad demasiado grande. De hecho, en los años transcurridos desde que se introdujo el cólera -la mitad de la estancia general de la misión-, la ONU ha gastado 4 mil millones de dólares en la MINUSTAH. Pero en un ejercicio de hipocresía, un puñado de países poderosos han asegurado que se financia la llamada misión de paz en Haití a través de cuotas obligatorias, mientras que las reparaciones por los inmensos daños que ha causado deben ser suplidas mediante contribuciones voluntarias.

La MINUSTAH se retirará de Haití este mes de octubre, pero la epidemia de cólera que provocó la misión permanecerá, junto con la impunidad a que dio lugar. Cerrar la misión sin reparar los daños que ha causado es nada menos que una invitación a peores desastres, y socavará la credibilidad de cualquier misión sucesora desde el vamos. Muchos en Haití y en toda América Latina han visto durante mucho tiempo a la MINUSTAH como una fuerza de ocupación que pisotea la soberanía haitiana y su derecho a la autodeterminación. Son más que cautos que el Consejo de Seguridad ya ha aprobado el envío de todavía otra misión, supuestamente para promover la justicia y el estado de derecho. ¿Qué haitiano podría aceptarla si la MINUSTAH deja al país con una epidemia en curso, impunidad por sus propias violaciones y una promesa incumplida de 400 millones de dólares?

Al acercarse la fecha de retirada de la MINUSTAH, el Secretario General Guterres y el Consejo de Seguridad de la ONU enfrentan un desafío crítico. Si Guterres ejerce un liderazgo efectivo y empuja a los estados miembros a financiar el plan de 400 millones de dólares antes de octubre, la ONU recuperará gran parte de la credibilidad que perdió al negarse a asumir la responsabilidad de la epidemia y responder por el daño a la vida del pueblo haitiano. Si no lo hace, tanto Haití como la ONU sufrirán. La próxima visita del Consejo de Seguridad a Haití es también una oportunidad única para que ese organismo comience a pagar su deuda y establecer las bases para una nueva relación con Haití. Hacemos un llamado a ambos, el Secretario General y el Consejo de Seguridad, a ponerse a la altura de las circunstancias y hacerlo rápidamente. Sólo mediante el cumplimiento de los verdaderos deberes de la organización y la resolución de este desastre en Haití será posible recuperar los principios y valores que dan a la ONU la razón de existir.

Por Adolfo Pérez Esquivel, Jody Williams, Shirin Ebadi, Rigoberta Menchú Tum y Betty Williams

Todos los autores han sido distinguidos con el Premio Nobel de La Paz

Fuente: Haiti no minustah

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº46