(+) Facebook, Gran Hermano y Conciencia Humana

Filtración de datos, debilidades de seguridad y 'errores' abiertamente admitidos son apenas los primeros hilos de una intrincada trama de presunta injerencia que no está protagonizada precisamente por Moscú.

La pérdida de 37.000 millones de dólares para Facebook en una sola jornada parece poco comparado con lo que ha develado el escándalo de Cambridge Analytica.

El fundador de la red social, Mark Zuckerberg, ha confirmado lo que el filósofo surcoreano Byung-Chul Han teorizaba hace algunos años: vamos rumbo hacia una sociedad de control donde todos "contribuimos al panóptico digital en la medida en que nos desnudamos y exponemos". Y se hace sin coerción.

En 2013, el profesor de la Universidad de Cambridge Aleksandr Kogan, desarrolló una aplicación en Facebook que le permitió recopilar información de 270.000 usuarios que contestaron a un test "de personalidad", además de los datos de su círculo de amigos, es decir, el perfil de unos 50 millones de personas en EE.UU., o lo que es lo mismo, 15 % de la población estadounidense

Sede de Cambridge Analytica en Londres (Reino Unido). 21 de marzo de 2018. / DANIEL LEAL-OLIVAS
 

Toda esa información fue luego vendida por Kogan a Cambridge Analytica, una empresa de asesoría política que en su propia página web deja claras sus fortalezas: "Al conocer mejor a su electorado, podemos lograr una mayor influencia a la vez que reduce los costos generales". Como carta de presentación, la firma consultora muestra que estuvo detrás de la campaña del presidente estadounidense, Donald Trump.

Las certezas

Aunque el escándalo se desató el fin de semana pasado tras una publicación de los diarios The New York Times y The Observer, no fue sino hasta el miércoles que Zuckerberg se pronunció al respecto.

En un extenso comunicado publicado en Facebook, el presidente de la compañía pidió disculpas, admitió "errores" y prometió cambios en la plataforma para mejorar la privacidad. "Tenemos que arreglar eso", escribió Zuckerberg, quien confesó que la red social tenía menos restricciones de privacidad en la época en que Kogan desarrolló la aplicación. La venta de los datos a la empresa asesora de Trump fue en 2015, un año antes de la campaña presidencial en EE.UU. que le dio la victoria.

Pero previo a la aparición de la investigación sobre Cambridge Analytica, las "sospechas" respecto a la supuesta campaña para manipular a los votantes estadounidenses a favor del entonces candidato republicano no estaban puestas en Reino Unido, sino en Rusia.

El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, durante una reunión de la APEC en Lima (Perú). 19 de noviembre de 2016. / Mariana Bazo / Reuters
 

Sin embargo, el propio Zuckerberg declaró el miércoles que no tenía ninguna prueba de que exista alguna conexión entre la polémica compañía británica Cambridge Analytica y la Agencia de Investigación de Internet, una empresa con sede en San Petersburgo y acusada por las autoridades estadounidenses de interferir en las elecciones presidenciales de 2016.

Ayer, el Gobierno británico se vio obligado a desmentir que tuviera alguna vinculación con la empresa consultora ni con su matriz, SCL Group, pero admitió que el Ministerio de Defensa colaboró con la última firma entre 2014 y 2015. Zuckerberg ha sido llamado a comparecer ante el Parlamento británico y la Eurocámara.

Chivo expiatorio

Hasta ahora, hay dos versiones: Facebook acusa a Kogan de haber entregado —sin permiso expreso de la red social— una información sensible a Cambridge Analytica; mientras que el profesor universitario dice sentirse como un "chivo expiatorio" de ambas empresas.

En una entrevista a BBC Radio 4, Kogan aseguró que se sentía víctima de una guerra "injusta" en su contra por parte de los ejecutivos de Facebook y la firma consultora, porque al momento de vender los datos recogidos por su aplicación, le habían dicho que lo que hacía "era realmente normal" y él desconocía que esa información sería usada para la campaña de Trump.

A pesar de que la empresa que asesoró directamente al actual presidente de EE.UU. es británica, algunos medios de comunicación han puesto la lupa en la procedencia de Kogan, quien es originario de Moldavia y, entre 2015 y 2017, impartió clases en la Universidad Estatal de San Petersburgo (Rusia). No obstante, académicos de ese centro de estudios destacan que cuando el profesor llegó al claustro, ya había roto sus vínculos con Cambridge Analytica.

El exgerente general de Cambridge Analytica, durante la Cumbre Web en Lisboa (Portugal). 9 de noviembre de 2017. / PATRICIA DE MELO MOREIRA / AFP
 

Entretanto, la consultora inglesa anunció la destitución del gerente general, Alexander Nix, quien fue grabado de manera encubierta por un periodista cuando se jactaba de perpetrar acciones ilícitas para recopilar datos "de los blancos", tender trampas a candidatos políticos e influir en procesos electorales. Además, aseguró que la compañía para la que trabajaba usualmente enviaba correos con un mando de autodestrucción para que no quedaran "pruebas ni rastro documental ni nada".

Tentáculos en América Latina

Cambridge Analytica recibió unos 6 millones de dólares para asesorar al presidente Trump, pero no fue el único que contó con sus servicios. Los tentáculos de la consultora también llegaron a países de América Latina como Argentina, Colombia y México.

En Argentina, ni el Gobierno ni la oposición han admitido tener vínculos con Nix, sin embargo, una nota publicada en Clarín asegura que el exgerente general de la empresa británica mantenía estrechos vínculos con empresarios argentinos, entre ellos Juan Pepa, conocido en el mundo del polo y con quien mantuvo una asociación disuelta hace algunos años, llamada Rubirosa Ltd.

El periódico argentino también afirma que Nix es uno de los "padrinos" de la fundación social de la familia Pepa en localidades de la provincia argentina de La Pampa, en la que se recolectan fondos mediante eventos de gala a los que asisten personalidades de ese país. Entre los colaboradores de esa iniciativa aparece el presidente Mauricio Macri, quien supuestamente la visitó en 2009 cuando se desempeñaba como jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Mark Turnbull, el director ejecutivo de la división política de Cambridge Analytica, llegando a la sede en Londres. 20 de marzo de 2018. / Henry Nicholls / Reuters
 

En Colombia, por otro lado, la revista Semana señala dos puntos clave: el nombre del alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, en la página web de Cambridge Analytica y la alianza con una aplicación llamada Pig.gi.

Peñalosa aparece como uno de los asesorados de la compañía, a quien le recomendaron que "alistara las voces más creíbles de otras figuras para ayudar a entregar su mensaje a los votantes" y sacara rédito de su gestión anterior como alcalde para poder convencer al electorado, se lee en la página web de la consultora. El mandatario local desmintió ese vínculo a través de un comunicado.

El otro nexo visible es la aplicación Pig.gi, que ofrece datos móviles de manera gratuita a cambio de ver anuncios e historias patrocinadas en Colombia y México. La compañía inglesa, en su portal web, manifestó su satisfacción por la alianza con esa utilidad que permitía a sus socios "enviar el mensaje correcto a las personas adecuadas en el momento adecuado".

En México, la controversia apenas comienza. Los candidatos a la presidencia ya sacaron sus conclusiones de quién contrató a Cambridge Analytica, pero ninguno ha admitido la asesoría: Ricardo Anaya, de la coalición Por México al Frente, acusó a la empresa de haber influido en los comicios del año pasado en el estado de México. El izquierdista Andrés Manuel López Obrador, quien lidera las encuestas, aseguró que la firma está detrás de la campaña sucia en su contra, mientras que el aspirante del oficialismo, José Antonio Meade, negó que el PRI hubiese pagado los servicios de la compañía británica.

La Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) informó que no se investiga una posible injerencia de la empresa Cambridge Analytica en las elecciones mexicanas porque no hay denuncia. Mientras tanto, el Instituto Nacional Electoral (INE) negó que tuviera registro de la operación de la firma: "Estamos atentos", dijo el presidente de ese ente, Lorenzo Córdova, citado por Excélsior.

Víctimas y vigilantes

Pese a estar constituida en Reino Unido, se sabe que la controvertida empresa fue financiada por el partidario de Trump y multimillonario Robert Mercer, y tuvo en su directiva al exasesor del actual presidente de EE.UU., Steve Bannon.

Mientras la agencia rusa ha sido incluida en la lista de sanciones contra Moscú por su supuesta interferencia en las elecciones de 2016, no se sabe si EE.UU. actuará de la misma manera con Reino Unido por la acción de la consultora inglesa.

Sin embargo, lo que más resalta del escándalo es que el 'robo' de datos ocurrió.

 

Facebook, Gran Hermano y Conciencia Humana

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Ups, el Rey está desnudo una vez más.

De repente, los medios de comunicación se dieron cuenta de que Facebook y los medios de comunicación social son un poderoso medio para obtener información y un gigantesco sistema de marketing. Aquellos que han estado diciendo esto durante algún tiempo fueron hasta hace unos días marcados como peligrosos subversivos, nostálgicos de la vieja Internet, quizás inventores de noticias falsas.

Bastaba con echar un vistazo a lo que aparecía en las columnas laterales de FB para entender el juego, absolutamente claro, un juego que, por cierto, es perfectamente legal porque uno se inscribe en el juguete, pero nunca lee lo que firmó. Gratis, pero a un precio alto…

De este pequeño escándalo que desmitifica el pasatiempo favorito de gran parte de los ricos de la tierra (mis amigos senegaleses en FB nunca pusieron la foto de su mejor pastel y no cambian la foto del perfil todos los días, quién sabe por qué) nos trasladamos inmediatamente al Gran Hermano en la versión moderna: Cambridge Analytica (pero podría haber sido cualquier otro gran gigante de la publicidad) que condiciona las elecciones políticas de medio mundo, los mercados, el consumo y no sé qué más siguiendo el esquema que evocaba el libro de Orwell y que seguía siendo un símbolo de la persuasión oculta.

El tema ha sido perseguido durante mucho tiempo: en los años 70 con el tema de la percepción subliminal, luego con estudios sobre la sugestionabilidad, plenamente asumido por el marketing, del package, la industria de la publicidad.

La idea básica, llevada al extremo, es la del lavado de cerebro.

“¡Quizás se pueda lavar los cerebros!”, dijo Osho Rajneesh irónicamente en una entrevista con un periodista diligente preguntándole si estaba haciendo un “lavado de cerebro”. “Algunos cerebros están muy sucios, un lavado no les haría daño”. El ensayo continuó (sobre el que han circulado profusamente noticias falsas y mentiras). “¡Ya ve, querido señor, si hubiera lavado de cerebro, usted y yo no estaríamos aquí hablando!”, concluyó.

Aquí es donde sería bueno hacer preguntas: ¿cómo funciona la conciencia humana? ¿Es posible manipularla? ¿Es posible influir en ella, condicionarla?

Sí, por supuesto que es posible, pero no absolutamente posible. Porque si nos observamos a nosotros mismos, nos daremos cuenta de que vivimos en un mundo que nos influye y que nosotros también, a su vez, influenciamos. También notaremos, sólo con observación y no con teorías, que cuando el mundo (entendido como el conjunto de otras intenciones humanas) trata de hacernos hacer algo, nuestra reacción es variada: rechazo, complacencia, negación, miedo, irritación, alegría, excitación, amnesia… Tenemos un número de respuestas que varían en el tiempo y la experiencia.

Una vez más, gracias a la experiencia y a la observación, podemos llegar fácilmente a la conclusión de que nuestra conciencia es activa y que, frente a los acontecimientos, estructura una realidad específica, diferente de conciencia a conciencia. Cuando me enfrento a un gesto autoritario puedo someterme o rebelarme, dudar o ser firme y los que están a mi lado, en las mismas condiciones, pueden hacer algo radicalmente diferente, estructurando una respuesta completamente diferente. Frente a una situación, la conciencia estructura una respuesta unívoca e irrepetible. Podemos estar de acuerdo en que, gracias al aprendizaje y a los hábitos, a veces estructuramos respuestas estándar que nos permiten ahorrar tiempo, pero estas respuestas son también un acto activo de conciencia que podemos cuestionar.

Nosotros también concluimos que no es posible lavar el cerebro y que siempre hay otra respuesta a la conformidad, a creer en las mentiras. Hay un espíritu crítico que es consecuencia directa de esta actividad de la conciencia, del hecho de que la conciencia es activa e interactúa con el mundo.

Seguramente, por poner un ejemplo concreto, hay personas que han puesto, a lo largo de la historia, temas que no estaban de moda: que la tierra era redonda, por ejemplo, o que era necesario dejar de considerar al planeta como un contenedor de basura; ciertas sensibilidades alimentarias han cambiado debido a la acción de la gente, a la sensibilización que, al final, gana sobre alguna coerción publicitaria. La ingenua repetición de rubia-cerveza-rubia-cerveza que ha perseguido a generaciones como la mía es ahora vista con una sonrisa por los jóvenes. Pero los anunciantes continúan con el leitmotiv, quizás con un poco más de astucia. Esperando vender.

Puedes influir en el pensamiento de los demás, hay muchas malas intenciones en este sentido. Pero al final la estructura misma de la conciencia está ahí para decirnos que siempre es posible elegir otra cosa, siempre es posible pensar, sentir y actuar en una dirección mejor, más consciente, más justa.

Y que el lento camino evolutivo de la humanidad va en esa dirección.

 

       

Fuente: RT

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº73

 

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Número Especial  1. Junio 2018.

 

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