Venezuela.- Hace quince años, el 2 de diciembre de 2002, sectores opositores al Gobierno del comandante Hugo Chávez, convocaron nuevamente a un paro patronal que desencadenó en un sabotaje a la industria petrolera nacional, que duró 63 días y fue derrotado por la resistencia del pueblo.

Luego del fracaso del golpe de Estado de abril de 2002, y del restablecimiento del hilo democrático, los factores de la derecha continuaron con su estrategia desestabilizadora para ocasionar el desabastecimiento de alimentos y combustible, con el propósito de crear un estallido social para provocar el hundimiento del Estado y del sistema democrático.

El paro petrolero fue orquestado por las cúpulas empresariales, partidos de oposición aglutinados en la extinta Coordinadora Democrática (hoy auto denominada Mesa de la Unidad), el sindicalismo tradicional y dueños de empresas de comunicación. Los mismos actores que en la actualidad celebran la baja del precio del petróleo, mantienen una guerra económica contra el pueblo venezolano, y promueven un bloqueo financiero a la nación.

Pérdidas millonarias

Durante los 63 días del paro, Venezuela interrumpió su papel de proveedor confiable de crudo y combustible.

Los informes de Pdvsa reflejan que el sabotaje petrolero produjo una contracción en el Producto Interno Bruto (PIB) de 15,8 % durante el cuarto trimestre de 2002, y de 24, 9% durante el primer trimestre de 2003, mientras que el PIB petrolero cayó en 25,9% y 39,3%, respectivamente.

Las pérdidas por ventas no realizadas alcanzaron más de 14.430 millones de dólares, lo que ocasionó una baja de 9.998 millones de dólares en la capacidad contributiva de la empresa y sus filiales al fisco nacional.

La falta de suministro energético afectó la producción de las empresas básicas de Guayana y las actividades en las refinerías de El Palito (Carabobo) y Paraguaná (Falcón).

También se produjo la caída abrupta de las reservas internacionales en divisas, del Fondo para la Estabilización Macroeconómica.s.

La falta de suministro afectó a las empresas básicas de Guayana, la producción de crudo se redujo en 70%; mientras que las operaciones de las refinerías de El Palito (Carabobo) y Paraguaná (Falcón) fueron suspendidas.

También se produjo la paralización de Intesa, empresa que administraba el sistema informático de la industria, y se fondearon en las costas venezolanas los buques de PDV Marina, para asegurar el desabastecimiento de combustible.

Pese a esas acciones, el gobierno pronto aseguró el suministro de alimentos y servicios básicos a la población, mientras que los promotores del paro dejaron a sus seguidores a su suerte.

Ataque a la soberanía

El golpe petrolero pretendió tomar el control de los recursos energéticos de la nación y de los ingresos provenientes de la exportación de crudo.

Este plan desestabilizador tuvo como objetivo detener todos los avances alcanzados por la revolución en materia petrolera como la Ley Orgánica de Hidrocarburos, aprobada vía Habilitante en noviembre de 2011.

Esa Ley estableció que las regalías petroleras que deben pagar las empresas transnacionales pasaran de 1% a 33,3%, el Impuesto Sobre la Renta (ISLR) en actividades petroleras se incrementó de 34% a 50%, se implementó un impuesto de extracción de 33,33%; y se garantizó una participación de Pdvsa de al menos 60% en los proyectos y empresas mixtas.

Estas medidas revirtieron la política anti soberana denominada "apertura petrolera", impulsada por los gobiernos neoliberales de la década de 1990, para entregar la industria petrolera a compañías transnacionales, aumentar indiscriminadamente los volúmenes de producción y disminuir los ingresos fiscales, para justificar una gradual privatización.

Rescate de la industria

En el Aló, Presidente número 138, transmitido el 9 de febrero de 2003, desde la Refinería El Palito, en el estado Carabobo, el líder revolucionario, Hugo Chávez resaltó que la conciencia política y social del pueblo y de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) permitieron derrotar las acciones criminales y desestabilizadoras de la derecha.

"Jugaron otras cartas (...) nos tiraron a sacar, pero aquí estamos hoy más fortalecidos que ayer, hemos derrotado el golpe petrolero, económico, fascista y terrorista (...) obtuvimos unidos la victoria contundente de la patria, victoria petrolera, victoria moral, victoria civil, victoria militar, victoria obrera, la victoria popular, la victoria, la victoria y la victoria: ese es el camino del pueblo venezolano de hoy, de la patria", expresó en referencia al triunfo revolucionario sobre el sabotaje.

Luego de que en febrero de 2003 el pueblo venezolano lograra derrotar las acciones del paro y sabotaje, el Gobierno Revolucionario pudo retomar el control de la actividad petrolera en el país y garantizar que el manejo de los recursos generados de la misma, estuvieran al servicio de la mayoría de la población y no de unas élites privilegiadas.

De este modo se logró reorientar el papel de la industria petrolera para poder garantizar la justa distribución de los recursos, provenientes de la comercialización del crudo, en planes de inversión en beneficio de los venezolanos.

Reestructuración de Pdvsa

Investigaciones del Ministerio Público (MP) han revelado que en Petróleos de Venezuela se estableció un cartel de delincuencia organizada con el fin de sabotear la producción de crudo y afectar a la economía de la nación.

En rueda de prensa ofrecida este jueves, fiscal general de la República, Tarek William Saab, denunció que un grupo de altos funcionarios impulsaron un plan "para acabar y para implosionar la industria petrolera disminuyéndole los niveles de producción", con "alianzas infames con empresarios".

Con el maquillaje de cifras, contratos suscritos con sobreprecios que no fueron ejecutados en la Faja Petrolífera del Orinoco, devastación de vehículos, disminución de la producción y sabotaje a máquinas, ocasionaron daños patrimoniales a la nación, indicó.

A través de acciones judiciales, el MP ha aprehendido hasta la fecha a 65 gerentes de Pdvsa por hechos de corrupción y sabotaje a la industria estatal, incluyendo a quienes eran hasta hace poco ministro del Petróleo, Eulogio del Pino, y el presidente de Pdvsa, Nelson Martínez, detenidos este jueves como resultado de las investigaciones desarrolladas por la Fiscalía en torno a las tramas de corrupción que envuelven a las empresas mixtas Petrozamora y Petropiar, a la subsidiaria de la estatal petrolera en Estados Unidos, Citgo Petroleum Corporation (Citgo) y a la filial Bariven.

También han sido detenidos Pedro León, director ejecutivo de la Faja Petrolífera del Orinoco; Orlando Chacín, presidente de la Corporación Venezolana de Petróleo; Francisco Jiménez, presidente de Bariven; y Gustavo Malavé, director ejecutivo de la División Occidente de Pdvsa.

Este plan de sabotaje, se une a las sanciones perpetradas por el gobierno de Estados Unidos y la Unión Europea, en contra de la principal industria del país, con el fin de sabotear los ingresos en divisas al país y la calidad de vida del pueblo venezolano.

El Gobierno Bolivariano apoya el desarrollo de las investigaciones del MP para desmantelar a las mafias presentes en la empresa estatal que genera el principal ingreso en divisas al país y, con ello, el mayor sustento del pueblo venezolano.

Asimismo, el presidente de la República, Nicolás Maduro, implementó un plan de reestructuración y transformación socialista de Pdvsa, para optimizar su funcionamiento y reencauzar a esta empresa al servicio del desarrollo de la vida económica nacional.

"Sabía que este día iba a llegar, y le doy gracias a Dios y le pido a Dios la mayor sabiduría para poder conducir esta revolución profunda en Pdvsa, esta transformación, este golpe de timón en revolución necesario para nuestra industria petrolera, para ponerla al servicio, ahora sí, del crecimiento, del desarrollo y de la vida económica del país de manera integral, sin corrupción, sin corruptela, sin corruptos, sin bandidos, sin sanguijuelas y mafias", manifestó el jefe de Estado durante un encuentro con los trabajadores petroleros.

Como parte del golpe de timón, el presidente Maduro designó como ministro de Petróleo y presidente de Pdvsa a Manuel Quevedo, y como vicepresidente general de Pdvsa a Ysmel Serrano, quienes tendrán como tarea fundamental la transformación de la industria. Junto a ellos, también participará el Alto Mando Militar.

También instruyó elevar la producción de la estatal en un millón de barriles diarios para incrementar el ingreso de divisas de la nación, que contribuyen con el desarrollo social del país.

"Que Pdvsa aporte todos sus recursos a la diversificación hermosa que va creciendo, la diversificación productiva nacional, la obtención de nuevas fuentes de divisas internacional, que equiparen y equilibren y superen los precios petroleros en los años que están por venir", explicó.

En este plan de reestructuración, el compromiso de los trabajadores petroleros es vital para recuperar a la empresa de todos los venezolanos, tal y como ocurrió 14 años atrás cuando se logró derrotar el sabotaje de 2002-2003.

 

       

Fuente: Resumen Latinoamericano

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