A comienzos de enero de 1817, el Libertador Simón Bolívar, desde el Cuartel General del Tuy, dos años y un mes antes del Congreso de Angostura, en una emotiva carta abierta dirigida a los caraqueños, les decía que el ejército Libertador pisaba el territorio de la ciudad y que las armas de la República, coronadas de repetidas victorias, no podían temer a los tiranos que oprimían a la Patria.

Pero también le decía a los caraqueños que el tiempo de la tiranía había terminado, que nuestros soldados son invencibles y luego, como con sentido premonitorio, decía: "Yo vuelo a la cabeza de mis compañeros de armas a romper vuestras cadenas. Ya no habrá más esclavos en Venezuela. Todos los ciudadanos serán iguales ante la Ley".

Apreciar los acontecimientos históricos de los tiempos de la independencia y ver el acontecer, en el tiempo actual dos siglos después, son hechos que, definitivamente nos ponen a pensar.

Un par de años atrás, siempre en tiempos de guerra en nuestra naciente nación, existía la promesa de realizar un congreso donde fuese aprobada una Constitución que actualizara la de 1811, que fuese adaptada al nuevo tiempo que corría y que le diera una gran solidez y equilibrio al Estado, por supuesto, sin tocar para nada el concepto de la libertad.

"Señor, ¡Dichoso el ciudadano que bajo el escudo de las armas de su mando ha convocado la Soberanía Nacional para que ejerza su voluntad absoluta¡ Yo, pues, me cuento entre los seres más favorecidos de la Divina Providencia, ya que he tenido el honor de reunir a los representantes del Pueblo de Venezuela, en este Augusto Congreso, fuente de la autoridad legítima, depósito de la voluntad soberana y árbitro del destino de la nación".

Esas fueron las palabras con las que Bolívar inició su impactante discurso, en el que dejó claro que la República había transcurrido un tiempo difícil. "Ha sido —dijo el Libertador— la inundación de un torrente infernal que ha sumergido la tierra de Venezuela".

En su discurso fue crítico, abordó el problema de la libertad de los esclavos, se refirió a la educación popular y su importancia, la virtud y la soberanía. Ve a la patria servir de centro, de emporio a la familia humana, la ve distribuir la salud y la ve sentada en el Trono de la Libertad empuñando el cetro de la justicia, le pide a los legisladores concedan a Venezuela un gobierno eminentemente popular, moral, justo, que encadene la opresión, la anarquía y la culpa, que haga reinar la inocencia, la humanidad y la paz, que haga triunfar la ley y la libertad bajo el imperio de leyes inexorables. Simón Bolívar finaliza diciendo: "Empezad vuestras funciones: yo he terminado las mías".

En mano de los legisladores del Congreso depositaba el Jefe Supremo el poder, si bien ese mismo congreso lo designa luego Presidente Interino del Estado.

Al referirme al duro, tormentoso tiempo pasado, a esa época en que el guerrero y estadista depositaba el mando en el Congreso de Angostura, cuando les recordaba que ellos eran los representantes del pueblo soberano y les entregaba la libertad, hoy, en este tiempo del siglo XXI, 200 años después del Congreso de Angostura, pareciéramos revivir la historia con acontecimientos parecidos.

Parecidos porque los ciudadanos al lado del presidente legítimo de Venezuela, con el voto, le hemos entregado a la Asamblea Nacional Constituyente el poder para que decidiera los destinos de la Patria y ella decidió convocarnos a que eligiéramos a quien conduciría los destinos de la nación y de nuevo el pueblo venezolano decidió. Decisión que ha molestado a quienes molesta nuestra libertad y soberanía de la que hacemos gala como pueblo libre a quien el Libertador Simón Bolívar concedió la independencia.

Hoy, como en el pasado glorioso de esta tierra, volvemos a ser el centro de la humanidad, de la misma que clama por respeto, justicia, moral, que reza porque vayamos siempre al amparo de las leyes, que mantengamos y luchemos por la libertad y la paz, que es la lucha que hoy día se ha regado por todo el mundo en las gargantas de millones de seres humanos ya hastiados del deshonor, de las viles actuaciones, de las mentiras y las modernas cadenas de opresión que hoy operan todavía en este mundo, mientras millones de seres siguen desatendidos.

Hoy, volvemos a estar en medio de una guerra, algo diferente, pero guerra al fin, pero el pueblo soberano, heredero de la sangre del pueblo y de los libertadores que hicieron posible la independencia, siguen alertas, siguen fieles al hombre de las dificultades, al mismo hombre que al entregar el mando al Congreso en Angostura, les dijo como hoy le dicen a los actuales constituyentes que hagan triunfar al gobierno bajo el imperio de leyes inexorables.

 

         

Fuente: AVN

Frases

Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad
          Simón Bolívar  

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº93

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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