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Venezuela: El 27F fue la respuesta del pueblo a las falsas promesas del neoliberalismo (+ Vídeo)

(+) Documental: Febrero 27

(+) El Caracazo fue sólo noticia momentánea en la prensa internacional

La rebelión popular del 27 de febrero de 1989 constituyó la respuesta de un pueblo golpeado por la profunda crisis generada por la aplicación de políticas neoliberales en el país durante la década de 1980 y que se agudizaron en el segundo período presidencial de Carlos Andrés Pérez (CAP).

A principios de 1989, la pobreza en la cual vivían cinco de cada diez hogares venezolanos se recrudeció por los recortes aplicados por Pérez en los recursos destinados a atender las necesidades del pueblo. Así, la cifra de "gasto" social, como era concebido en la IV República, bajó de 7,3% en 1988 a 6,9% para 1989. El presupuesto para educación se redujo de 12.005 millones de bolívares en 1988 a 10.635 millones en 1989. Los recursos para la salud descendieron de 5.599 millones de bolívares en 1988 a 4.311 millones en 1989.

"El esquema de crecimiento económico impulsado por el Estado petrolero se agotó y el gasto social se vio afectado no sólo en cantidad sino también en calidad, al sesgarse hacia las labores administrativas, dejándose de lado la inversión social", señalan los investigadores José Ignacio Silva y Reinier Schliesser en el libro La evolución de la pobreza en Venezuela, publicado por el Banco Central de Venezuela (BCV) en 1998.

A esto se sumó un alza en la inflación de 35,5% de 1988 hasta 81% de 1989, mientras que la estructura económica reflejaba que sólo 5% del empresariado concentraba el 70% de la producción.

"Subió el precio del azúcar, cereales y oleaginosas"; "Liberadas las tasas de interés"; "Aumento de tarifas de libres y por puesto", "Aumento de la gasolina"; ocupaban las primeras páginas de los principales diarios de circulación de la época y describían la paupérrima condición del país.

De las falsas promesas al paquetazo

Pérez en su campaña electoral prometió regresar al estado de bonanza económica que caracterizó su primera administración (1974-1979), conocida como la "Venezuela Saudita" por el flujo de dólares provenientes de la nacionalización de la industria petrolera y del hierro.

Aunque Pérez había asegurado al país que "no pueden haber ajustes en lo económico cuyos efectos sólo se sientan en los grupos de menores ingresos" y que el Fondo Monetario Internacional (FMI) no impondría condiciones a Venezuela, el 16 de febrero de 1989 anunció un paquete de medidas neoliberales que empobrecieron aún más al pueblo.

El principal objetivo del plan era lograr la "ayuda" financiera del FMI. Para ello, el país debía someterse a la constante supervisión de ese organismo, con el fin de obtener 4.500 millones de dólares durante un lapso de tres años.

El programa de ajustes, conocido como "El paquetazo", estipulaba entre otras medidas el alza de tarifas de bienes y servicios, liberación de precios de los alimentos -con excepción de 18 renglones de la cesta básica-, supresión de subsidios y la negativa a un incremento general de salarios.

CAP liberó la tasa de cambio del bolívar, para que "dejara de ser un gran mecanismo de subsidio que había permitido, hasta ese momento, que el pueblo venezolano viviera como no podía, es decir, muy por encima de sus posibilidades", y anunció la racionalización y eliminación progresiva de aranceles a la importación, y la liberación de las tasas de interés activas y pasivas en todo el sistema financiero, con lo cual muchas familias perdieron sus casas que aún terminaban de pagar a crédito.

"En coordinación con el FMI, el Banco Mundial y el Comité de la Banca internacional, se planteó una estrategia económica dirigida a recuperar equilibrios macroeconómicos perdidos, a fin de que pudiera intentarse de nuevo avanzar en el proceso de transición de un modelo económico y político rentístico-petrolero (populista clientelar) a otro de carácter tecnocrático-privatista", refiere el texto 27- F para siempre en la memoria de nuestro pueblo, editado por la Defensoría del Pueblo.

El estallido

El paquetazo incluyó el aumento de 14 derivados del petróleo y, en especial, el de la gasolina, que registró un alza promedio de 94%, y un incremento de 30% en las tarifas del transporte urbano.

Los transportistas consideraron que el aumento debía ser de al menos 70%, y la Cámara del Transporte convocó un paro para el lunes 27 de febrero como medida de presión. Ese día intentaron imponer sus tarifas. El resultado fue un estallido popular que en principio fue contra las unidades de transporte y luego se extendió, como reacción también ante una ola de acaparamiento y especulación en los principales rubros alimenticios.

Las protestas se iniciaron en Guarenas, estado Miranda, y en el área metropolitana de Caracas y La Guaira, además de Aragua, Carabobo y Mérida. Al final hubo revueltas populares en casi todos los estados país, a excepción de Cojedes, Nueva Esparta, Delta Amacuro y Amazonas.

"El FMI encendió las calles de Caracas"; "Violencia en todo el país" y "Arde el país, alza del pasaje prendió la mecha", eran los principales titulares de la prensa que reseñaba el estallido social, que constituyó la reacción de un pueblo defraudado, abandonado por el Estado y condenado a la pobreza y la exclusión.

Camino a la revolución

La revuelta popular de 1989 evidenció con crudeza la necesidad de un nuevo modelo de país, con justicia e inclusión social. La construcción de ese país comenzó 10 años después, con la llegada a la presidencia del comandante Hugo Chávez y el desarrollo de una profunda revolución política, económica y social.

La inversión social entre 1999 y 2014 supera los 620 mil millones de dólares, y el Estado ha destinado el 60% de sus ingresos a impulsar programas y misiones que permitan atender y satisfacer las necesidades de la población.

En los primeros 15 años de Revolución Bolivariana, la pobreza en el país se redujo de 49% a 19%, mientras que la pobreza extrema bajó de 21% a 5,5%.

Venezuela pasó de un Índice de Desarrollo Humano (IDH) de nivel medio a un IDH alto, que la ubica como uno de los países con menor desigualdad de América Latina.

Este modelo de país ha sido posible con la protección del salario, la garantía de seguridad alimentaria y la educación gratuita. Además de programas como la Gran Misión Vivienda Venezuela, que ha entregado más de 640.000 viviendas en los últimos tres años.

La inversión social ha sido prioridad del proceso revolucionario, frente a las dificultades económicas y las continuas maniobras desestabilizadoras perpetradas por la derecha para derrocar al Gobierno bolivariano y restaurar el neoliberalismo.

El pasado 11 de febrero el presidente Nicolás Maduro denunció un nuevo intento de golpe de Estado, que planteaba la aplicación de medidas de carácter neoliberal, expresadas de manera eufemística en un documento titulado "Acuerdo Nacional para la Transición", firmado por varios actores de la derecha.

Entre estas acciones, que recuerdan el paquetazo de 1989, figuran: privatización de las empresas públicas, retorno de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras organizaciones bajo la condición de ejecutar políticas neoliberales, que incluyen despido masivo de empleados públicos y la reducción de programas sociales.

 
Fuente: Leonardo Buitrago/AVN

El 27 y 28 de febrero de 1989 Venezuela vivió un alzamiento popular, que se conoce como el Caracazo. Los venezolanos, sumidos en la pobreza y la indigencia, dijeron basta al paquete neoliberal del recién juramentado gobierno de Carlos Andrés Pérez.

Venezuela, con poca notoriedad a nivel internacional para entonces, fue noticia momentánea en el mundo. La rebelión popular comenzó el 27 de febrero en la mañana, cuando entró en vigencia el aumento de gasolina y pasaje en el país.

El diario El País de España, en su edición de Madrid, publicó un párrafo el martes 28, Disturbios en Caracas. El 1 de marzo dedicó portada a los hechos: Decenas de muertos y actos de saqueo en Venezuela tras el alza de precios, fue el titular.

De igual forma, el diario La Vanguardia, también de España, publicó en su portada del 1º de marzo: Graves disturbios en Venezuela por alza de precios. En la página 3 y 4 tituló: Toque de queda y suspensión de derechos en Venezuela; y Venezuela, un polvorín social que acabó por estallar.

Decenas de muertos en los disturbios de Venezuela, tituló el diario español ABC.

Clarín, de Argentina, también colocó en su portada del 1º de marzo los hechos de Venezuela: Hubo 60 muertos por disturbios en Venezuela.

Los titulares fueron similares. Todos los medios apuntaron la noticia a que el detonante del levantamiento popular fue el aumento del precio de la gasolina y los pasajes decretado por Pérez, para acceder a un préstamo con el Fondo Monetario Internacional (FMI); pero calificaron de vandálicos y ladrones a los manifestantes y justificaron la represión del Estado, que dejó miles de asesinados y desaparecidos, ante lo que denominaron “actos de pillaje”, “violencia desatada” y “actos de saqueo”.

Ninguna de estas informaciones señalan que los venezolanos fueron asesinados por la fuerza pública; y tampoco hablaron sobre los indicadores sociales en la Venezuela de entonces: 60% de pobreza general y cerca de 30% de personas en pobreza extrema.

Las fuerzas de seguridad, que disparaban a quema ropa a los ciudadanos, fueron "impotentes para hacer frente a la revuelta", reseñó El País.

Los medios internacionales coincidieron con los nacionales, que justificaban la represión y culpaban a los manifestantes de los hechos ocurridos. El 3 de marzo, el diario El Nacional publicó palabras de Pérez: "Los focos de los disturbios que quedan son producidos por una mezcla de delincuencia y rezagos de subversión".

 

Algunos incluso elogiaron la actuación de Pérez. Clarín -en particular- calificó de “enérgico” el mensaje emitido en horas de la tarde del 28 por el entonces presidente, quien trató de justificar las medidas anunciadas 11 días antes: liberación de tasas de interés, control de cambio y precios de productos; aumento de servicios como agua, luz, teléfono y gasolina, entre otros; además de disminución en el "gasto" social.

Pérez, en su "enérgico" discurso, también suspendió las garantías constitucionales: libertad y seguridad personales, inviolabilidad del hogar, libertad de tránsito, libertad de expresión, derecho de reunión y derecho de manifestación.

Las noticias sobre Venezuela no trascendieron y no hubo seguimiento noticioso alguno en los días siguientes. Los hechos no fueron sometidos a análisis por parte de “expertos” en materia de derechos humanos y “democracia”, aún cuando en los días siguientes se mantuvo la suspensión de garantías, se denunciaba el asesinato de más de mil personas, entierros en fosas comunes (que aún en la actualidad siguen apareciendo), y que en total cuatro millones de balas se dispararon contra el pueblo desarmado, como revela una investigación publicada en la revista Sic, del religioso Centro Gumilla.

Hoy Venezuela vive la Revolución Bolivariana, con disminución de la pobreza de 28,9 % en 1998 a 19,6 % en 2013 y la pobreza extrema de 10,8 % a 5,5 %. En el mismo período se redujo la desigualdad, el coeficiente Gini pasó de 0.486 a 0.398; mientras que se aumentó la matrícula en educación primaria y secundaria, de 44 % a 76 %; y la universitaria, de 800.000 estudiantes a 2,5 millones.

Los medios para los que la rebelión popular del Caracazo fue noticia momentánea, ahora publican artículos a diario sobre Venezuela; pero no para resaltar los logros conseguidos durante los últimos 16 años, sino que dedican portadas y páginas enteras en contra del pueblo venezolano y su Gobierno, al que tildan de "dictador" y "represor"; aún cuando en este período, en el cual se ha llevado a cabo un golpe de Estado (2002) y arremetidas terroristas contra la población (con 43 personas asesinadas durante las guarimbas de 2014), no se han suspendido las garantías constitucionales de los venezolanos. Sólo los medios privados españoles dedicaron, en enero de 2015, 1.050 páginas contra el pueblo y el Gobierno Bolivariano, dando voz -principalmente- a voceros de la derecha nacional e internacional inmiscuidos en los planes violentos de desestabilización.

 
Fuente: Edgar Romero/AVN
 
Documental: Venezuela, Febrero 27
 
 
 

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