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Petrocaribe en el corazón de la batalla geopolítica regional: crónica de las oportunidades perdidas por Haití

Por Jean Jores Pierre

Este Acuerdo es el símbolo del despliegue geopolítico de Venezuela en la región, teniendo como centro de interés los reencuentros con una historia y un destino común y el desarrollo social de los pueblos del Caribe.

Los Acuerdos de integración determinan la influencia geopolítica de un país. La cooperación internacional  resulta ser un elemento indispensable para el desarrollo socioeconómico y el bienestar de las poblaciones. En 2006, el Estado haitiano ha firmado uno de los más importantes Acuerdos durante toda su historia: el Acuerdo Energético Petrocaribe. Actualmente, las coyunturas nacionales y regionales han trastornado seriamente ese Acuerdo. Haití se enfrenta a una severa crisis política y económica estructural. La República Bolivariana de Venezuela, país clave del programa Petrocaribe, atraviesa por turbulencias políticas internas y sufre sanciones económicas y financieras unilaterales por parte de los Estado Unidos de América.

El Acuerdo energético Petrocaribe está en el corazón de esta batalla desatada por Washington contra Caracas. Ésta es geopolítica y también económica. Pues, el Tío Sam ha perdido, hace alrededor de 20 años, su control absoluto sobre el petróleo y otros recursos naturales de Venezuela. En este texto titulado: « Petrocaribe en el corazón de la batalla geopolítica regional: crónica de las oportunidades perdidas por Haití », me propongo realizar otra lectura del Acuerdo Petrocaribe. Esta presente reflexión es elaborada con el objetivo de informar a los/as potenciales lectores/as sobre lo no dicho del Acuerdo de cooperación solidaria Petrocaribe para frenar las estratagemas manipuladoras de todo tipo que responden a las estrategias de dominación imperialista.

A través de este texto, espero aportar algunos elementos que no necesariamente son conocidos por todos. Desde 1999, la sociedad venezolana ha tomado otra dirección. Cambios profundos han sido realizados en la vida política, social, económica, cultural del gigante sudamericano. Tienen los mismos orígenes: la Revolución Bolivariana. El Acuerdo energético Petrocaribe encaja en esta misma línea de cambios de dirección de la sociedad venezolana, un fenómeno sociopolítico ignorado deliberadamente, o difícil de imaginar o de aprehender por numerosos líderes de opinión.

El prestigio de Venezuela manifestado en el Acuerdo energético Petrocaribe

Petrocaribe es un Acuerdo energético firmado por 18 países  del Caribe, incluido Haití. Petrocaribe constituye un elemento importante de la política exterior de la República Bolivariana de Venezuela. Este Acuerdo es el símbolo del despliegue geopolítico de Venezuela en la región, teniendo como centro de interés los reencuentros con una historia y un destino común y el desarrollo social de los pueblos del Caribe. El objetivo principal de Petrocaribe es contribuir a la Seguridad Energética, al Desarrollo Socioeconómico y a la Integración de los países del Caribe mediante la utilización soberana de los recursos energéticos basándose sobre los principios de integración de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (ALBA), a saber la unión, la solidaridad, la cooperación, la complementariedad y la integración con una visión desde el Sur.

ALBA se inscribe en otra perspectiva de integración tendiente a la construcción del socialismo y la resolución de los problemas sociales que afectan a los pueblos, diferenciándose de los Acuerdos de integración de los países imperialistas que apuntan a la integración de los mercados en favor de las trasnacionales y de las grandes potencias. De hecho, Venezuela pone sus recursos a disposición de los países de la región y opta por un proceso de desarrollo armonioso con las naciones caribeñas, desafiando así los términos de intercambios desiguales y la lógica competitiva que favorecen la dominación, la explotación y el subdesarrollo de los países del sur global.

Petrocaribe representa un giro histórico importante en la historia contemporánea de la cooperación internacional. Los países «desarrollados» tienen la costumbre de crear varias ONGs u organismos de desarrollo para administrar los fondos destinados a un país «en vía de desarrollo». Por ejemplo, los EE.UU. han creado la Agencia Americana para el Desarrollo Internacional (Usaid) que interviene en nuestro país. Las decenas de años de presencia de la Usaid en Haití implican miles de millones de dólares gastados con saldos negativos y muy a menudo con agravación de los problemas que se pretenden resolver. Pareciera que la subcontratación de las intervenciones estadounidenses en Haití por las ONGs no compromete a Washington. Sin embargo, Petrocaribe que contribuye al fortalecimiento de la capacidad del Estado es atacado por todos lados. En breve, los mecanismos y modos de gestión de la Usaid no interesan  al gobierno de los EE.UU. Los fracasos reiterados de la Usaid en Haití deberían atraer más la atención de los dirigentes estadounidenses.

Un hecho es cierto, hace falta derribar por todos los medios la insolencia venezolana del Presidente Hugo Chávez quien creó el Acuerdo de cooperación solidaria Petrocaribe. Esta insolencia venezolana había aislado de alguna manera a los EE.UU. del escenario regional. Durante más de 10 años, el tío Sam tuvo serias dificultades para imponer sus órdenes hasta a la Organización de los Estados Americanos (OEA) que es un organismo regional conocido por ser el caballo de Troya del imperialismo estadounidense en nuestro continente. Lo que es peor aún, el Presidente Chávez había impulsado la creación de varios otros organismos regionales sin la participación de los EE.UU. Me refiero a la Unasur (Unión de las Naciones Sudamericanas), a la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) y al ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América).

Actualmente, la República Bolivariana de Venezuela es atacada y hostigada por poderosos grupos que proyectan una imagen distorsionada de la realidad sociopolítica del país. Esta batalla tiene un aliado poderoso: la Prensa dominante. Durante esta segunda década del siglo XXI, el Presidente Nicolás Maduro es el personaje más agredido del continente americano. Calificativos tales como dictador, autoritario, etc.,han sido adosados incorrectamente a su imagen.

El modelo de democracia participativa o democracia directa de Venezuela no ha sido tomado en cuenta por los detractores de la Revolución Bolivariana. El espíritu y la carta del Acuerdo Petrocaribe se enmarcan dentro de la misma línea del modelo de democracia de la Revolución Bolivariana: permitir a los pueblos decidir su destino, sin imposición alguna. Por tanto, desacreditar el Acuerdo Petrocaribe constituye un gran apoyo a esta lucha planificada contra el pueblo venezolano que ha decidido liberarse de la dominación del imperialismo estadounidense y de sus Embajadas promotoras de Golpes de Estado.

A nivel nacional, el gobierno haitiano presidido por el Sr. Jovenel Moïse ha decidido sumarse a la política de los EE.UU contra Venezuela. En Haití, la batalla contra el espíritu y la letra del programa Petrocaribe ya ha sido desatada en el país. El actual régimen emprende esta batalla contra Venezuela ignorando los problemas socioeconómicos del país. La población haitiana está enfrentando a la depreciación récord de la gourde (la moneda nacional) ante el dólar estadounidense (Ndlr : US $ 1.00 = 117.00 gourdes ; 1 euro = 136.00 gourdes ; 1 peso dominicano = 2.10 gourdes actualmente); ante el rechazo de las autoridades haitianas de reajustar (a la baja) los precios de los combustibles; ante la falta de acceso al agua potable; ante la falta de inversiones y la mala gestión del sector eléctrico, etc. El Acuerdo Petrocaribe y el dinero fresco que circulaba no están más disponibles para contener esta caída importante de nuestra economía. Todo lleva a creer que el atolladero diplomático alimentado unilateralmente  por el gobierno haitiano contra el gobierno bolivariano va a perdurar hasta el final del mandato del  Sr. Moïse.

Afortunadamente, el pueblo haitiano no está listo para renunciar a esas bellas páginas de la historia noble entre Haití y Venezuela. Las recientes manifestaciones para exigir que la luz se haga sobre los fondos de Petrocaribe dicen mucho. Los millones de manifestantes que ocuparon las calles del país han guardado su lucidez. Han acusado directamente a los funcionarios haitianos que han dilapidado los miles de millones de dólares de los fondos de Petrocaribe que deberían haber sido invertidos en programas socio-productivos con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de la población haitiana.

Para evitar toda amalgama inútil y manipuladora 

El Acuerdo energético Petrocaribe es el resultado del genio de Fidel Castro y de Hugo Chávez, dos grandes Hombres de Estado que han marcado la historia de la humanidad por sus contribuciones en términos de nuevo método y nueva metodología de cooperación internacional, entre otros. Este Acuerdo nació a partir de la creación del ALBA que reúne a 11 países  y gobiernos en el seno del ALBA-TCP (Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América – Tratado Comercial de los Pueblos) y también de centenares de organizaciones sociales y movimientos sociales que conforman el ALBA – Movimientos Sociales (Movimientos Sociales hacia el Alba). La solidaridad, la complementariedad económica, la integración, la cooperación y la unión de los pueblos contra la dominación imperialista son parte integrante del surgimiento de este Acuerdo energético.

En lo que concierne a Haití, organizaciones del movimiento social haitiano, tales como la PAPDA (Plataforma Haitiana para un Desarrollo Alternativo), el MPP (Movimiento de Campesinos de Papaye) y el TK (TètKole Ti PeyizanAyisyen) son las quehan entablado las primeras discusiones alrededor de la necesidad de incluir a Haití en este Acuerdo energético. Pues, el Presidente Hugo Chávez no había querido incluir a nuestro país porque desaprobaba el golpe de Estado de 2004 en contra del Presidente Jean-Bertrand Aristide. Este Acuerdo fue firmado entre Haití y Venezuela en 2006 bajo la Presidencia de René Garcia Préval. El Acuerdo entró en vigencia en 2009. Haití ha utilizado los fondos de Petrocaribe para financiar distintos proyectos de desarrollo entre 2009 y 2018. 

El Acuerdo Petrocaribe no representa un pretexto para Caracas para realizar injerencia en la política interna de los países.  Las condicionalidades de este Acuerdo energético están ligadas a las políticas de buena gobernanza, de transparencia y de democracia. Haití ha justificado esos parámetros adoptando documentos de programas, de planes de acción y proyectos elaborados por su gobierno; firmando decretos en Consejo de Ministros para dar un carácter legal a los desembolsos de Fondos; realizando sesiones de «GouvènmanLakay» (El gobierno está en tu Casa) para justificar la participación de las comunidades en los proyectos;y publicando informes engañosos y artículos en la prensa que difundían  la colocaciónde la piedra basal de algunos proyectos que cuestan definitivamente millones de dólares al pueblo haitiano. Todas estas últimas maniobras resultaron ser engaños. Hay un hecho cierto, Venezuela jamás dictó o impuso proyectos y mecanismos de gestión local a los sucesivos gobiernos de Haití. Hasta prueba de lo contrario, la dilapidación de los fondos de Petrocaribe es única y entera responsabilidad de los funcionarios de Haití.

Por otra parte, es indispensable establecer la diferencia entre el Acuerdo Energético Petrocaribe y el Fondo Petrocaribe o Fondos Alba – Caribe. Venezuela está directamente ligado al Acuerdo Petrocaribe. Es un elemento importante de su política de cooperación internacional. Sin embargo, el Fondo Petrocaribe es un financiamiento que benefició a Haití en el marco del Acuerdo Petrocaribe. Es decir, la creación de los Fondos Alba – Caribe (ALBA – CARIBE) es una cláusula de este Acuerdo más global conocido bajo el nombre de Petrocaribe. Según el documento fundacional del Acuerdo, los Fondos Alba – Caribe han sido creados para financiar proyectos sociales y socio-productivos. Los fondos de Petrocaribe son préstamos concedidos con condiciones totalmente diferentes e imposibles de encontrar en el mercado internacional.

La gestión de los fondos de Petrocaribe es del dominio de las instituciones haitianas. Los gobiernos haitianos han tenido la autonomía total para decidir sobre la utilización de los fondos Alba – Caribe. Los funcionarios y las autoridades de Haití han elegido dilapidar los fondos de Petrocaribe en lugar de invertirlos para mejorar las condiciones de vida de la población del país. Pero, el Acuerdo Energético Petrocaribe firmado por 18 países en la región caribeña es y sigue siendo una experiencia exitosa. Por ejemplo, durante la crisis financiera 2007-2008, el mercado financiero ha conocido perturbaciones que han limitado la posibilidad de contraer préstamos. Los países del Caribe fueron parte de las regiones que han resistido mejor a aquella crisis global. Gracias al programa Petrocaribe, varios países de la región han fortalecido su economía. La República Dominicana es un ejemplo significativo. La corrupción de algunas autoridades y cuadros haitianos no pueden ensuciar la imagen de ese programa de cooperación regional histórico impulsado por el Comandante Hugo Chávez.

Las oportunidades perdidas por Haití

Los Presidentes y Gobiernos que han firmado el Acuerdo en 2005 han declarado que Petrocaribe debe contribuir a la transformación de las Sociedades Latinoamericanas y Caribeñas para que sean más justas, cultas, participativas y solidarias. Por ello, Petrocaribe es concebido como proceso integral que hace la promoción de la eliminación de las desigualdades sociales, que mejora la calidad de vida y favorece la participación de los Pueblos para que tomen en sus manos su destino.

Los países miembros del Acuerdo han concordado concretar los siguientes objetivos específicos: estimular la producción local, mediante el intercambio de bienes y servicios por hidrocarburos; realizar ahorros y volverse hacia las energías renovables; aumentar las capacidades de producción eléctrica de refinamiento, de petroquímica, de almacenamiento y distribución de hidrocarburos; reforzar la seguridad y la soberanía de las naciones de la región y emprender grandes proyectos sociales y productivos; realizar intercambios de conocimientos, de transferencias de tecnologías creando empresas mixtas binacionales o trasnacionales; permitir el suministro energético gracias a los acuerdos financieros para aumentar la disponibilidad de los recursos en especie, como lo han hecho Bolivia y Nicaragua. Esta posibilidad había sido ofrecida a los gobiernos haitianos, que no la aprovecharon para dinamizar la producción agrícola nacional.

Por tanto, los fondos de Petrocaribe constituían una oportunidad para invertir en la producción nacional y por consiguiente reforzar nuestra soberanía monetaria. Más del 60 por ciento de los productos alimenticios consumidos por la población son importados de la República Dominicana y de los EE.UU. Esta situación aumenta aún más el déficit de nuestra balanza comercial y acelera la depreciación de la gourde ante el dólar. Los 76.8 millones de dólares de los fondos de Petrocaribe asignados al sector agrícola no han servido para mejorar laproductividad de los/as campesinos/as haitianos/as. Esos montos han desaparecido como un rayo de la misma manera que los otros fondos asignados para cerca de 300 proyectos financiados por los fondos ALBA – CARIBE.

Los que toman las decisiones públicas en Haití han elegido no invertir en la producción nacional como lo quiere el Acuerdo Petrocaribe. Hemos asistido a episodios de contratos millonarios entregados a dedo a empresas dominicanas. Las empresas haitianas no fueron priorizadas. Las infraestructuras y otros proyectos financiados por los fondos de Petrocaribe son en gran parte inconclusos, mientras que los desembolsos han sido integralmente efectuados,y/o la mayor parte de los fondos ya ha sido desembolsada por el Estado haitiano.

La deuda pública  de Haití en 2019 se elevaba a 3.689 mil millones de dólares americanos, y entre éstos 2.147 mil millones de dólares son de deuda externa. Los dos acreedores más grandes del país son Venezuela y el Banco de la República de Haití (BRH) con deudas del orden de 1.8 mil millones y 960 millones respectivamente. Los fondos de Petrocaribe y el financiamiento del BRH no han resultado en una mejora de las condiciones de vida de la población haitiana.

Actualmente, la población de Haití se enfrenta a una depreciación acelerada de la gourde. Con alrededor de 120 gourdes por 1 dólar US, nuestra moneda nacional sufre las consecuencias de las inconsecuencias de nuestros dirigentes. La política monetaria del Banco Central (BRH) consiste en inyectar millones de dólares US en la economía a partir del sistema financiero, sin por ello crear mecanismos de financiamiento directo de la economía real. Esos fondos inyectados en el sistema financiero han sido captados en algunas semanas por los bancos privados y los tenedores de capitales del país.

Entre 2008 y 2017, este Acuerdo ha otorgado al Estado haitiano un financiamiento anual de alrededor de 300 millones de dólares estadounidenses. El Estado haitiano jamás había recibido tanta liquidez. Los montos ridículos de la ayuda internacional clásica del FMI (Fondo Monetario Internacional), del Banco Mundial y otros organismos internacionales son insignificantes en relación al colchón de liquidez generado por los fondos de Petrocaribe.

Durante esos 10 años, el país se ha beneficiado con más de 4.2 mil millones de dólares de productos energéticos. Eso ha permitido al Estado haitiano mantener un precio relativamente estable de los combustibles en el mercado local. Según Michel Patrick Boisvert, el Ministro de Economía y Finanzas, el Estado no ha recaudado impuestos por un monto equivalente a 1.7 mil millones de dólares durante ese período. Esos impuestos no recaudados considerados como subvención por las autoridades haitianas, constituyen una importante política redistributiva en favor de los necesitados, pues el petróleo siendo un producto estratégico es transversal a todas las actividades económicas del país. Aumentar el precio del petróleo implica necesariamente un alza de los precios de los productos de primera necesidad, lo que, obviamente, agravaría la calidad y las condiciones de vida ya vulnerables de la población haitiana.

Sin embargo, las autoridades gubernamentales han negociado mal las subvenciones. El colmo de todo esto, es que los grandes comerciantes del sector privado exigen al Estado haitiano desembolsos colosales a parte de los márgenes de beneficios realizados sobre la venta de los productos petroleros. Este matrimonio entre el Estado haitiano y el sector privado de los negocios no data de hoy. El Petrocaribe solamente favorece la estabilización de los precios de los combustibles. Así, la población también se ha visto beneficiada otorgándosele un pequeño alivio porque, en caso contrario, tendría que pagar mucho más para poder adquirir los productos petroleros.

En este mismo orden de ideas, cabe remarcar que el consumo cotidiano de los productos petroleros en Haití es menos de 20 mil barriles, mientras que Venezuela producía 1.5 millones de barriles por día en 2018. Haití no puede constituir en ningún caso un mercado cautivo para Venezuela. Además, el mercado petrolero mundial no ofrece esas condiciones ventajosas al país. Durante meses, el gobierno haitiano ha decidido no transferir a Caracas los fondos que deberían ser liquidados luego de la entrega de cada carga de combustibles. 

El Acuerdo Petrocaribe prioriza la utilización de energías renovables, tales como la solar y la eólica ampliamente disponibles en el país. El Acuerdo apunta también a alcanzar la eficiencia energética. Sus líneas de acción estipulan que el Acuerdo debe otorgar créditos para invertir en proyectos de energías renovables y transferencias de tecnologías, para disminuir el consumo de petróleo. Pero los fondos de Petrocaribe han financiado la construcción de 3 centrales eléctricas utilizando el gasoil diésel, un producto petrolero. Las autoridades haitianas directamente han decidido no invertir en la producción eléctrica en base a la energía renovable. Estas centrales eléctricas están instaladas en las comunas de Carrefour (municipalidad de la capital, Puerto Príncipe), Gonaïves (Departamento de Artibonite) y Cabo Haitiano (Norte).

La construcción de esas 3 centrales eléctricas ha sido realizada por una firma tripartita: Venezuela, Haití y Cuba. La capacidad de producción de estas centrales eléctricas es de 61.2 megawatts . Sin embargo, este aumento de la capacidad de producción energética es largamente insuficiente con respecto a la necesidad del país. La llamada a licitación para la producción y el mantenimiento fue ganada por una empresa surcoreana. La distribución de la producción ha sido organizada por la EDH (Electricidad de Haití) y empresas privadas haitianas que trabajan en el sector eléctrico.

El gasoil diésel ha sido suministrado por Venezuela a precios preferenciales. La empresa surcoreana  tuvo que abandonar el país porque la parte haitiana no respetó las condiciones del contrato. Actualmente, el gobierno haitiano presidido por el Sr. Jovenel Moïse ha recuperado la mayor parte de las instalaciones eléctricas del país. Sin embargo, el problema sigue intacto a pesar de sus promesas de electricidad 24/24 en 24 meses (36 meses ya han pasado). Las tres (3) centrales eléctricas financiadas por los fondos de Alba - Caribe son y permanecen como patrimonio de las poblaciones de Gonaïves, de Carrefour y de Cabo Haitiano.

La firma del Acuerdo Petrocaribe entre Haití y Venezuela no apunta solamente a las oportunidades de hacer negocios en el sector petrolero. El Presidente Hugo Chávez lo había incorporado en la perspectiva de la devolución de la deuda histórica que la humanidad entera le debe a Haití, especialmente Venezuela. De ahí la lógica, la visión y el interésque animaban al Comandante Chávez en el marco de la firma de ese Acuerdo.
El Presidente Jovenel Moïse que conduce la diplomacia haitiana, no mantiene una relación cordial con la República Bolivariana de Venezuela. Desde enero de 2019, el gobierno haitiano se alinea abiertamente al lado de los EE.UU y los países satélites del imperialismo estadounidense que fomentan un golpe de Estado en contra del Presidente venezolano Nicolás Maduro Moros.

Es evidente que el Sr. Moïse comparte el dicho: los países no tienen amigos, sólo tienen intereses. La decisión del Sr. Moïse no corresponde a los intereses del país, sino al sometimiento total a los dictados del imperialismo. La participación del Presidente Jovenel Moïse en la mini Cumbre en Mar-à-Lago en Florida en marzo de 2019 no ha aportado ningún beneficio al pueblo haitiano. El Director Ejecutivo de la PAPDA, Camille Chalmers, ha resumido  la participación del gobierno haitiano a esa mini Cumbre como una diplomacia sin visión que corresponde a la proximidad ideológica de extrema derecha entre el régimen y el Presidente Donald Trump. Las promesas de cooperación energética del Sr. Trump  durante ese Encuentro no han sido cumplidas hasta ahora.

La seguridad energética del país está en rojo. El Presidente Jovenel Moïse ha dado una conferencia de prensa el lunes 22 de junio de 2020 para explicar a la población la gravedad del problema energético. Entre tanto, el Presidente venezolano anuncia el relanzamiento del Acuerdo Petrocaribe, incluyendo nuevas medidas que por sí mismas demuestran una respuesta desinteresada a las necesidades sociales agudizadas en este tiempo de pandemia de Coronavirus: políticas de salud, banco de alimento y creación de un Fondo Humanitario Internacional . Haití no está listo para participar en este relanzamiento del Acuerdo por dos (2) razones principales: en primer lugar, la justicia haitiana todavía no se ha pronunciado sobre la dilapidación de los fondos de Petrocaribe y, en segundo lugar, el gobierno haitiano no cultiva una relación diplomática cordial con Caracas. La corrupción, la debilidad de la justicia y la diplomacia sin visión de este régimen engullirán a tantas oportunidades en favor de la población haitiana.

 

Jean Jores Pierre. Economista. Magister en Economía Social y Solidaria. Colabora desde 2009 con la Plataforma Haitiana para la Defensa de un Desarrollo Alternativo (PAPDA). También, en colaboración con PAPDA, el economista participa en el proceso de formación de cuadros de las organizaciones del movimiento social haitiano, organizado por la Plataforma Campesina 4 G (MPP, MPNKP, TK y CROSE).

 

(1) Los países miembros dePetro Caribe son : Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, El Salvador, Granada, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y Las Granadinas, Surinam, y Venezuela. http://mppre.gob.ve/2019/07/09/petrocaribe-14-anos-de-contribucion-al-desarrollo-de-los-pueblos/  consultadoel 29/06/2020.

(2) Hasta el presente momento, el gobierno bolivariano presidido por el Sr. Nicolas Maduro no ha realizado ningún ataque contra el gobierno haitiano. 

(3) http://umap.openstreetmap.fr/fr/map/pays-membres-de-lalba_141387#4/5.62/-60.21 , consultado el 27/06/2020.  

(4) https://www.imf.org/en/Publications/CR/Issues/2020/04/20/Haiti-2019-Article-IV-Consultation-Staff-Report-and-Statement-by-the-Executive-Director-for-49351  consultado el 27/06/2020.
 https://www.edh.ht/centrales-thermiques.php consultado el 28/06/2020.

(5) http://mppre.gob.ve/2020/06/29/venezuela-fondo-humanitario-internacional-paises-alba/  consultado el 30/06/2020.

 

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Fuente: TeleSUR

Frases

 

“Tenemos que unirnos porque el mundo lo acelera todo y sino aceleramos nuestra unidad, ese mundo se viene contra nosotros”

Hugo Chávez
 
 

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº125

 

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Xi Jinping: Tres discursos

 

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