Chevrón tenía localizados los sitios de muestreo específico, para ello la petrolera tomó unas 1.500 muestras diferentes en su búsqueda de locaciones limpias para defender su posición.

Una preinspección judicial elaborada por peritos contratados por la petrolera Chevron entre 2003 y 2005 ratificó el daño ambiental que la empresa dejó en la Amazonía ecuatoriana y reveló que la transnacional utilizó estos informes para fabricar pruebas que la liberaban de responsabilidad judicial ante una inminente culpabilidad.

Chevron realizó extensas pruebas antes de la inspección judicial oficial para conocer con exactitud en qué lugares existía contaminación. Asimismo, aplicó su conocimiento del flujo de agua y la geología del sitio para evitar la búsqueda de contaminación. Esas inspecciones previas no fueron autorizados por la Corte de Lago Agrio y se llevaron a cabo meses antes de cada reconocimiento oficial.

La petrolera evitó sistemáticamente el peritaje en los lugares contaminados que conocía desde su preinspección, en este sentido los  expertos proclamaron que los datos eran "representativos" de todo el sitio, a pesar de que la petrolera sabía que los datos no eran reales.

El análisis del peritaje sostiene que Chevrón tenía localizados los sitios de muestreo específico, para ello la petrolera tomó unas 1.500 muestras diferentes en su búsqueda de locaciones limpias para defender su posición. Sin embargo, estas pruebas  indican que 1.162 de las muestras obtenidas de los sedimentos y 2.264 muestras de tierra superan las normas internacionales.

El peritaje certificó el daño ambiental que la transnacional provocó en cinco pozos petrolíferos, por la que Chevron culpó directamente a la operadora Texaco Petroleum Company (Texpet), alegando que esta era una figura distinta a la matriz Texaco, ahora Chevrón. Sin embargo, esta distinción era un mero tecnicismo, pues las decisiones eran tomadas por ejecutivos que ejercían roles importantes dentro de ambas.

A pesar del programa de remediación que supuestamente se realizó entre 1995 y 1998, el documento indica que los campos Lago Agrio 2, Guanta 6, Shushufindi 25, Aguarico 2 y Yuca 2 mostraron una contaminación generalizada y remediación inadecuada con una significativa corrupción por hidrocarburos, hasta nueve veces superior a los límites permitidos por las normas internacionales.

Según el resumen de Ecuador sobre los Dictámenes Periciales las pruebas ambientales hechas en toda la historia de la concesión -incluyendo las realizadas durante los litigios en Lago Agrio- no se tuvieron en cuenta la gama completa de compuestos tóxicos asociados con el petróleo crudo y su producción. Por lo tanto, la verdadera toxicidad del  suelo y el agua presentado con muestras durante el juicio de Lago Agrio es substancialmente mayor de lo que señalan los datos disponibles.

Chevrón logró manipular los resultados de los peritajes de los pozos petroleros mencionados. Las evaluaciones realizadas por los peritos entre 2005 y 2007 señalan que no existen riesgos para la salud pública, los animales o las plantas debido a las piscinas remediadas.

También sostiene que no existen riesgos para el agua de consumo por efectos del petróleo, que no se encontraron indicios de contaminación generalizada y que las prácticas utilizadas por Texpet para construir las lagunas son consistentes con las prácticas internacionales de la época.

La petrolera se atrevió a decir incluso que durante los 26 años en los que operó en Ecuador, mejoró la salud del pueblo y que los abogados de los demandantes y los grupos activistas, incorrectamente, le atribuyen todos los problemas de salud en la región a las actividades relacionadas con la producción de petróleo.

Sin embargo, la realidad de las comunidades amazónicas es otra. Chevron fingió una remediación ambiental, maquillando la selva. En los 336 pozos que explotó la petrolera hay 880 piscinas sin protección que receptan los residuos.

Las piscinas se ubican junto a los pozos petroleros y su función es contener los desechos que la explotación genera. En un manejo adecuado, estas piscinas son recubiertas con un material aislante que evita que los tóxicos propios de la extracción regresen a la tierra y contaminen las aguas superficiales. Chevron jamás usó aislante, contaminando las aguas superficiales y la tierra. Esas piscinas mataron a 24.000 cabezas de ganado.

Fruto de la irresponsabilidad de Texaco desaparecieron dos pueblos ancestrales: Tetetes y Sansahuari. Chevron lanzó a los ríos un total de 18 mil millones de galones de desechos tóxicos.

Este manejo irresponsable fue avalado por los gobiernos derechistas de Sixto Durán Ballén y el de Jamil Mahuad, quienes sobreseyeron a la empresa de los daños ambientales causados en la Amazonia ecuatoriana. El acta final del cumplimiento del contrato de remediación ambiental y liberación de obligaciones fue suscrita en el año de 1998 por Patricio Ribadeneira, ex ministro de Energía; Ramiro Gordillo, presidente de Petroecuador; y Luis Albán, gerente de Petroproducción, quienes sustentaban que todo estaba remediado.

Las palabras de la selva, un estudio psicosocial del impacto de las explotaciones petroleras de Texaco en las comunidades amazónicas determinó el impacto del cáncer en Sucumbíos y Orellana son el indicador más fiable de las consecuencias de la contaminación petrolera.

El estudio revela que alrededor del 90% de la población refiere un caso de cáncer en sus familias. Además, la investigación estableció que a mayor exposición o cercanía de los colonos e indígenas a instalaciones petroleras, mayor es el número de casos de cáncer.

La agencia Andes constató que una sola farmacia en Lago Agrio vende alrededor de 2.000 dólares al día y que la Sociedad de Lucha Contra el Cáncer (SOLCA) de esta ciudad, recibió 411 personas afectadas por cáncer en el último año.

También existen estudios que demuestran que las poblaciones afectadas por la contaminación de petróleo causada por Texaco-Chevron, presentan un alto índice de abortos, infecciones en la piel, micosis, anemia, desnutrición, infecciones de vías urinarias, tuberculosis y problemas respiratorios.

La documentación recogida por Ecuador y los expertos que han analizado el caso ratifican que la contaminación ocasionada por Chevron es real y continúa generando afectaciones como el riesgo de cáncer debido a la exposición a las aguas subterráneas en este lugar que supera los umbrales establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Asimismo el reporte de Ecuador confirma que un número de sustancias cancerígenas por las operaciones de Texaco todavía se encuentran en la región, los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) son un ejemplo de los tipos de compuestos tóxicos que fueron subestimados en los peritajes.

Fuente: Agencia Andes

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