El cierre de la Administración previsiblemente se prolongará hasta enero, cuando los demócratas, gracias a su nueva mayoría, tienen previsto asumir el control de la Cámara Baja y aprobar un presupuesto sin fondos para el muro. El cierre parcial del gobierno ya lleva seis días y preocupa a los cientos de miles de empleados públicos que no están cobrando su salario, como a decenas de miles de ciudadanos que ya no pueden acceder a algunos servicios públicos. Por la falta de fondos se cerraron las puertas de los parques nacionales, no se están emitiendo pólizas de seguros contra inundaciones e incluso se suspendieron algunos juicios civiles en Nueva York porque involucran a abogados del gobierno, uno de ellos en el que está acusado el presidente, Donald Trump. 

El problema es que los demócratas rechazan aprobar un presupuesto que demanda una partida de 5.000 millones de dólares para construir un muro en la frontera con México. Después de decir que estaría “orgulloso” de cerrar el gobierno por culpa de los demócratas, Trump redobló ayer la apuesta y amenazó con directamente clausurar por completo la frontera sur de Estados Unidos para impedir la migración. En el mismo mensaje de twitter, Trump agregó que Estados Unidos “pierde tanto dinero en el comercio con México” que estaba considerando que “cerrar la frontera sur daría ganancia”. Consultado sobre estas declaraciones de Trump, el presidente mexicano Andrés López Obrador rechazó pronunciarse al considerar que se trata de un “asunto interno” de Estados Unidos. “Hemos actuado con prudencia y de manera precavida. Y no hemos opinado sobre este tema porque se trata de un asunto interno del Gobierno de Estados Unidos, y preferimos abstenernos”, apuntó el líder centroizquierdista. Agregó que el Ejecutivo mexicano “busca mantener siempre una muy buena relación con el Gobierno de Estados Unidos”.

Mientras tanto, los empleados y contratados del gobierno federal obligados a parar de trabajar o a trabajar sin remuneración experimentan una preocupación cada vez mayor a medida que pasan los días. Ethan James, de 21 años, es contratado y está preocupado porque no podrá pagar sus cuentas. “Me estoy poniendo nervioso”, dijo a la cadena de noticias CNN y explicó que, por ser contratado, no cobrará de manera retroactiva, como sí lo harán los empleados los días de inactividad forzada.

Unos 420.000 trabajadores federales considerados esenciales continúan trabajando sin remuneración, mientras que 380.000 están en sus casas.

En un intento por evitar el cierre, el Congreso aprobó la semana pasada una partida parcial para financiar el Gobierno hasta febrero, pero eso fue rechazado por Trump, que entendió que la mayoría demócrata que controlará la Cámara de Representantes a partir de la semana próxima jamás le dará luz verde a su proyecto de finalizar el muro.

Durante toda su campaña y desde el primer día en el salón oval, Trump prometió que iba a impedir el ingreso al país de los inmigrantes –sobre todo mexicanos– en los que sus seguidores personifican el origen de diversos problemas. En un hilo de tuits, Trump dijo que “consideraría el cierre de la frontera sur una operación para hacer ganancias”. 

“Traer nuestra industria automovilística de vuelta a los Estados Unidos donde pertenece. Volver al pre-NAFTA, antes de que muchas de nuestras empresas y puestos de trabajo fueran tan tontamente enviados a México”, enumeró el mandatario y amenazó: “O construimos el muro o cerramos la frontera”.

Trump también apuntó contra los migrantes de Honduras, Guatemala y El Salvador, a los que acusó de no hacer nada por Estados Unidos y tomar su dinero. “La noticia es que una nueva caravana se está formando en Honduras y no están haciendo nada al respecto. Vamos a cortar toda la ayuda a estos 3 países que se han estado aprovechando los Estados Unidos durante años”, agregó, en referencia a la ayuda que Washington destina a los países del denominado Triángulo Norte de América Central.

Más de la mitad de los votantes de Estados Unidos considera que el presidente, Donald Trump, debería retirar su demanda de financiación del muro con México para reabrir el gobierno, que lleva una semana parcialmente cerrada, según una encuesta publicada ayer por la Universidad de Harvard. La mayoría, un 58 por ciento apuesta por que Trump no insista en su idea de levantar una barrera física en la frontera sur de Estados Unidos, mientras que el 42 por ciento opina que el mandatario “no debería ceder” ante las presiones de los demócratas del Congreso.

Pese a estos números, más de la mitad de los encuestados abogó por un consenso que resulte en un paquete de de 2500 millones de dólares para la seguridad de la frontera, la mitad de las pretensiones del presidente. “Mientras que la mayoría quiere que Trump ceda en términos del cierre, una gran parte quiere ver a los demócratas y republicanos llegar a un compromiso”, subrayó el trabajo.

 

         

Fuente: Página12