El Proyecto Yo Si Puedo, que ya alfabetizó 7 mil personas en Maranhão, fue gestado en uno de los países más desarrollados del mundo en lo que se refiere a educación: Cuba. La isla comunista es reconocida internacionalmente por la erradicación del analfabetismo - una hazaña, por cierto, de la Revolución Cubana, alcanzada en los años sesenta.

A lo largo de cuatro décadas, el país acumuló larga experiencia en el área educacional, hasta que en 2001, la pedagoga Leonela Rebys desarrolló el método en que se basa el proyecto traído a Brasil por el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST). Inicialmente aplicado en Haití durante una campaña de alfabetización por medio de la radio, el Yo Si Puedo fue, con el tiempo, multiplicándose por el mundo, en especial en América Latina, en un intento de universalizar la enseñanza.

"Garantizar el acceso a la educación a todas las personas es una prioridad de los gobiernos revolucionarios y poder compartir lo que tenemos con otros pueblos del mundo ha sido una constante en nuestra historia", afirma la cónsul general de Cuba en el Nordeste, Laura Pujol.

Más de 3,5 millones de personas ya fueron alfabetizadas por el método en países como Bolivia, Venezuela, Argentina, México, Ecuador, Nicaragua y Colombia. El proyecto también fue adoptado en lugares como Nueva Zelandia, España y países de África.

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Según João Pedro Stedile, dirigente nacional del MST, fue durante esa jornada global, hace cerca de 15 años, que el proyecto cruzó su destino con la realidad brasileña. En la época, el país tenía cerca de 16 millones de analfabetos, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). Actualmente, los que no saben leer y escribir aún suman 11,8 millones en el país, de acuerdo con la última Encuesta Nacional por Muestra de Domicilios Continua (Pnad Contínua), divulgada en diciembre de 2017.

"Los compañeros de Cuba nos buscaron, como MST, y nos dijeron: 'Mira, tenemos un programa de alfabetización muy rápido. Queremos saber si ustedes tienen interés porque nosotros queremos hacer una alianza'", recuerda.

A partir de ahí, con la participación de pedagogos y militantes que ayudaron a adaptar el método para Brasil - el primer país, inclusive, en traducir el Yo Si Puedo al portugués -, el proyecto fue se esparciendo por el territorio nacional. Pasó por estados como Piauí, Maranhão, Paraná, Pará, Rio de Janeiro y Ceará. En Fortaleza, un aspecto interesante: la iniciativa llegó a los picapedreros de las obras de la Copa del Mundo de 2014.

"Los trabajadores que estaban construyendo un estadio moderno - como es para la Copa - no sabían leer ni escribir y gracias a Dios y a ese método cubano, conseguimos alfabetizarlos", destaca Stedile, exponiendo una de las contradicciones que rodeaban al Mundial.

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Las primeras experiencias del proyecto en Brasil se volcaron especialmente a campamentos y asentamientos de la reforma agraria, pero, con el tiempo, las acciones avanzaron y acogieron grupos de trabajadores urbanos, además de indígenas, quilombolas [integrantes de comunidades afrodescendientes], entre otros. Actualmente, el Yo Si Puedo tiene jornadas de alfabetización en Maranhão y en Alagoas y, paralelamente, ensaya una experiencia en Minas Gerais.

Dirigido especialmente a la formación de adultos o ancianos que no tuvieron la oportunidad de estudiar, el Yo Si Puedo utiliza estrategias para la sensibilización de un público que, por los caminos de la vida, aprendió a no creer en la educación y en los gobiernos.

El método mezcla la adopción de cartillas educativas - cuya aplicación es acompañada por educadores contratados por el proyecto - con el uso de la televisión. Las enseñanzas son transmitidas por medio de 65 capítulos en formato de telenovela, en un intento de ser más atrayentes a los ojos de los alumnos y masificar el alcance del proyecto.

CARACTERÍSTICAS

El proceso de formación dura, en total, ocho meses y el método consiste básicamente en la asociación entre números y letras. La combinación es una forma de volver el aprendizaje más fácil, toda vez que incluso la población analfabeta tiene conocimientos básicos de matemática.

Para los especialistas que acompañan el Yo Si Puedo, el éxito de la iniciativa reside en la identificación previa de las necesidades de los alumnos. Entre otras cosas, están preocupados por escoger aulas cercanas a las residencias de los estudiantes y en hacer, al comienzo de cada clase, un momento de acogida, lo que favorece el confort del alumno y el aprendizaje. Para ello, vale echar mano de poesías, canciones u otros juegos que favorezcan la diversión en la sala de clases.

"Ellos están a gusto. Es una conversación interesante, un tiempo educativo muy bueno", dice el profesor Erasmo da Silva Ferreira, que estudia en un curso del municipio de Jenipapo dos Vieiras, en Maranhão.

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Fuente: Brasil de Fato

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