(+) "Ser mujer negra es resistir y sobrevivir todo el tiempo", dijo Marielle Franco

El mismo lote fue utilizado en 2015 en la peor masacre registrada en Osasco, Gran San Pablo, cuando fueron asesinadas 17 personas en una noche en un barrio, en un caso marcado por la actuación de policías de civil que ejecutaban personas.

Las balas que usaron los asesinos de la concejal y dirigente social brasileña Mairelle Franco y su chofer Anderson Gomes pertenecían a la Policía Federal, lo que le agrega más fuerza a la hipótesis de que agentes de seguridad estén por detrás del ataque perpetrado el miércoles en Río de Janeiro, según fuentes de la investigación.

La conmoción nacional sobre la ejecución de la dirigente social negra de las favelas coincidió ayer con el primer mes de la intervención militar decretada por el presidente Michel Temer para que el Ejército se haga cargo de la seguridad pública y, por ende, maneje a la policía local. La revelación de que las balas asesinas de la dirigente del opositor Partido Socialismo y Libertad (PSOL) tuvieron su origen en un desvío de la Policía Federal agrega más datos a la práctica tan conocida en Río de Janeiro de la corrupción policial mezclada con el crimen organizado, sea el narcotráfico, las milicias parapoliciales o los escuadrones de la muerte.

El nuevo dato fue determinado por fuentes de la Policía Civil (investigaciones) de Río de Janeiro, en base a los resultados de las pericias en los 14 balazos disparados contra el automóvil en el que viajaba la dirigente de 38 años. Las balas 9 mm, según informó el noticiero de la TV Globo, habían sido adquiridas en 2006 por la Policía Federal en Brasilia a la empresa de armamento CBC. El mismo lote fue utilizado en 2015 en la peor masacre registrada en Osasco, Gran San Pablo, cuando fueron asesinadas 17 personas en una noche en un barrio, en un caso marcado por la actuación de policías paulistas de civil que ejecutan a las personas que son investigados en forma oficial.

Miles de personas se manifestaron la noche del jueves en San Pablo y Río de Janeiro para pedir justicia y denunciar a la mafia policial por el hecho, debido a que la concejal Franco había acusado a un batallón de construir fosas comunes para ejecutar a jóvenes de las favelas. Al menos seis manifestaciones más fueron convocadas en otras seis ciudades de Brasil para repudiar el homicidio contra esta dirigente nacida en una favela, socióloga, dirigente afrodescendiente y la quinta concejal más votada en las elecciones municipales de 2016. Franco había sido miembro de la comisión parlamentaria contra las milicias parapoliciales en el Concejo Deliberante de Río y era la miembro informante de la comisión parlamentaria carioca sobre la intervención militar decretada por el presidente Michel Temer.

La intervención, que cumplió un mes ayer, fue para varios analistas desafiada por parte de los sicarios que mataron a Franco, una dirigente del movimiento negro, socióloga con orígenes en la favela de la Maré, y al activista Anderson Gomes, quien manejaba el auto en el que ella viajaba. Los cuerpos fueron sepultados ayer, en paralelo a las manifestaciones de repudio.

La fiscal general, Raquel Dodge, dijo que “el asesinato de políticos es un atentado a la democracia”. Temer había dicho, al poner al Ejército al frente de la seguridad pública de Río, en un doble comando con el gobernador Luiz Fernando Pezão, que su decisión fue una “jugada maestra”.

Ese ímpetu para poner una agenda de seguridad en un año electoral chocó con el asesinato de la concejal, al punto que Temer canceló una visita programada a Río para celebrar el primer mes de intervención con el general Walter Braga Netto, el interventor.

Los analistas se preguntaban si este homicidio y sus derivaciones políticos tendrían consecuencias de cara a la opinión pública sobre todo en la elección. Por lo pronto, quedó herida la imagen de los jueces federales, que tuvieron el primer plazo con la Operación Lava Jato durante cuatro años. Justamente mientras miles lloraban la muerte de la concejal, los jueces hicieron huelga el jueves para impedir que le quiten una ayuda para la vivienda de 1.200 dólares mensuales incluso cuando tengan residencia propia.

En las redes sociales, varios policías cuestionaron la solidaridad internacional con el caso de la concejal Franco, en una línea que coincide con el único pre-candidato presidencial que no condenó el hecho y se mantuvo en silencio, el ultraderechista Jair Bolsonaro, segundo en las encuestas y promotor de la llamada mano dura y acceso a las armas.

“Estamos todos perplejos para poder analizar lo que se viene, pero este asesinato es un divisor de aguas de la intervención militar en el estado”, dijo el presidente de la Orden de Abogados de Brasil en Río de Janeiro, Felipe Santa Cruz.

Según el titular de la entidad, famosa por denunciar las violaciones a los derechos humanos en la dictadura, “hay dos caminos en Brasil: rearmar lo que llamamos democracia plena, donde funcionan las instituciones, o seguir el camino de otros países del continente, donde militantes son ejecutados en plena calle”. Para la investigadora de violencia de la Universidad Estadual de Río de Janeiro (UERJ), Alba Zaluar, el homicidio fue un mensaje a las Fuerzas Armadas. “Con mucha audacia, este homicidio es una forma de intentar sabotear a la intervención, además de infundir temor en la gente. Eligieron una víctima para causar impacto y lo lograron”, dijo Zaluar.

Vinicius Torre Freire, columnista de Folha de Sao Paulo, apuntó en su columna similitudes con situaciones en Colombia y México, con políticos siendo masacrados en la vía pública. Al menos dos automóviles siguieron al que viajaba la concejal, su chofer y una asesora en la noche del miércoles por el centro de Río, cuando regresaban de una jornada sobre la lucha de las jóvenes negras.

 

"Ser mujer negra es resistir y sobrevivir todo el tiempo", dijo Marielle Franco

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Para la concejala, asesinada ese miércoles, las mujeres necesitan recordar que están en condición subalterna

Lea la entrevista a Marielle Franco, realizada el año pasado en el marco del 8 de marzo de 2017, cuando la activista comenzaba su mandato como concejala de la ciudad de Rio de Janeiro.

Marielle Franco y su conductor Anderson Pedro Gomes fueron muertos a tiros la noche del miércoles (14) en el centro de Rio de Janeiro.

La concejala de Rio de Janeiro Marielle Franco (PSOL) tuvo una de las elecciones más celebradas de los últimos tiempos en la ciudad. Mujer, negra, nacida, criada en el Complejo da Mares, defensora de los derechos humanos y socióloga, ella fue la quinta candidata más votada a la Cámara Municipal en 2016, acumulando 46 mil electores. Luego de su posesión, en enero de este año, Marielle ya presentó proyectos que buscan fortalecer los derechos de las mujeres. Uno de ellos es el proyecto de ley “Para hacer valer el Aborto Legal”, que tiene por objetivo cualificar profesionales para informar y garantizar la atención de las mujeres que tienen el derecho de abortar, en casos de anencefalia, riesgo de muerte y violación. En la Semana Internacional de la Mujer, Marielle conversó con Brasil de Fato acerca de los desafíos y la necesidad de debatir sobre el feminismo y algunas propuestas de su mandato.

Brasil de Fato: ¿Por qué hoy aún es importante discutir el feminismo?

Marielle: Para garantizar que las mujeres no estén en posiciones secundarias. Para evitar el estatus de invisibilidad en que muchos quieren colocarnos. Para que podamos ocupar espacios en que seamos protagonistas. El 08 de marzo es importante ir a las calles, volver público nuestro discurso, porque en la medida en que hay mujeres hablando, el debate sobre feminismo, género, racismo está en juego y hace la diferencia.

Recientemente usted relató en su página de Facebook el caso de racismo que sufrió en el aeropuerto con una revista abusiva. ¿Cómo es ser mujer negra en Brasil?

Ser mujer negra es resistir y sobrevivir todo el tiempo. Las personas miran nuestros cuerpos disminuyéndonos, investigan si debajo del turbante tenemos drogas o piojos, niegan nuestra existencia. Eso que pasé en el aeropuerto fue una vivencia por la que muchas mujeres negras ya pasaron. Podríamos hacer una investigación objetiva preguntando a cuantas mujeres y hombres blancos les revisaron sus cabellos, la respuesta sería ninguno. Estamos expuestos y somos violentados todos los días. Para que la discusión se amplíe es fundamental comprender que estamos en un lugar de trato diferente. Es necesario reconocer el racismo.  

Las mujeres trabajan una media de 7,5 horas más que los hombres por semana, según investigación divulgada esta semana por el Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (IPEA). Aún así, la reforma de las Pensiones propone que trabajen la misma cantidad de años para jubilarse. ¿Cómo evalúa esta propuesta?

¿Cómo quieren tratar a las mujeres de manera igual para jubilarse si somos tratadas de manera desigual todos los días? Nosotras las mujeres estamos en la base de la pirámide, con los menores salarios, trabajando en doble jornada y así quieren tratarnos de forma igual para la jubilación. Es un discurso de igualdad sólo cuando sirve a los intereses de ellos. Tenemos que recordar que estamos en condición subalterna, no sólo por en lo simbólico. Los datos objetivos de las investigaciones están mostrando eso. Desgraciadamente las mujeres aún están en situación vulnerable.

En la Semana Internacional de la Mujer, usted realizó varias actividades de conversación sobre feminismo en las calles de Rio de Janeiro, ¿cómo ha sido la receptividad de esas conversaciones?

Repartimos folletos, realizamos clases públicas y conversaciones. La mayoría de las veces tuvimos buena adhesión, pero siempre hay un nivel de resistencia, desgraciadamente. Creo que, en general, las personas están muy recelosas sobre la política más ampliada. Entonces hay una rechazo a los folletos sobre partidos y posiciones políticas. Pero, sobre el feminismo, cuando hablamos de la eliminación de los derechos de las mujeres, hay una identificación. Si nos detenemos a pensar, ¿quién sufre más con la reforma de las Pensiones, por ejemplo? Son las mujeres más pobres, quienes más están haciendo trabajos tercerizados y manuales. Entonces, cuando conversamos sobre eso, son temas por los cuales las mujeres paran y prestan atención. Conseguimos dialogar.

¿Cómo funciona en la práctica el proyecto de ley propuesto por usted en la Cámara Municipal “Para hacer valer el Aborto Legal”?

Es un programa que trae un tema polémico, pero no estamos defendiendo la legalización del aborto en el ámbito municipal, a pesar de que esa es una de las banderas del PSOL nacionalmente. Lo que estamos proponiendo aquí es la garantía del servicio público de atención a las mujeres. En caso de ser víctima de violación, estar en riesgo la vida, estar embarazada de feto anencéfalo, la mujer tiene derecho al aborto por eso debe recibir asistencia adecuada. Queremos hacer que los profesionales reciban calificación para que no criminalicen más a las mujeres, independientemente de la opinión individual que tengan. Necesitamos romper con esa lógica. El Estado tiene que garantizar que la mujer reciba atención adecuada, si no, ella tendrá que sentir un doble sufrimiento al abortar. Ya tenemos más de 8.300 firmas apoyando el proyecto.

¿Qué otros proyectos de su mandato están dirigidos a las mujeres?

El espacio lechuza, que es cuidado infantil extendido al horario nocturno. No es un proyecto sólo para las mujeres, es para las familias, pero sabemos que la responsabilidad de los hijos aún recae casi exclusivamente sobre las mujeres en Brasil. Avanzamos también en el debate sobre la visibilidad de las mujeres trans, al exigir el reconocimiento de la identidad social de una de nuestras asesoras parlamentarias en la Asamblea Legislativa. Estamos haciendo un estudio para identificar las demandas y poder hacer más por las mujeres. El mandato está apenas comenzando.

 

       

Fuente: Página12/BrasilDeFato

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº62