El sábado la Asamblea Nacional aprobó una amplísima ley de amnistía con lo que el Frente Sandinista (que tiene mayoría absoluta en el poder legislativo) ratifica su compromiso genuino con la paz y la reconciliación debilitando aún más a una dirigencia golpista incapaz de la menor independencia de sus benefactores extranjeros. El pronóstico que hacemos es el siguiente: El proceso de normalización post-Golpe continuará, al margen de un liderazgo golpista que se verá cada día más debilitado políticamente a lo interno del país.

La ley consiste de cuatro artículos que comprenden los siguientes puntos: 1) Una amplia amnistía a todas las personas investigadas y/o juzgadas por actos de violencia golpista el año pasado, estén o no en el país; 2) La ley cubre incluso delitos comunes excepto aquellos sobre los que el país haya firmado convenios internacionales como narcotráfico, crimen organizado, tráfico de personas, etcétera; 3) La repetición de ese tipo de delitos en el futuro traerá aparejada la anulación del beneficio de la amnistía reactivando los cargos, causas y penas ocasionadas por el golpe y 4) La ley entra en vigencia a partir de publicación en la Gaceta. De hecho, a primeras horas de la mañana de este lunes ya estaba circulando una lista de 50 presos que estaba siendo liberados.

"Esa es la verdad histórica aunque les duela a algunos, no con falsedades o con comunicados falsos. Aquí lo que estamos hablando es de seguir por el camino de la paz, por el camino de la reconciliación y que solo puede ser a través del perdón. Y nos duele, porque nos duele a nosotros tener que amnistiar a asesinos confesos de policías, a torturadores del colegio San José en Jinotepe, que asesinaron a Bismarck Martínez, pero estamos conscientes que el altar de la patria tenemos que ponerlo primero antes que cualquier mezquino sentimiento por muy doloroso que sea", subrayó el coordinador de la bancada del FSLN, diputado Edwin Castro.

Los medios del golpismo, como La Prensa, El Nuevo Diario o la Radio Corporación, critican esta amnistía alegando que con ella el Gobierno se estaría auto-amnistiando de lo que alega son sus violaciones a los derechos humanos, pero dentro de Nicaragua todo el mundo sabe que son acusaciones huecas y que quien violó los derechos humanos en el país el año pasado fue la violencia golpista y que son los propios golpistas los responsables de pedir en el exterior que se castigue indiscriminadamente al pueblo con sanciones.

"Los que hoy se oponen a este proceso de amnistía son aquellos que se oponen al desarrollo económico y social de este país, son aquellos que se oponen a que en este país se sigan construyendo carreteras, puertos, aeropuertos, son aquellos que se oponen a que continuemos mejorando las calles de nuestros barrios y comunidades. Los que se oponen a esta ley son aquellos que se oponen a que continuemos construyendo centros de salud y hospitales", indicó Auxiliadora Martínez, actual presidenta de la Comisión de Asuntos Jurídicos de la Asamblea Nacional.

En realidad, la amnistía aprobada por el parlamento de Nicaragua va dirigida a crear las condiciones de paz y de reconciliación al interior del propio pueblo. Se trata de una política que ya estaba en curso cuando estalló la violencia golpista en abril del año pasado y que hoy se materializa en la constitución de miles de Comisiones de Reconciliación, Justicia y Paz a lo largo y ancho del país, a nivel barrial, comarcal, municipal y departamental, son el fin de dar respuestas concretas, tanto en lo material como en lo moral, a toda la población, sin distingo de colores políticos, afectada por la violencia golpista. Se trata de grupos conformados por párrocos, pastores, notables y líderes comunitarios reconocidos por su compromiso con la población que ya están trabajando en todo el país en conjunto con las instancias del Estado.

Días antes de aprobada la ley de amnistía se había aprobado la Ley de Atención Integral a Víctimas o Ley 994, que establece los mecanismos que permitirán al Estado de Nicaragua resarcir de manera integral los daños causados por la ola de violencia que generó la pérdida de centenares de miles de empleos y graves daños a la economía del país.
“Esta Ley viene a dar una atención a las familias y a las víctimas que fueron afectados. Además de las pérdidas de vidas humanas estamos hablando de sentimientos de duelo, estrés postraumático, el resentimiento, el resquebrajamiento de las relaciones humanas, sembraron el virus del odio, de la animadversión, de la confrontación, y todo eso causó heridas que muchas veces son más duras que las heridas físicas”, explicó el diputado Carlos Emilio López. La ley contempla medidas en los ámbitos de salud, educación y trabajo por medio de las cuales el Estado, en conjunto con las Comisiones de Reconciliación, Justicia y Paz, puedan apoyar a que las familias afectadas recobren la paz y la esperanza.

El pasado viernes, antes de ser aprobada la ley de amnistía, la vicepresidenta Rosario Murillo informaba que “vamos avanzando con todos los compromisos en cumplimiento: nuestra Cultura de Paz, las Comisiones de Reconciliación y Paz, las excarcelaciones que se cumplirán antes del 18 de junio, el Plan de Retorno Seguro y de Reinserción Social y Familiar en nuestra Nicaragua”. Dijo que “sabemos de cantidad de hermanos que han regresado con absoluta confianza en los compromisos del Estado nicaragüense”.

Con respecto a la Ley de Atención a las Víctimas, explicó que “se desarrollan y aplican, sin exclusión, de manera responsable, seria y comprometida, todos los programas derivados de la Ley de Atención Integral a las Víctimas, porque tenemos una cultura de valores de familia y comunidad, una cultura que con esta Ley garantiza el tratamiento cuidadoso y el cariño fraternal, sin exclusión a quienes padecieron el terrorismo, los crímenes de odio, los tratos crueles, humillantes, degradantes y destructivos que promovió el golpismo y que han sido trascendidos con la mano de Dios que nos impulsa en el nombre poderoso de Cristo Jesús”.

La retórica odiosa del golpismo seguirá. Su voz chillona pero cada vez más debilitada continuará hasta ahogarse en la voluntad de paz de la inmensa mayoría de las y los nicaragüenses y en las risas de los niños jugando en la calle. Al mismo tiempo, avanza implacable el calendario electoral para el 2021, y tanto los golpistas como aquellos sin valor para distanciarse del golpismo, verán desaparecer su ya muy debilitada influencia política sobre la Nicaragua real.

 

          

Fuente: Jorge Capelán/Comentarios desde Managua

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