“Soy candidato porque creo sinceramente que la justicia electoral mantendrá la coherencia con su jurisprudencia, sin curvarse al chantaje sólo para dañar mi derecho y el derecho de los electores de votar en quien mejor los representa”, dijo Lula, en un escrito de seis carillas que fue leído durante el acto por la ex mandataria Dilma Rousseff.

“Hace dos meses estoy preso injustamente sin haber cometido ningún delito”, afirma el texto, en el que Lula repudia al juez Sergio Moro por, según escribió, condenarlo sin pruebas por corrupción a 12 años y un mes de prisión por presión de los medios de comunicación. El ex mandatario anunció, además, que inscribirá su candidatura el 15 de agosto ante el Tribunal Superior Electoral.

“Los que me acusaron en la Operación Lava Jato saben que mintieron porque nunca fui dueño ni habité ni dormí siquiera una noche en ese departamento de Guarujá. Moro y los camaristas que me condenaron saben que armaron una farsa judicial, pues demostré mi inocencia en el proceso y ellos no consiguieron presentar pruebas del crimen del que me acusan”, se lee en el manifiesto.

Lula acusó al equipo de Lava Jato de haberlo tratado como un enemigo y no como un ciudadano igual a los demás. “Sé el lugar en la historia que me toca y sé el lugar en la historia que le tocan a mis verdugos”, sentenció el ex presidente, tras acusar de mentira de las clases dominantes el proceso que terminó en el golpe parlamentario a Dilma Rousseff, en  2016, y que permitió el ascenso del hoy presidente Michel Temer.

Lula además lanzó propuestas para reconstruir el país y, según leyó Dilma, recuperar la felicidad del pueblo trabajador y terminar con su sufrimiento. Lula especificó su rechazo a la privatización de las empresas públicas como Petrobras y Electrobras y llamó a destinar al sistema educativo los beneficios de la explotación petrolera en los megayacimientos submarinos frente a las costas de Río de Janeiro y de San Pablo.

En el lanzamiento de la precandidatura de Lula en el estado de Minas Gerais, sus principales dirigentes del PT advirtieron que Brasil puede encaminarse hacia una convulsión social en caso de que la justicia electoral impidiera su candidatura. “No hay posibilidades de pacificación en un país al borde de la convulsión social con Lula detenido. Seguir con un líder así preso es querer jugar a la inestabilidad y a una salida que no sea de paz social” sostuvo la presidenta del PT, la senadora Gleisi Hoffmann. En diálogo con la prensa en la ciudad de Contagem, en el sudeste del país, la senadora subrayó: “No hay otro líder en el país con el poder de interlocución que tiene él”. La presidenta del PT insistió que el ex mandatario será inscripto en la justicia electoral el 15 de agosto. “Lula no tiene los derechos políticos suspendidos y le pedimos a la justicia que pueda dar entrevistas y grabar videos desde su prisión”, dijo Hoffmann.

En el acto ante 2000 líderes de movimientos sociales, el jefe del bloque de diputados, Paulo Pimenta, dijo a su vez que la clase media que pidió la caída de la presidenta Dilma Rousseff en 2016 ahora está arrepentida y dispuesta a votar a Lula para volver a ser feliz.

En el acto en el Gran Belo Horizonte, capital del estado, un bastión de los cordones industriales donde domina el PT, decenas de dirigentes de primer nivel desde gobernadores a senadores vistieron remeras con la cara de Lula y ratificaron su candidatura.

“Estamos viendo que el martirio de Lula se transformó en una movilización nacional. El pueblo siente que Lula está siendo víctima de injusticia, de un juez como Sergio Moro que viaja por Estados Unidos y Mónaco invitado por empresas y políticos anti Lula”, dijo el jefe del bloque de senadores del PT, Linbergh Farias.

Los sondeos para las elecciones de octubre encuentran a Lula favorito incluso para vencer en la primera vuelta, seguido por el ultraderechista Jair Bolsonaro, que es el primero cuando en las encuestas no aparece Lula. Ayer la consultora financiera XP Investimentos, una de las más grandes del país, puso en segundo lugar a un posible Plan B del PT, el ex alcalde de San Pablo Fernando Haddad empatado con la ambientalista Marina Silva y el laborista Ciro Gomes.

El PT lanzó ayer el spot cuyo slogan es “Brasil va a ser feliz de nuevo”, en el cual se compara la tristeza del Brasil de Michel Temer y sus aliados de centroderecha con la esperanza que significa Lula, quien gobernó el país entre 2003 y 2010 y se retiró con el 87% de popularidad según las encuestas.