Tras casi seis meses de haber dejado la zona de reincorporación de Miravalle (Caquetá), el que fue el jefe negociador de las Farc en los diálogos de paz, Iván Márquez, reapareció en un video enviado la XXIV Conferencia Internacional Rosa Luxemburg, que se realizó en Berlín. Márquez afirma que envía su mensaje desde Colombia, y luego de ofrecer unas palabras a propósito de la vida de la dirigente socialista alemana, realizó una especie de balance sobre el estado del Acuerdo de Paz y da pistas sobre su posición personal. Afirma que la paz fue traicionada; que las Farc se equivocaron al entregar las armas antes de que se cumplirá lo pactado; y que continuará defendiendo el Acuerdo de La Habana.

“El 24 de noviembre de 2016 se firmó en La Habana el Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, que nosotros, como guerrilla, asimilamos como una gran victoria en la más hermosa de todas las batallas, que es la lucha por la paz. En sólo dos años de vigencia, con seguimiento de misiones de Naciones Unidas y de organismos internacionales los resultados en materia de cumplimiento por parte del Estado son desalentadores”, expresó el excomandante guerrillero en la primera imagen que se conoce de él desde agosto cuando dejó la zona de reincorporación. A partir de ese momento, sólo se han conocido algunas cartas y recientemente varios trinos desde su cuenta en Twitter.

Márquez precisó que desde la firma del Acuerdo de Paz han sido asesinados más de 400 líderes sociales del país, y más de 85 excombatientes, lo cual ha sembrado la desconfianza de la base guerrillera. “El Acuerdo perseguía alejar las armas de la política, pero éstas siguen siendo utilizadas para el exterminio físico de los opositores. Cambiaron el texto original del Acuerdo de La Habana violentando el principio de toda negociación Pacta sunt Servanda. Los acuerdos son para cumplirlos. Después de firmados, sus términos no pueden ser modificados”, agregó.

El que fue el jefe de la delegación de paz de la insurgencia en La Habana, consideró que en la implementación se destruyó la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, pues fue “concebida para todas las partes involucradas en el conflicto” pero que en formalización legislativa y constitucional fue deformada. “Las instituciones del establecimiento resolvieron que sólo era aplicable a la guerrilla y a los combatientes, excluyendo de su jurisdicción a los agentes civiles del Estado, a los determinadores de la violencia desde la cúpula política. Eclipsaron el ofrecimiento de verdad para ocultar la identidad de los verdaderos responsables de las victimizaciones, cuando la verdad es lo único que puede ayudar a sanar las profundas heridas del alma causadas por el conflicto”, manifestó.

A partir de ahí, Márquez criticó con vehemencia las interpretaciones que se hicieron del acuerdo en materia de participación política, reforma rural y reparación de víctimas. Acusó a la Fiscalía y a la Corte Constitucional de ser promotores de la modificación del Acuerdo y concluyó que en el fondo el principal problema hoy es “la inseguridad jurídica de mandos y combatientes de la insurgencia”, que ha hecho perder confianza en el Acuerdo de Paz. Al respecto, sostiene que el peor ataque a esta seguridad jurídica es la detención con fines de extradición de Jesús Santrich pero también hace menciona los casos de alias Sonia y Simón Trinidad. La primera captura a su regreso a Colombia tras purgar 11 años de cárcel en Estados Unidos, y el segundo, preso aún en una cárcel en Colorado. “En resumen, la paz fue traicionada por el Estado colombiano que optó por la perfidia y el incumplimiento de lo pactado de buena fe”, refiere.

Finalmente, el exjefe negociador dice que fue un error “pactar la dejación de armas antes de asegurar el acuerdo de reincorporación política, económica y social de los guerrilleros”.

“Manuel Marulanda Vélez, el histórico comandante en jefe de las FARC había advertido que las armas debían preservarse como garantía del cumplimiento de los acuerdos; otro gran error fue negociar la dejación de armas sin ninguna conexión con la Mesa Central que había sorteado con éxito los acuerdos sobre Tierras, Participación Política, Víctimas del conflicto y Jurisdicción Especial para la Paz”, reflexionó, no sin antes advertir que ya no es momento de “llorar sobre la leche derramada”.

Y concluyó: “No vamos a engañar a ningún guerrillero con el cuento de que todo está bien, que el gobierno está cumpliendo; no. Enterrar la cabeza en la arena como el avestruz para negar el fracaso no será nuestra actitud. Ni más faltaba, que luego de la perfidia y el engaño del Gobierno, vayamos ahora a engañar a las bases guerrilleras. Vamos a dar la pelea para tratar de recomponer las cosas y reparar el daño, como una modesta autocrítica, levantando siempre en alto la bandera de la paz, que es del pueblo”.

 

         

Fuente: Nodal

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