“Bolsonaro defiende el estado policial, un estado armado. Bolsonaro es un enfermo que cree que el problema de Brasil se arregla con armas. El problema de Brasil se resuelve con libros y con escuelas”, retrucó el líder de izquierda en una semana que estuvo signada por la firma de un decreto impulsado por Bolsonaro que flexibiliza la tenencia de armas en el país. “La impresión que tengo es que Bolsonaro no tiene noción de las cosas de las que habla, él no conoce nada de política exterior como tampoco conoce nada de economía”, dijo el líder petista en una entrevista con el periodista Kennedy Alencar. Para Lula, Bolsonaro no tiene método ni estrategia. “Él corre detrás del hijo para apagar un incendio todos los días. Sinceramente no sé cómo funciona su familia, pero lo que se presenta públicamente es un negocio incontrolable. Obviamente que por el bien de Brasil espero que él aprenda”, dijo Lula.

Lula fue entrevistado en la Superintendencia de la Policía Federal en Curitiba, donde está preso desde abril de 2018. La entrevista fue solicitada por Alencar el año pasado pero recién pudo realizarse el tres de mayo debido a una resolución del Supremo Tribunal Federal. En septiembre del año pasado Lula fue inhabilitado para dar declaraciones a medios sin embargo en abril pasado el presidente de la Corte, Dias Toffoli, revirtió esa medida. La primer entrevista del ex mandatario fue con los diarios Folha de S.Paulo y El País Brasil.

Durante la conversación, que duró dos horas y media, Lula recordó con emoción lo que hicieron los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT) por la educación pública: 18 nuevas universidades federales y 173 campus. Además redoblaron el número de estudiantes en pregrado (de 2003 a 2014, pasaron de 505 mil a 932 mil estudiantes). Acto seguido Lula dijo que la guerra a la educación pública del país es un intento de borrar lo que calificó como el inmenso legado que dejaron los gobiernos de PT. 

Invertir en educación pública fue uno de los consejos del expresidente para Bolsonaro. “Si Brasil quiere ser respetado, tiene que cuidar de sí mismo. Eso no se logra sólo con el discurso, sino que también se logra en la práctica. En vez de hablar tonterías, él debería terminar el mandato haciendo más universidades, colocando más niños en la escuela y construyendo más casas”, dijo Lula. 

Además de repasar su gestión, el ex mandatario de 73 años dio su opinión sobre la presidencia de Dilma Rousseff: “A veces lamento no haber sido más firme con Dilma para hacer algunas cosas”, dijo, sin ofrecer más detalles. “Una persona llena de confianza como Dilma, cuando el carro comienza a derrapar no siempre tiene la calma de parar y decir ‘espera, vamos a parar, vamos a oír, vamos a conversar’”, comentó el exmandatario que gobernó Brasil entre 2003 y 2010. El líder del PT dijo, además, que la Copa de 2014 y los Juegos Olímpicos celebrados en Rio-2016 fueron “oportunidades perdidas”. “Fue una oportunidad mal aprovechada por Brasil. Brasil ya estaba tomado por el odio”, agregó.

Lula fue acusado de haber aceptado un apartamento tríplex en Guarujá (litoral del estado San Pablo) que presuntamente habría sido ofrecido por constructoras para obtener contratos en Petrobras. Sin embargo desde el inicio de las denuncias, Lula insiste en su inocencia al tiempo que denuncia que es víctima de una persecución política para impedir que la izquierda vuelva al poder. Y en su última entrevista no perdió oportunidad para transmitirle al mundo su verdad. “Alguien tiene que mostrar la prueba, ese apartamento, ese maldito apartamento, si es mío tiene que tener un documento, tiene que haber un contrato, tiene que haber registro de un pago, algo tiene que ser mostrado”, exigió. 

Con la misma vehemencia Lula habló sobre el juez Sérgio Moro, quien lideró su caso en la justicia. “Él no va a sobrevivir en política”, dijo sobre el ex juez y ahora ministro de Justicia. Y además lo denunció por ofrecer información falsa a la prensa sobre el caso Lava Jato. “La prensa transformaba la mentira del Moro en verdad. ¿Por qué crees que decidí resistir? Porque quiero probar que ellos mintieron”, dijo y remató: “Me encantaría salir de aquí para hacer un debate con el Moro sobre los crímenes que cometí”. Hacia el final Lula afirmó que nunca renunciará a la lucha por probar su inocencia. 

 

          

Fuente: Página12