La entrevista de CFK con el periodista Beto Casella se dio en un marco enrarecido. Minutos antes de su llegada a los estudios ubicados en el barrio porteño de Palermo, un carro de Gendarmería y patrulleros de la Policía de la Ciudad rodearon el edificio, un paisaje bastante inusual para un medio de comunicación. Dentro, agentes concretaban un allanamiento judicial sobre las oficinas del Grupo Indalo. Ese dato fue el puntapié inicial de la charla periodística y la ex mandataria alertó: “Lo tomamos en broma pero no es para broma”.

La medida fue ordenada por el juez federal Julián Ercolini para comprobar si las firmas controlantes del grupo mediático habían cumplido con la orden de inhibición de bienes que tienen dispuesta desde el año pasado ante los rumores de una posible venta que circularon en los últimos días. Como se acostumbraron hacer últimamente los jueces federales, Ercolini dispuso que el operativo lo realizara Gendarmería.

“Es una pena, porque Gendarmería era una fuerza con prestigio, y la están convirtiendo en fuerza de choque del Gobierno”, lamentó al referirse al allanamiento y puntualizó: “De este multimedio que se decía que era mío. Ahora está claro que no era mío. Los que lo dijeron ahora deberían decir ‘nos equivocamos’.” También se refirió a las “presiones” que existen sobre la prensa, sobre todo con quienes “hacen un muy buen periodismo de investigación, como PáginaI12, AM750 y (el periodista Roberto) Navarro”, quien fue despedido por C5N en los últimos días. En este sentido, la candidata a senadora de Unidad Ciudadana en la provincia de Buenos Aires expresó: “No creo que el periodismo tenga libertad de expresión para trabajar en la República Argentina.”

CFK resaltó que hay un “bombardeo mediático” por parte una “fuerza operativa del Gobierno” que “está tercerizada en los medios de la comunicación” y “desde las 9 de la mañana a las 11 de la noche” están hablando en su contra. En esa línea, se refirió a las investigaciones que hizo Horacio Verbitsky en este diario, al revelar las operaciones de los familiares y los allegados del presidente para acogerse al blanqueo de capitales como el caso de su hermano Gianfranco Macri (quien aprovechó para blanquear 622 millones de pesos) o su íntimo amigo Nicolás Caputo (quien se anotó con otros 465 millones). “Vos imaginate, ¿qué pasaba si aparecía mi hermana blanqueando 25 millones de dólares, después de que extendiera ese beneficio hacia los familiares?”, se preguntó. 

En ese punto, agregó que al Gobierno “le molestan las voces que muestran cosas” y alertó sobre “la impunidad” con que “ahora, en letras de molde, dicen que a fulano lo van a allanar, que a mengano le van a hacer tal cosa, que a tal grupo lo van a comprar y que lo van a apretar con esto o con aquello”. Paralelamente, negó que durante su gobierno se hicieran llamados telefónicos a los periodistas que cuestionaban su gestión. “Si alguien lo hizo, bastante mal le salió porque los medios nos mataban”, dijo.

CFK también recordó las sospechas que pesan sobre Gendarmería por la desaparición del joven Santiago Maldonado. Al respecto, recordó la relevancia internacional que tiene este caso y cuestionó las respuestas del Gobierno. “Hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) pidió explicaciones”. “Nunca se vio en democracia”, sentenció.

Por otra parte se refirió “a los aumentos que ya llegaron y a los que se vienen” después de las elecciones del 22 de octubre próximo. Sostuvo que los aumentos en la luz, el gas y el agua “son inexplicables” e indicó que “si le preguntás a las provincias cuánto les aumentaron las regalías (después de los tarifazos en los servicios públicos) te van a decir ‘nada’”.

“Los aumentos fueron solo para dar rentabilidad a las empresas como Edenor y Edesur, que son amigas del Presidente”, cuestionó y negó que durante su gestión los subsidios a los servicios públicos fueran “un regalo”. “Nadie regalaba nada. Los subsidios a las tarifas implicaban una inyección a la demanda agregada” que favorecía a la producción y al consumo de los trabajadores. No obstante, reconoció que “tal vez (esa tarifas) hubieran merecido un ajuste o reajuste, pero no” como los que aplicó el Gobierno nacional.

Cristina Kirchner explicó que uno de los motivos por los cuales ahora se cuestiona su política de subsidios y otras medidas de su gestión tiene que ver con que el suyo fue “un gobierno que se enfrentó a quienes se creen dueños del país”. Entre ellos identificó a “los grupos hegemónicos” que tienen en sus manos algunos medios de comunicación y a las “patronales rurales”. “Ellos se sienten los dueños del país”, reiteró. “Nos bancamos ocho años de tapas que decían cualquier cosa”, dijo y afirmó que uno de los motivos fue “por haber recuperado la administración de los recursos de los trabajadores” que estaban en las AFJP y que luego fueron utilizados para costear la movilidad jubilatoria aprobada por ley. “¿Creés que eso fue gratis?”, le preguntó a Casella.

No negó, sin embargo, que su administración hubiera negociado con alguno de esos sectores. “La negociación es un instrumento de todo gobierno, el problema es cuando te quieren imponer y te dicen ‘no puede salir la Ley de Medios’ o ‘no pueden salir las retenciones’”, relató. Con ellos, “nunca era negociación, era subordinación”, criticó. En un tramo de la entrevista se refirió a su distanciamiento con el dirigente camionero y por entonces titular de la CGT, Hugo Moyano, y sostuvo que ese conflicto pudo haberse producido de “una disputa de poder” por parte del sindicalista. “Muchos creyeron que al verme sola (después de la muerte de Néstor Kirchner) era el momento de avanzar” pero “yo hice lo que me dijo Néstor: ‘No permitas que nadie te imponga una decisión’”, recordó la ex presidenta y remató: “Algún día volveremos a hablar con Hugo.”

En otro apartado de la entrevista, ante la consulta de si hubo “robos” durante su Gobierno, reiteró que fue “la presidenta en ejercicio más investigada” y aclaró que no fue a ella a quien “encontraron en los Panamá Papers”. “Todas las causas que se están armando son en base a mis declaraciones juradas, que ya fueron juzgadas”, puntualizó y advirtió que ahora “no se ven declaraciones juradas de diputados ni de funcionarios”.

“Hay un montaje de todo esto que es brutal y no nos permite debatir los problemas que tenemos”, manifestó en la misma línea y volvió a apuntar contra el Gobierno por el blanqueo de capitales. “No te llama la atención que el Presidente tenga una declaración jurada infinitamente menor a la de su hermanito?”, volvió a preguntarle a Casella, al destacar que Gianfranco Macri era el que menos participación tenía en los negocios familiares pero a pesar de ello “tiene 5 veces más de patrimonio que Macri”.

La ex presidenta se refirió a la supuesta “lucha contra las mafias” que enarbolan los funcionarios en sus discursos y lo redujo a una “mítica” que además, denunció, “no es sincera”. “El Gobierno pelea contra algunas mafias que no son las que están con ellos, pero el resto goza de muy buena salud”, señaló y comentó que el fallecido Momo Venegas, ex secretario general de UATRE no fue investigado, a pesar de que su hija “se la pasó diciendo que tenía una herencia incalculable” que se la había quedado el gremio.

“Como marketing, bien, pero si vas a luchar contra las mafias, mirá un poquito para el costado”, recomendó a los funcionarios, al resaltar que el Momo era “sindicalista modelo” de la actual gestión.  “Hizo campaña con Macri, festejó el 17 de octubre con él. Ahora, la justicia hizo callar a la hija del Momo con una sentencia diciendo que si hablaba  le iba a poner una multa de 50 mil pesos”, añadió.

Para CFK no quedan dudas de que después del 22 de octubre, “se viene un gran ajuste” y se preguntó si la sociedad está dispuesta a darle “un cheque en blanco al Gobierno” en las elecciones. “Ha habido una brutal caída del consumo y aumentó la desocupación. No hay laburo”, destacó y lo relacionó directamente con la política de endeudamiento que están llevando adelante desde el Ejecutivo.

“Según Bloomberg, la provincia de Buenos Aires está en el 22º lugar, debajo de Qatar y el Sultanato de Omán”, contó y explicó que “contrajimos en la Provincia más deuda que la India, que tiene 1200 millones de habitantes y un alto poder adquisitivo cuando la Provincia tiene 12 millones”. Resaltó que el Gobierno lo puede hacer “porque hubo dos giles”, en referencia a Néstor Kirchner y a ella, que “hicieron del desendeudamiento de la Argentina una política de Estado”. “Ahora el mejor equipo de los 50 años nos está endeudando por 100 años y se van a hacer cargo todos, nuestros hijos y nietos”.

La ex presidenta alertó además que el Gobierno “quiere restringir el acceso de los argentinos al hospital público”, a raíz del nuevo programa de Cobertura Universal de Salud (CUS), propiciado por los grandes laboratorios, que se puso en marcha el martes. “Con lo que están proponiendo, te van a poner una canasta limitada de servicios para suplantarlo”, añadió, al señalar que es parecido al sistema de salud norteamericano. En el mismo sentido, alertó que también “quieren avanzar con las prepagas y obras sociales” para que “reduzcan el servicio médico obligatorio con triquiñuelas”. “Pero no podemos restringir un servicio universal a una canasta”, opinó categórica.

Al ser consultada sobre las causas judiciales en las que están involucrados funcionarios de su gestión, denunció que “el cronograma electoral coincide con el judicial” y expresó que “no es una coincidencia” las fechas en que empiezan determinados juicios. Para CFK, actualmente “hay una judicialización muy fuerte de la política”. “Hoy no hay Poder Judicial en la República Argentina porque el Gobierno la utiliza políticamente, aunque creo que es insostenible en el tiempo”, detalló.

La ex presidenta puntualizó cómo la Justicia actúa diferente según quien sea el investigado, al hablar específicamente de los Panama Papers de Macri y las investigaciones en contra de su hija, Florencia Kirchner. “El Presidente aparece en una sociedad offshore y un juez dice que no tenía nada que ver porque tenía 23 años, pero dicen que mi hija, que tenía entonces doce años, es miembro de una asociación ilícita”, destacó.

Casi al cierre del reportaje, Casella le consultó si había visitado a Julio De Vido o a José López después de las denuncias. De su ex ministro, CFK dijo que deberá dar, como cualquier ex funcionario, las explicaciones que le requieran, y volvió a señalar que lo de López fue “un episodio bizarro” y pidió que se requisen los contactos de su celular para ver “con quién habló los días previos”. “¡Cómo puede ser que nadie lo sepa si es tan fácil verificarlo? Seguramente con los teléfonos de mis secretarios hablaba mucho pero mucho menos de lo que hablaba con algunos empresarios”, advirtió al pedir que se investigue la cuestión porque “no puede ser que todavía no se hayan identificado los fajos de los billetes”. “¿Por qué no hay ningún empresario corruptor preso?”, se preguntó luego.

 

Fuente: Página12