La renegociación del acuerdo con el FMI para ampliar en auxilio a la Argentina obliga al gobierno de Cambiemos a cumplir con la meta del “déficit cero”. No sólo los inversores dudan de la capacidad de la administración macrista para llevar adelante el programa de austeridad exceden a los inversores. Ya en el informe sobre Argentina que los técnicos del Fondo remitieron al directorio del organismo en junio, antes de la firma del stand-by, se planteaba que “existe una preocupación vinculada a la habilidad del gobierno para construir el apoyo para las posibles medidas que necesitan ser aprobadas por el Congreso”. Se señalaba también que “construir un consenso social alrededor de los principales elementos del programa será crítico y desafiante, en particular a la luz de la historia de los préstamos del FMI a la Argentina”.

La oficina en Buenos Aires le permitirá al FMI monitorear in situ que Macri cumpla su parte del acuerdo. Según difundió Infobae, los técnicos del Fondo se instalarán en un primer momento en el Banco Central, hoy al mando de Guido Sandleris, el colaborador que el ministro de Hacienda, Nicolás Dujonve, colocó allí tras la salida de Luis Caputo para alinear a la entidad monetaria con lo que dicta el organismo que conduce Lagarde.

Al frente de la sede del FMI estará -de acuerdo a lo que consignaron en Washington- Alleyne. Se trata de un economista jamaiquino de larga trayectoria en el Fondo, cuyo arribo a la Argentina se concretaría el mes próximo. Será resident representative y oficiará como primer enlace a su cargo la articulación entre el FMI y el equipo económico.

Alleyne ha trabajado en varios de los países que integran el FMI y desarrollado investigaciones vinculadas con temas de distintos países de Latinoamérica. Su presencia en Buenos Aires no alterará la tarea de la misión encargada del caso argentino, al mando de Roberto Cardarelli. Esa misión mantendrá sus visitas trimestrales al país para controlar que la Argentina cumpla lo acordado con el FMI.

 

          

Fuente: Página12