En una conferencia de prensa ofrecida ayer por la tarde en su residencia de Río de Janeiro, Bolsonaro dijo que la elección de la capital es un asunto de soberanía de un país y ningún otro debe meterse en esa decisión. “Quien decide la capital es el país. Si Brasil la llevó de Río a Janeiro a Brasilia, fue Brasil. No veo problema. Tenemos todo el respeto por Israel y todo el respeto por el pueblo árabe. Aquí todo el mundo convive sin problemas”. El ultraderechista, que en varias ocasiones señaló a Israel como modelo a seguir, manifestó que ama a la gente de Israel y al Estado de Israel. Interrogado sobre el tema en una entrevista publicada ayer por el diario israelí Israel Hayom, Bolsonaro respondió: “Cuando me preguntaban, durante la campaña, si lo haría cuando fuera presidente, yo respondía ‘Sí, son ustedes los que deciden cuál es la capital de Israel, no las otras naciones’”.  En la entrevista, también se refirió a la proximidad del Palacio presidencial de Planalto con la embajada de Palestina en Brasilia: “Eso no tendría que ser así por razones de seguridad”, afirmó sin especificar sus temores.

Según medios brasileños, la materialización de esa promesa podría provocar represalias comerciales de países árabes, que son mercados importantes para las carnes brasileñas. El Estado hebreo considera toda la ciudad de Jerusalén como su capital, en tanto que los palestinos aspiran a que Jerusalén Este se convierta en la capital de su futuro Estado. Por su parte, para gran parte de la comunidad internacional, el estatuto de la Ciudad Santa tiene que negociarse entre las dos partes, y las embajadas no tienen que instalarse allí hasta que no se haya alcanzado un acuerdo. 

El país suramericano tiene relaciones diplomáticas con Israel desde 1949 y reconoció el Estado de Palestina en 2010. De confirmarse el traslado de la Embajada, la decisión supondría una ruptura con respecto a la tradición diplomática mantenida durante años por Brasil en el conflicto entre Israel y Palestina. Bolsonaro inauguraría así la senda abierta por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump quien anunció el pasado diciembre el traslado a Jerusalén de la Embajada de su país, un hecho que se materializó en mayo. Además, reconoció a la Ciudad Santa como capital de Israel en un claro guiño de respaldo al gobierno israelí. Guatemala fue entonces el primer país latinoamericano en seguir la iniciativa de Trump. El Gobierno de derecha de Jimmy Morales trasladó en mayo su embajada a Jerusalén. Paraguay se unió también a la iniciativa, pero dio marcha atrás cuatro meses más tarde y devolvió la legación a Tel Aviv, después de que el presidente Mario Abdo asumiera el cargo en agosto.

Tras su reciente victoria electoral, Netanyahu, felicitó a Bolsonaro por teléfono el pasado lunes y lo invitó a visitar Israel. “Confío en que su elección llevará a una gran amistad entre los dos pueblos y al fortalecimiento de los lazos entre Brasil e Israel”, auguró el primer ministro israelí. El líder del Partido Social Liberal (PSL), de 63 años, ganó las elecciones del pasado domingo con un 55 por ciento de los votos, frente al 45 por ciento que obtuvo el líder progresista Fernando Haddad, candidato del Partido de los Trabajadores (PT). El ultraderechista fue considerado durante la campaña electoral como el Donald Trump brasileño debido a su confesa admiración por el presidente estadounidense. Además recibió varias denuncias por sus dichos discriminatorios contra la comunidad homosexual, los negros y las mujeres, y llegó a interpelar a sus  votantes con una agresiva retórica antipetista.

 

El juez que procesó a Lula acepta ser el ministro de Justicia de Bolsonaro

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El juez Sérgio Moro, conocido por sus investigaciones en la operación 'Lava Jato' y responsable del encarcelamiento de Luiz Inácio Lula da Silva, aceptó ser el nuevo ministro de Justicia en el gobierno del presidente electo Jair Bolsonaro.

Después de un encuentro con Bolsonaro en su residencia en Río de Janeiro, Moro anunció, a través de un comunicado, que "tras una reunión personal en la que  discutimos políticas para la cartera, he aceptado la honrosa invitación".

"La perspectiva de implementar una agenda fuerte de lucha contra la corrupción y el crimen organizado, y respetando la Constitución, la ley y los derechos, me han llevado a tomar esta decisión", explicó el juez.

Y añadió que "en la práctica significa consolidar los avances contra el crimen y la corrupción de los últimos años y alejar los riesgos de un retroceso por el bien mayor".

Bolsonaro, que en parte debe su triunfo a su promesa de terminar con la corrupción en la política, anunció en su cuenta de Twitter que el juez había aceptado su invitación.

El presidente electo destacó que "su agenda anticorrupción, anticrimen organizado, así como su respeto a la Constitución y a las leyes serán nuestro norte".

Esta semana, Bolsonaro ya comentó en una entrevista con Record TV que pretendía "invitar a Moro para el Ministerio de Justicia o, en el futuro, en el Supremo Tribunal Federal, cuando se abra una plaza, o donde él crea que pueda trabajar mejor para Brasil".

La operación 'Lava Jato'

Moro se convirtió en una celebridad en su labor a cargo de la operación 'Lava Jato', el mayor escándalo de corrupción de Brasil, que en 2014 destapó un entramado de sobornos a cambio de licitaciones de contratos de obras públicas a través de la petrolera estatal Petrobas.

También fue el juez que en 2017 condenó por corrupción al expresidente Lula, histórico líder del Partido de los Trabajadores (PT), quién en la actualidad cumple una condena de 12 años en una cárcel de Curitiba.

Pese a estar preso, Lula lideró todas las encuestas de opinión y era el gran favorito para ganar las elecciones presidenciales, pero el Tribunal Superior Electoral (TSE) vetó su candidatura.

El líder del PT eligió entonces para sustituirlo a quien fue su ministro de Educación y exalcalde de Sao Paulo, Fernando Haddad, un gran desconocido que ha batallado contra Bolsonaro la Presidencia de Brasil.

Moro se convierte así en uno de los superministros del gobierno electo de Bolsonaro, que decidió fusionar las carteras de Justicia y Seguridad.

Nada más conocerse la noticia, la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, denunció el nombramiento del juez, a quien su partido siempre ha acusado de estar politizado.

Paulo Pimenta, líder del partido izquierdista en la Cámara de Diputados, comentó en un tuit que así como "la operación manos limpias llevó a Berlusconi a gobernar Italia, la operación Lava Jato llevó a Bolsonaro a ser elegido presidente".

 

 

          

Fuente: Página12