Mediante sus cuentas en redes sociales, Bolsonaro informó que el titular de la cartera de Defensa será el general retirado Fernando Azevedo e Silva.

Azevedo e Silva participó del comando de la fuerza de la ONU en Haití en 2004, fue el número 2 del Ejército hasta el año pasado y tuvo la confianza de la ex presidenta Dilma Rousseff, quien lo nombró titular de la Autoridad Olímpica que coordinó los trabajos de los Juegos de Río 2016.

Bolsonaro, ex capitán paracaidista del Ejército, lleva adelante en Brasilia el proceso de transición y deformación de su gabinete de Gobierno tras haber ganado las elecciones presidenciales el pasado 28 de octubre. Con la designación de Azevedo e Silva el ultraderechista presidente electo mantiene a un militar en el ministerio de Defensa, costumbre que inició el gobierno de Michel Temer con el general Joaquim Costa e Silva.

El futuro ministro Azevedo e Silva fue jefe de Estado Mayor del Ejército, el segundo puesto en el escalafón de esa fuerza, y se retiró este año, cuando se convirtió en asesor especial del presidente del Supremo Tribunal Federal, Antonio Dias Toffoli. Toffoli, quien había sido abogado general de la presidencia de Lula y trabajó en los noventa para el Partido de los Trabajadores, reveló que conversó con Bolsonaro sobre la designación de su colaborador a cargo de Defensa.

Bolsonaro ya designó a otro militar en un cargo clave de su confianza: el general Augusto Heleno, ex titular de las fuerzas de la ONU en Haití entre 2004 y 2006, será su ministro del Gabinete de Seguridad Institucional. Temer y Bolsonaro son los únicos presidentes desde el fin de la dictadura militar (1984) en poner a militares a cargo de la cartera de Defensa. Según declaró el jefe del Ejército, general Eduardo Villas Boas, hay incomodidad en la Marina y en la Fuerza Aérea porque existe un dominio de otra arma en el nuevo gabinete del ex capitán.

En una entrevista publicada el domingo por el diario Folha de San Pablo, el jefe del Ejército, Villas Boas, reconoció que actuó “al límite” de las instituciones para que la máxima corte del país rechazara un hábeas corpus a favor del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, preso por corrupción desde el 7 de abril e inhabilitado para as elecciones que ganó Bolsonaro. En la entrevista, Villas Boas descartó que el Ejecutivo de Bolsonaro pueda ser un “gobierno de militares”.

Bolsonaro vistió ayer el Tribunal Superior Electoral, que investiga la financiación ilegal de su campaña con dinero de empresas en Whatsapp, y dijo que ahora volvió sobre sus pasos y Trabajo no dejará de ser ministerio, pero será fusionado.

Además, Bolsonaro descartó anoche que la reforma jubilatoria pueda ser abordada este año por el Congreso antes de que él asuma el Gobierno, el 1 de enero próximo y según analistas del mercado financiero de San Pablo, este fue el motivo doméstico para el aumento del dólar dos por ciento, cotizado a 3,83, el mayor precio desde hace dos meses, cuando el Partido de los Trabajadores lideraba las encuestas con Luiz Inácio Lula da Silva como favorito. Para hoy se espera un nombre para Medio Ambiente y Cancillería. 

Mientras tanto el gobierno de Brasil anunció ayer que comprará 12 vehículos blindados con capacidad para resistir ataques de subametralladoras, para la escolta del futuro presidente Jair Bolsonaro. El Gabinete de Seguridad Institucional de la Presidencia dispuso una suma equivalente a 1,46 millón de dólares para adquirir 30 vehículos, 12 de los cuales serán blindados y asignados para Bolsonaro, su vicepresidente electo, el general Hamilton Mourao, y su escolta.

La licitación fue anunciada la semana pasada, en coincidencia con la transición hacia la asunción del ultraderechista Bolsonaro, que se realizará el 1º de enero. La protección contra los disparos, dice el llamado a licitación, sigue el estándar del mercado brasileño, con un blindaje que logra soportar disparos de 9mm, subametralladoras y revólveres calibre .44.

Como referencias para la licitación fueron puestos los modelos de automóviles Ford Fusion, Honda Accord, Toyota Camry y Hyndai Azera.

La seguridad de Bolsonaro fue aumentada luego de que en la campaña electoral fuera apuñalado en el estómago por un atacante que actuó en forma solitaria en medio de la multitud. El ex capitán estuvo internado 23 días, lapso en el que logró subir en las encuestas y superar a todos los partidos tradicionales.

 

          

Fuente: Página12