El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso emitió un comunicado el 4 de mayo señalando que rechaza las intenciones de Estados Unidos de boicotear las elecciones en Venezuela. "Washington no solo no abandona la política de cambio violento de poder, sino que también aumenta la presión sobre Caracas utilizando mecanismos restrictivos unilaterales. Simplemente están tratando de aislar a Venezuela".

Apuntó, además, que las sanciones financieras unilaterales aplicadas por Washington contra la nación caribeña buscan "provocar una crisis de deuda y como consecuencia, empeorar la situación socio-económica", un objetivo que incluso fue reconocido por el propio Departamento de Estado cuando afirmó en enero del presente año que la política de sanciones intentaba inducir un colapso económico total en el país.

Su portavoz, María Zajárova, resaltó que la Federación Rusa reconoce y apoya a las instituciones legales como plataformas políticas para solventar los conflictos de intereses entre el Estado venezolano y fuerzas de oposición. "Nos complace que los vecinos latinoamericanos de Venezuela, a pesar de la fuerte presión, observen la solución del problema exclusivamente desde el campo legal a través de un amplio diálogo nacional. Elegir independientemente las formas de democracia, de acuerdo con los procedimientos constitucionales sin presión externa, es el derecho de cada Estado", recalcó la funcionaria.

Esta declaración debe ubicarse en su dimensión geopolítica, en el marco de circunstancias mundiales donde la hegemonía de EEUU ha sido socavada por sus propias derrotas militares y financieras en el intento de desestabilizar países en Medio Oriente (casos Siria e Irán), Asia (China) y en el frente latinoamericano, donde Venezuela ha sido proyectada como su objetivo prioritario.

El saldo ha sido una pérdida en la credibilidad de sus procedimientos políticos y militares. Financiar revoluciones de colores e imponer cercos económicos son patrones que no pasan desapercibidos para el gigante euroasiático al momento de pronunciarse sobre los comicios a celebrarse este 20 de mayo.

"Regularmente observamos escenarios similares en otros países, se están creando las premisas para que aparezca el descontento popular. La gente está siendo empujada a rebelarse contra las autoridades, con unas consecuencias previsibles de carácter negativo y, posiblemente, incluso catastróficas", expresó la comunicación diplomática.

Una alerta que, si se compara con la realizada a principios de 2017 sobre los intentos de la oposición, coordinada con Washington, para llevar a cabo una revolución de colores en Venezuela, la cual finalmente sí se concretó (culminación fallida), dan luces sobre los verdaderos objetivos que se esconden detrás de la agenda de boicot electoral de los sectores más ultras del antichavismo. Específicamente estas vocerías aglutinadas en torno a Primero Justicia y Voluntad Popular son las que están más alineadas a los lobbys israelíes y corporativos, representados en el Congreso estadounidense por Marco Rubio, y en la OEA, por Luis Almagro, ambos artífices de las sanciones contra Venezuela, de un embargo petrolero en el corto plazo y del empuje hacia una intervención militar contra Venezuela, investida bajo el manto "humanitario".

Rusia, fortalecida en el empeño de estabilizar los conflictos regionales en los territorios aledaños al área de integración euroasiática, comprende la importancia de respaldar a Venezuela, elemento que le confiere mayor solidez a la creciente influencia del poder multipolar. El apoyo en este sentido viene a confrontar tempranamente las afrentas de la dictadura corporativa estadounidense antes y después de las elecciones presidenciales del 20 de mayo.

La relación estratégica de estas dos naciones, con claros objetivos geopolíticos de cooperación económica y comercial, por ejemplo, ha blindado propuestas audaces como el uso de criptomonedas (Petro y Criptorublo) para esquivar sanciones, alterando en el camino la supremacía del dólar. Son decisiones nacionales soberanas de este tipo las que prenden las alarmas de los controladores del sistema financiero mundial, poniendo en marcha las acciones desestabilizadoras que inhiban los procesos de políticas independientes y la creación de una arquitectura financiera alternativa al petrodólar.

Bajo ese contexto, se entiende la necesidad de agudizar las agresiones contra los actores involucrados en el surgimiento de nuevas potencias y relaciones alternativas a las impuestas por la hegemonía de EEUU, más todavía si provienen de la región latinoamericana que todavía considera su patio trasero y donde ha ido desarticulando a los Estados que desafiaron su poder de influencia, pasando por encima de la institucionalidad y sus reglas, en una reivindicación total de la doctrina Monroe.

El desarrollo y resultado de las elecciones presidenciales en Venezuela no determinará únicamente el destino nacional sino que tendrá consecuencias de amplio espectro en la trama geopolítica actual, donde EEUU lucha por no ver erosionada, a totalidad, su influencia internacional. Rusia lo sabe y el candidato de la Patria también.

 

       

Fuente: Misión Verdad

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Hugo Chávez Frias

Correos del Sur Nº81

 

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