En mis años de adolescente leí un libro titulado “Huracán sobre el azúcar”, escrito por Jean-Paul Sartre, con motivo de su visita a Cuba acompañado por Simone de Beauvoir. Más allá del contenido del libro, abundante en información curiosa, lo que viene a mi mente es la secuela de huracanes que Cuba ha generado a lo largo de más de un siglo o aprendido a domeñar en la naturaleza de la tierra o de los seres humanos (o inhumanos).

“Lo peor que puede hacer un revolucionario es quedarse de brazos cruzados”. Contundente, Raúl Castro apuntó con estas palabras a la necesidad de eliminar de raíz cualquier tentación inmovilista o burocrática, dejando claro que muchas veces, frente a acontecimientos difíciles, la velocidad en la respuesta es fundamental. 

Entre el 20 y 22 de marzo, previo a su llegada a Argentina, Barak Obama permanecerá en Cuba, en lo que se considera un acontecimiento histórico ya que hace casi un siglo que un mandatario estadounidense no pisa suelo cubano. No es para menos, el último presidente enviado por Washington llegó en enero de 1928, se llamaba Calvin Coolidge, y en el marco de la VI Conferencia Panamericana se encontró con su par Gerardo Machado y Morales, un dictador aborrecido por su pueblo, que entre otras tropelías jamás perdonó una serie de asesinatos cometidas por sus sicarios, entre ellos el del revolucionario Julio Antonio Mella.

En un editorial aparecido hoy en el sitio contrarrevolucionario Diario de Cuba, bajo el título “Cuba, falsa tierra de redención” se cuestiona el papel asumido por Cuba como centro de destacados eventos que han sobresalido en el mundo diplomático actual: el futuro encuentro entre el papa Francisco I y el máximo representante de la Iglesia Ortodoxa, los encuentros entre los máximos representantes de la guerrilla colombiana y representantes del gobierno colombiano, entre otros.

La visita a Francia del presidente de Cuba, Raúl Castro, consolida una inteligente y audaz apuesta de las diplomacias cubana y francesa. Calificada de histórica por este diario, no es para menos, puesto que se trata de la primera visita de Estado a Francia, y a un país miembro de la Unión Europea (UE), de un mandatario de Cuba. Fidel Castro realizó una breve estancia en París en 1995 pero con carácter privado, aunque fuera recibido por su homólogo Francoise Mitterand.

Frases

“Al imperio no hay que subestimarlo, pero tampoco hay que temerle. Quien pretenda llevar adelante un proyecto de transformación, inevitablemente chocará con el imperio norteamericano”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº51