El pasado 20 de julio fuimos testigos de un evento histórico que muchas personas de mi generación jamás pensamos sería posible observar en vida: el restablecimiento pleno de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos signado por la ceremonia de apertura de la Embajada de Cuba en Washington. Al frente de la delegación cubana en dicho acto, estuvo Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de relaciones exteriores del país antillano. La presencia de Bruno (permítanme la licencia) trajo a mi, añejos recuerdos de mi primer encuentro, en 1991, con el entonces joven dirigente de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba (UJC).

El mes de diciembre pasado, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama tuvo que admitir que la política norteamericana hacia Cuba había fracasado. Le tomó a Washington 50 años para comprender un hecho elemental: las sanciones y el embargo comercial, como también los intentos de aislar a la pequeña isla estuvieron condenados al fracaso desde el mismo comienzo.

La reciente apertura en julio de 2015 de la embajada de Cuba en EE.UU. y el inicio oficial del proceso de normalización de relaciones entre los dos países a fines de 2014 han sido posibles gracias a la conjunción de diversas razones: de orden doméstico, económico y geopolítico. Todo esto ha configurado un escenario inédito y marca una tendencia que difícilmente va a poder ser revertida, independientemente de los posibles cambios que se puedan dar en los Ejecutivos de ambos países.

Pocos hechos en la historia contemporánea han marcado un giro crucial en la atmósfera política de nuestra región como  el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba y la reapertura de las embajadas de los dos países en Washington y La Habana el 20 de julio. Ambos conversan hace dos años y en ese tiempo han conseguido avances inimaginables hasta el 17 de diciembre de 2014 cuando los presidentes Barak Obama y Raúl Castro anunciaron inesperadamente la decisión de restablecer relaciones diplomáticas tras 18 meses de conversaciones secretas. 

Es la hora de las celebraciones muy justificadas por el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos y la reapertura de las respectivas embajadas el ya histórico 20 de julio. De la emoción que millones sentimos al contemplar la bandera de la estrella solitaria proyectarse hacia el cielo de Washington de la mano del canciller Bruno Rodríguez y de tres soldados de la patria.

Frases

"Cuando un pueblo despierta, se llena de coraje y decide ser libre, jamás podrá ser derrocado"

Hugo Chávez Frias

Correos del Sur Nº81

 

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Número Especial  1. Junio 2018.

 

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