El régimen de Obama aclaró que la normalización de relaciones bilaterales no significa que su país abandone la idea de producir un “cambio de régimen” en Cuba.

La pregunta es muy legítima pues después de dos años de diálogos (secretos hasta el 17D y públicos a partir de ese momento), han ocurrido evoluciones muy favorables si las comparamos con la situación de hostilidad mutua que tiñó las relaciones entre los dos países desde enero de 1959 y hasta la fecha antes mencionada. Solamente durante las dos semanas anteriores ocurrieron dos acontecimientos muy importantes: la sección de intereses y futura Embajada de Cuba en Washington pudo abrir una cuenta bancaria el recibir la entidad operadora una licencia del Departamento del Tesoro; más trascendente aun: Cuba fue excluida de la lista de países patrocinadores del terrorismo, que aparte de que no haber justificación válida para que un país se arrogue el derecho  de instrumentarla unilateralmente, en todo caso, no existió nunca razón moral ni legal para incluir en ella a La Habana.

Hace más de tres meses Barack Obama y Raúl Castro anunciaron un entendimiento que ponía fin al aislamiento de Cuba, un hecho que sorprendió al mundo y le dio una nueva esperanza.

Ahora resulta que los principales enemigos de la ley de Ajuste Cubano son aquellos políticos de la extrema derecha cubanoamericana que, en buena medida, construyeron sus carreras gracias a la existencia de esta legislación.

El nerviosismo que se ha apoderado de la derecha latinoamericana con la “normalización” de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba ha desatado una serie de manifestaciones que asombran por la impunidad con que se desfigura la realidad.

Frases

“Al imperio no hay que subestimarlo, pero tampoco hay que temerle. Quien pretenda llevar adelante un proyecto de transformación, inevitablemente chocará con el imperio norteamericano”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº51