Seis años después de la epidemia de cólera que afectó a casi 800 mil personas, la ONU finalmente reconoció que las tropas de la Minustah propagaron la enfermedad. A pesar del rechazo del pueblo haitiano, la ocupación militar continúa.

En la noche del 14 al 15 de agosto de 1791, los esclavizados de la colonia francesa de St-Domingue organizados sobre todo desde los primeros meses de aquel año y que luchaban por su plena libertad, realizaron un Congreso Político con el objetivo de preparar un vasto movimiento insurreccional. En efecto, a pesar de las prohibiciones para reunirse, durante largos meses los esclavizados recorrían largas distancias para cantar, bailar, conversar, debatir acerca de los acontecimientos políticos, discutir sobre sus sufrimientos, sus deseos de libertad y las acciones políticas concretas que habrían que emprender para lograr sus objetivos. Sin embargo, este acontecimiento es descrito y difundido erróneamente por la historiografía oficial como una simple Ceremonia Vodú en Bois-Caïman, un lugar situado al norte de Cabo Francés (Cabo Haitiano desde 1804), donde los esclavos juraron vivir libres o morir. Es menester resaltar que el vodú, la religión creada por los esclavizados fue el medio utilizado para poder organizarse, conspirar y preparar la insurrección en contra del régimen de explotación esclavista, constituyéndose a través del tiempo en uno de los factores determinantes para el triunfo de la revolución. La insurrección fue tan bien y meticulosamente preparada que a pesar de su carácter masivo y la detención de algunos participantes al Congreso que fueron torturados, las autoridades esclavistas no pudieron determinar lo que iba a suceder. Así, a partir del 22 de agosto de 1791, la mitad de la rica Llanura del Norte estaba ardiendo. Durante casi tres días, reportaron algunos historiadores, los habitantes de Cabo Francés no podían distinguir el día de la noche. Plantaciones enteras fueron incendiadas y sus propietarios ajusticiados. De hecho, estos últimos habían perdido el monopolio de la violencia. Y la fuerza de esta gran insurrección de masas fue de tal magnitud y contundencia que pudo arrastrar en cuestión de semanas a otros sectores sociales cercanos. Aquel agosto de libertad marcó el inicio de la fase final de la lucha por la libertad en St-Domingue emprendida por los esclavizados desde su captura en África. Fue el punto de partida de la guerra por la independencia culminada el 18 de noviembre de 1803 luego de la victoria de las fuerzas revolucionarias sobre las tropas napoleónicas en la batalla de Vetières. Y así, el General en Jefe, Jean-Jacques Dessalines, proclamó el 1ro. de enero de 1804 la independencia de St-Domingue, reemplazando este nombre colonial por el de Haití -tal como llamaban a este territorio sus primeros habitantes indígenas antes de la conquista española en 1492-.

Haití, no es un país, es una pesadilla, es el caldero donde el diablo parece cocer todos los males de la humanidad, como en casi todos los países del mundo, en la primera república negra del mundo el mal se disparara hasta las desmesura.

La ocupación de la ONU empeoró todos los índices sociales de un país con más de 60% de pobreza y avance del narcotráfico. La misión y la pantomima electoral son repudiadas por la población.

Nos comprometemos a luchar por el retiro de las tropas de la MINUSTAH y la construcción de las fuerzas sociales y políticas patrióticas capaces de trabajar de manera eficaz a la recuperación de nuestra soberanía y la defensa de nuestro derecho a la autodeterminación.

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº73

 

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 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

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