Haití, no es un país, es una pesadilla, es el caldero donde el diablo parece cocer todos los males de la humanidad, como en casi todos los países del mundo, en la primera república negra del mundo el mal se disparara hasta las desmesura.

La ocupación de la ONU empeoró todos los índices sociales de un país con más de 60% de pobreza y avance del narcotráfico. La misión y la pantomima electoral son repudiadas por la población.

Nos comprometemos a luchar por el retiro de las tropas de la MINUSTAH y la construcción de las fuerzas sociales y políticas patrióticas capaces de trabajar de manera eficaz a la recuperación de nuestra soberanía y la defensa de nuestro derecho a la autodeterminación.

Hay fechas en la historia de los pueblos de enorme valor simbólico pues marcan un punto de inflexión determinante en todos los aspectos de su vida. Es el caso de la ocupación estadounidense de Haití iniciada hace un siglo.En 1915, la Marina de Guerra de Estados Unidos desembarcó en Puerto Príncipe, ocupando en pocos días las ciudades más importantes del país y estableciendo un control militar de sus aduanas que duraría hasta su retirada, el 15 de agosto de 1934. En aquel momento, sobre todo entre 1911 y 1915, Haití vivía una severa crisis política: levantamientos populares, asesinatos políticos, exilios forzados, cambios sucesivos en la presidencia (seis presidentes tuvo entonces Haití). Aquella crisis se agudizó con el golpe de Estado de febrero de 1915 contra el general presidente Vilbrun Guillaume Sam. Luego de su derrocamiento, éste fue linchado por manifestantes en las calles de Puerto Príncipe. Pero como aquel levantamiento popular contra Sam amenazaba varios intereses comerciales estadounidenses en el país y planteaba la posibilidad de que Rosalvo Bobo, considerado por muchos un líder nacionalista y antiimperialista, emergiera como el próximo presidente, el gobierno estadounidense decidió invadir para preservar su dominio económico.

Parafraseando al clérigo sudafricano Desmond Tutu, los haitianos necesitan una seria ayuda y una sincera solidaridad y no "migajas de compasión que caen de la mesa de alguien que se considera su amo". Lo que quieren los haitianos es el "menú completo de los derechos".

Frases

“Al imperio no hay que subestimarlo, pero tampoco hay que temerle. Quien pretenda llevar adelante un proyecto de transformación, inevitablemente chocará con el imperio norteamericano”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº51