Miles de personas se movilizaron el jueves pasado en las calles de Puerto Príncipe contra los resultados preliminares de las elecciones presidenciales realizadas el 20 de noviembre. Los manifestantes califican este proceso como un “golpe de Estado electoral”. Un recorrido por la historia haitiana reciente sirve para entender su estructuración dependiente y su fuerte sujeción a los intereses estadounidenses.

Jovenel Moïse, próximo presidente de Haití es un empresario bananero apadrinado por el expresidente Michel Martelly por lo que presumiblemente su gestión suponga una continuidad de las políticas del gobierno saliente

El movimiento de emancipación independentista en Haití se inició en 1790, mucho antes que la mayoría de las colonias españolas de América. La Revolución francesa que había triunfado un año antes, concedió igualdad jurídica y política a los negros y mulatos haitianos, pero no proclamó el fin de la esclavitud. Sin embargo, estas reformas, fueron desoídas por los haitianos blancos de origen francés lo cual fue caldo de cultivo para que se desataran constantes rebeliones de esclavos.

Seis años después de la epidemia de cólera que afectó a casi 800 mil personas, la ONU finalmente reconoció que las tropas de la Minustah propagaron la enfermedad. A pesar del rechazo del pueblo haitiano, la ocupación militar continúa.

En la noche del 14 al 15 de agosto de 1791, los esclavizados de la colonia francesa de St-Domingue organizados sobre todo desde los primeros meses de aquel año y que luchaban por su plena libertad, realizaron un Congreso Político con el objetivo de preparar un vasto movimiento insurreccional. En efecto, a pesar de las prohibiciones para reunirse, durante largos meses los esclavizados recorrían largas distancias para cantar, bailar, conversar, debatir acerca de los acontecimientos políticos, discutir sobre sus sufrimientos, sus deseos de libertad y las acciones políticas concretas que habrían que emprender para lograr sus objetivos. Sin embargo, este acontecimiento es descrito y difundido erróneamente por la historiografía oficial como una simple Ceremonia Vodú en Bois-Caïman, un lugar situado al norte de Cabo Francés (Cabo Haitiano desde 1804), donde los esclavos juraron vivir libres o morir. Es menester resaltar que el vodú, la religión creada por los esclavizados fue el medio utilizado para poder organizarse, conspirar y preparar la insurrección en contra del régimen de explotación esclavista, constituyéndose a través del tiempo en uno de los factores determinantes para el triunfo de la revolución. La insurrección fue tan bien y meticulosamente preparada que a pesar de su carácter masivo y la detención de algunos participantes al Congreso que fueron torturados, las autoridades esclavistas no pudieron determinar lo que iba a suceder. Así, a partir del 22 de agosto de 1791, la mitad de la rica Llanura del Norte estaba ardiendo. Durante casi tres días, reportaron algunos historiadores, los habitantes de Cabo Francés no podían distinguir el día de la noche. Plantaciones enteras fueron incendiadas y sus propietarios ajusticiados. De hecho, estos últimos habían perdido el monopolio de la violencia. Y la fuerza de esta gran insurrección de masas fue de tal magnitud y contundencia que pudo arrastrar en cuestión de semanas a otros sectores sociales cercanos. Aquel agosto de libertad marcó el inicio de la fase final de la lucha por la libertad en St-Domingue emprendida por los esclavizados desde su captura en África. Fue el punto de partida de la guerra por la independencia culminada el 18 de noviembre de 1803 luego de la victoria de las fuerzas revolucionarias sobre las tropas napoleónicas en la batalla de Vetières. Y así, el General en Jefe, Jean-Jacques Dessalines, proclamó el 1ro. de enero de 1804 la independencia de St-Domingue, reemplazando este nombre colonial por el de Haití -tal como llamaban a este territorio sus primeros habitantes indígenas antes de la conquista española en 1492-.

Frases

“Al imperio no hay que subestimarlo, pero tampoco hay que temerle. Quien pretenda llevar adelante un proyecto de transformación, inevitablemente chocará con el imperio norteamericano”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº52