A fin de ganar una legitimidad indeleble e incuestionable, el capitalismo requiere una cultura estandarizada que le facilite presentarse ante el mundo como una realidad irrevocable, por lo que sus agentes mantendrán activado, bajo distintos procederes (algunos perceptibles, otros no) un proceso de aculturación, en un manejo de códigos de manipulación, con la finalidad de imponer una sola visión o pensamiento a escala mundial, lo que convierte a los valores culturales de los pueblos originarios en algo prescindible y arcaico.

1.- Filtraciones de los cuerpos de espionaje estadounidenses identifican el más peligroso movimiento subversivo contra la hegemonía imperial. Toda guerra es combate cultural que moviliza divisiones de monopolios de la desinformación, brigadas de las publicidades, batallones de aparatos ideológicos, quintas columnas de intelectuales orgánicos, pelotones de bienpensantes. En el bando opuesto, lapeligrosa resistencia del pensamiento.

La historia no es el relato neutro de acontecimientos pasados. El recordar determinados sucesos y dejar a otros en la penumbra, el destacar hechos considerados relevantes para unos y poco importantes para otros muestra que el historiador acumula elementos que justificarán sus posiciones presentes y su visión futura. En el caso boliviano, lo anterior tiene una claridad meridiana. Existe una historia criolla euro céntrica, representada por Alcides Arguedas, para quien lo indígena y lo mestizo son la lacra que impiden el progreso del país. La indigenista que plantea el retorno al Tawantinsuyo, olvidando que el pasado es irrepetible. La indomestiza que, al rescatar los valores de nuestras culturas milenarias, las proyecta con la energía de indígenas, mestizos y criollos, empeñados en construir un país digno en lo interno y con la visión de la Patria latinoamericana en lo externo.

Trinidad y Tobago es el país insular limítrofe más cercano a Venezuela. Ambos países comparten la plataforma petrolera y gasífera, una posición geopolítica estratégica para la comunicación entre el Caribe y el continente suramericano, el clima, la fauna, la flora y mucho más.

En el campo cultural, uno de los más decisivos, conserva la izquierda una hegemonía que puede decidirlo todo.

IDENTIDAD NACIONAL

La Personalidad es la suma del Temperamento  y del Carácter que la acción social forja sobre un ser. No hay rasgos sicológicos innatos que definan y distingan a grupos humanos. La Identidad de un grupo social es lo que los sicólogos denominan Personalidad Básica: la sumatoria del conjunto de necesidades,  creencias, valores, actitudes, motivaciones y conductas imbuidos por la acción colectiva, compartidos por la mayoría de sus integrantes, y que lo distinguen de otros conjuntos humanos.

Así, la Identidad es también un asunto cultural. Sin cultura, no hay identidad. Somos en gran medida el legado de signos que nuestro grupo nos transmite y que se confunde con nuestra manera de ser. Pero la Identidad es asimismo un asunto político. Aceptamos formar parte de colectivos con los cuales compartimos un sentido de pertenencia.

Advertía Maquiavelo al Príncipe que conquistaba Estados con religión, lenguas y costumbres distintas de las de sus otras posesiones, que debía dejarlos conservar tales rasgos y limitarse a cobrar un tributo. Se le atribuye el dicho “divide y vencerás”, porque nada hace más vulnerable a un Estado que la contraposición inconciliable de costumbres, idiomas y creencias distintas. “Integra y perdurarás”, podríamos añadir, pues la tarea del estadista es evidenciar y estimular aquello que une a la colectividad en lugar de lo que la desintegra. La Nación, esa agregación cultural, es el sustrato del Estado; la disolución de la una acarrea el colapso del otro.

CULTURA REVOLUCIONARIA

Cultura es la sumatoria de las creaciones de la humanidad. Éstas activan las fuerzas productivas, traman las relaciones de producción y arman superestructuras ideológicas que  mantienen estable un cierto modo de producción. Pero dentro de éste operan fuerzas innovadoras que erigen otro nuevo: movilizan novedosas fuerzas productivas, establecen originales relaciones de producción, producen superestructuras inéditas, que destruyen lo caduco.

No hay revolución sin cultura revolucionaria. En todas las épocas los universos de la ciencia, el derecho, la filosofía y la estética  son expresiones sensibles de la lucha de un paradigma moribundo contra otro que nace. Toda revolución arroja sobre el mundo un diluvio de temas,  formas y estilos inéditos. La soviética, por mencionar sólo una, creó el constructivismo, el abstraccionismo, el lenguaje del cine, la arquitectura y la música modernas. Imaginemos las culturas del Reino de la Libertad.

HEGEMONÍA CULTURAL

Hegemonía es el poder de determinar conductas más por la persuasión y el consenso que por la represión. Toda Revolución es hija de una hegemonía cultural naciente. El pensamiento racionalista de Montesquieu, Voltaire y Rousseau  predomina  sobre el vetusto clericalismo de la feudalidad y da paso a las Revoluciones Burguesas. Marx y Engels abren el camino a casi un siglo de predominio planetario de los socialismos.  En la Venezuela de los años sesenta, setenta y ochenta, la Izquierda Cultural ejerce una casi absoluta hegemonía en  poesía,  narrativa,  plástica,  teatro,  cinematografía revolucionaria, canción de protesta, ensayo crítico, interpretación materialista de la Historiay manejo de la provocación. Bajo esa hegemonía cultural operan el auge de masas de   los sesentas y la lucha armada con la cual éste se defiende.

Casi toda manifestación cultural importante es  creada bajo el signo revolucionario; ni una sola gran obra resume o legitima el ideario de la reacción. La insurrección es derrotada en lo militar y lo político, pero el sustrato ideológico que construyó sigue latente, influye en los alzamientos populares del Meridazo y el Caracazo, y sirve de marco para la rebelión militar de 1992 y la construcción del bolivarianismo. En el campo cultural, uno de los más decisivos, conserva la izquierda una hegemonía que puede decidirlo todo.

Fuente: luisbrittogarcia.blogspot.com

Frases

“Al imperio no hay que subestimarlo, pero tampoco hay que temerle. Quien pretenda llevar adelante un proyecto de transformación, inevitablemente chocará con el imperio norteamericano”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº56