Hosting Venezuela - Hosting - Certificado SSL

Mientras esperaba una conexión aérea que me transportara de Santa Cruz de la Sierra a La Paz la pantalla gigante del bar donde estaba disponiéndome a almorzar estaba clavada en la CNN. Por supuesto ignoré lo que allí se transmitía porque era un chismerío sobre el posible juicio político a Donald Trump (que ni los demócratas se lo creen), el papel del presidente de Ucrania inmiscuyéndose supuestamente en la campaña presidencial de Estados Unidos y otras menudencias destinadas a distraer a la audiencia y evitar que se enriquezca con la recepción de insumos cognitivos rigurosos, adecuadamente contextualizados, que le ayuden a comprender qué es lo que realmente pasa en el mundo.

La prensa venezolana pudiera ser un ejemplo lo suficientemente rotundo para concluir en un solo párrafo el objeto de este análisis: tuvo su etapa de aprendizaje y su auge, y ahora chapalea en la hez de su decadencia. No ha llegado la hora de hablar de la muerte de la industria que compra/vende mentiras y propaganda bajo el rótulo de "periodismo", pero hay algunas señales claras: como ciertas especies que se alimentan de sus propios restos mortales, el charlero estandarizado como analista se las ha arreglado para proclamar que su deterioro, ya irreversible a estas alturas, es obra de su enemigo. La dictadura, tú sabes.

Definitivamente el periodista Raúl Peñaranda Undurraga no solamente se ha convertido en el fanático defensor de las ideas conservadoras y neoliberales en Bolivia, sino que, con este fin, tergiversa y manipula la información con la finalidad de buscar legitimar las políticas coloniales en Bolivia. Claramente se advierte este extremo en su nota “Gas a ultramar. 17 años tarde” publicada el 30 de junio pasado en Pagina Siete, al hacer referencia a declaraciones del presidente Evo Morales sobre el proyecto de exportación de gas a mercados de ultramar a través de la instalación de plantas de regasificación en el puerto peruano de Ilo.

Los buenos tiempos de la llamada Era de la Información no son buenos, paradójicamente, para los profesionales de la información en los Estados Unidos.

Todo aquel sedimento semántico, que se expande en una comunidad, debe ser analizado tanto por sus efectos como por sus orígenes. Ninguna “comunidad de sentido” es ajena a la Historia ni a las tensiones económicas y de clase que le dan origen. Cierto “sentido común” acepta, sin chistar, que nada de los que nos ocurre, bajo el capitalismo, sería posible si lográsemos la unidad de los oprimidos y, sin embargo, no parece tener tanto“consenso” como el que imponen las operaciones mediáticas de odio contra Cuba, Bolivia, Venezuela… y contra todo cuanto suene a emancipación social. Nadie objeta, desde el “sentido común”, que una “buena vida” es posible (por ejemplo: alimentación inteligente, salud socializada, vivienda sin miedos, trabajo digno y felicidad colectiva) y sin embargo no hemos logrado afianzarlo como determinación política sin retorno. Paradójicamente suele dominar la idea de que los derechos sociales pueden ser subordinados por el “derecho” de unos cuantos a vivir oprimiendo a las mayorías. Reina el “sinsentido” de la lógica dominante. 

Frases

 

“Tenemos que unirnos porque el mundo lo acelera todo y sino aceleramos nuestra unidad, ese mundo se viene contra nosotros”

Hugo Chávez
 
 

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº112

 

Descargar

 

Cuadernos para la Emancipación

 

Descargar