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Guerra ideológica en situaciones de estrés, guerra para someter a un enemigo y que disfrute de su esclavitud sin presentar batalla. Campos minados con falacias que paralizan, regulan, anulan y confunden la voluntad y la capacidad de comprensión. Convierte a algunas personas en autómatas, sin habilidades críticas, sin conciencia de la realidad y con vergüenza de mostrar sus dudas.

En un artículo del diario franquista español ABC se critica la decisión del presidente Maduro de cambiar el nombre de la Autopista Francisco Fajardo que atraviesa Caracas de oeste a este por el de Gran Cacique Guaicaipuro.

En un mundo de posverdades, es realmente difícil explicar qué sucede en Venezuela. Los hechos, los argumentos, suelen ser desechados o descreídos por mucha gente solo porque la mera mención del país les resulta antipática o lastimera. Hay quienes piensan que los noticieros y redes les dicen la verdad, o quienes generalizan al punto de afirmar que con tener la opinión de dos o tres venezolanos ya pueden entender las complejidades de un país que algunos ni pueden ubicar en un mapa.

Las formas sobre las cuales se construyó el campo de lo político se reorienta hacia el mercado del mundo digital. La llamada sociedad del espectáculo se extiende y adhiere a nuevas formas de comunicación. Twitter, Instagram, Facebook son el medio para trasmitir mensajes, la mayoría de las veces, insultos y amenazas. Los adjetivos se quedan cortos. En el ámbito político, sus representantes se digitalizan. Se comunican vía plataformas digitales, siendo prisioneros de las redes. Más que votantes, tienen seguidores en tiempo real que esperan los comentarios de su influencer. Presidentes de gobierno, diputados, senadores, alcaldes, no descansan. De día o de noche, la hora no es relevante, envían su Twitter, opinando sobre lo humano y lo divino. Ni límites ni reglas, todo vale. Desde construir falsas noticias hasta la difamación. Unos y otros se ensalzan en rifirrafes sin fronteras. Habituados a estas conductas digitales, los debates en las instituciones siguen el mismo camino. Gritan, gesticulan, abuchean, aplauden, patean, se interrumpen, hacen cortes de mangas, provocan hasta la extenuación.

La unidad debe ser expresión concreta de vínculos organizativos nuevos, creadores de soluciones prácticas, hacia condiciones de existencia en sintonía con las luchas y sus programas emancipadores.

Postales para NO OLVIDAR

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº136

 

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Resumen Latinoamericano: Octubre

 

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Premio Aquiles Nazoa Periodismo Digital 2015

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