En Nicaragua tenemos un periodismo que puede decir y dice lo que quiera. No hay límites, no hay frenos ni obstáculos para que cada periodista y cada ciudadano diga lo que quiera, de la forma que quiera y con toda la libertad que quiera porque no hay censura y porque no hay medios cerrados y eso es un importantísimo avance de la de la tolerancia como base fundamental de la democracia.