1 Lo que priva es el silencio encubridor, envuelto en un alud de noticias falsas. Lo que los grandes medios de comunicación le imponen a la audiencia. La opinión que, capciosamente, emiten los voceros del status. Los analistas que hacen la noticia y la divulgan impunemente. Sin investigar lo que ponen a circular. Con desprecio por la verdad, que es la primera baja en tiempos en que los valores éticos son abolidos.

2 Lo que brota es la falsedad, que está montada sobre un poderoso andamiaje cuidadosamente construido. Por consiguiente, lo que priva es el silencio. Los silencios, que es la fórmula ideal para ocultar la realidad. Ejemplo, ¿cuántos se han ido del país? No hay cifras oficiales. O mejor, sí las hay, pero a capricho. Apuntaladas por largas filas de personas apostadas en determinados lugares de la frontera, indicados para hacer excelentes tomas fotográficas. Pero ningún gobierno de las naciones receptoras se compromete con información detallada, confiable. Lo que cuenta es la noticia sin respaldo. La información para impactar en el marco de una campaña destinada a confundir y a acabar con un gobierno constitucional y con la soberanía de una nación.

3 No se puede negar que hay un determinado número de compatriotas que ha migrado por diversas razones -incluyendo la política-, pero la mayoría lo hace por otras circunstancias, por motivos económicos y de tipo social. Pero lo que deliberadamente se oculta, y envuelve en el silencio, es que muchos de esos venezolanos no encuentran afuera la panacea que se les ofrece: seguridad personal, vivienda, alimentación, trabajo, respeto a su condición ciudadana. Al contrario, en ese paraíso virtual al cual han arribado se encuentran con el desprecio, con la xenofobia más cerril, con el racismo, con la humillación. Pero muy poco de este oprobio trasciende. El silencio se encarga de borrarlo. Ni siquiera los testimoniales dramáticos de los que a diario regresan al país, que son totalmente ignorados.

4 La muralla del silencio cerca a Venezuela y sirve para alimentar la feroz campaña contra el país. La mentira adquiere un valor irreversible. Todo lo negativo y lo malo que se diga sobre la situación venezolana tiene amplia acogida y garantía de difusión, con la seguridad de que será asumido sin mostrar prueba alguna de veracidad. Y todo cuanto sea positivo y bueno, que se diga sobre los logros del país en materia de seguridad social, de construcción de viviendas para el pueblo, de educación gratuita, de empleo y participación ciudadana, de respeto a los derechos ciudadanos, de inmediato es respondido con la burla, la negación o la descalificación más obscena.

5 Pero la muralla del silencio no es compacta. Tiene grietas a través de las cuales se filtran, de pronto, algunos hechos provenientes de la realidad. Es así que leyendo en estos días la revista colombiana Semana -sin ninguna simpatía por el chavismo-, me encontré con la perla con que encabezo esta columna. Una información sorprendente, pero sencilla, de una contundencia abrumadora: resulta que “en Colombia han matado a 310 venezolanos y nadie quiere hablar de eso”. Es decir, que un hecho de tanta gravedad es ocultado con el indudable propósito de que la feroz campaña contra Venezuela no sea afectada. Que el mito de la migración venezolana, de la fuga “humanitaria” que se resume en la búsqueda de mejores condiciones de vida fuera del país -que la derecha insiste en exaltar-, no sea desenmascarado. Pero siempre el silencio fracasa en sus propósitos arteros. Ejemplo, algo como la muerte no difundida, silenciada, de 310 compatriotas en Colombia, que buscaban en el vecino país la seguridad que no hallaban en su propia patria de acuerdo a una alienante campaña.

 

          

Fuente: ÚN

Frases

“La mejor defensa es el ataque, ¡la humanidad tiene que ir a la ofensiva!”

Hugo Chávez Frias

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº85

 

Descargar

 

 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

Descargar