Hosting Venezuela - Hosting - Certificado SSL

Sin unidad de las fuerzas comunicacionales no hay clamor emancipador

La unidad debe ser expresión concreta de vínculos organizativos nuevos, creadores de soluciones prácticas, hacia condiciones de existencia en sintonía con las luchas y sus programas emancipadores.

Somos un archipiélago inmenso de iniciativas comunicacionales inconexas. Tanto daño ha hecho el individualismo, el sectarismo y el aislacionismo… en todas sus metástasis, que, incluso cuando se trabaja en equipo, algunos piensan que los otros son parte de un decorado. Estamos bajo peligro si permanecemos como un archipiélago inmenso de semiosferas inconexas.

Algunos piensan que ocurre todo lo contrario, que vivimos una «proliferación» de comunicación. Que hay sobredosis de medios teleproducidos y redes sociales «participativas» y «democratizadas». Que no sufrimos insuficiencia de comunicación, sino saturación de interactividad.

Pero tal descripción en nada coincide con el mapa real de la propiedad de las herramientas para la comunicación, de los motores semánticos mercantilizados y mucho menos con el modelo de acumulación monopólica en el que la inmensa mayoría de los seres humanos vive silenciada y reducida a reproducir, objetiva y subjetivamente, los dispositivos de su enajenación rentable.

Pero la asimetría no ha cancelado la necesidad de expresarse. Comunicar es una necesidad social, una cualidad y un derecho humano de primer orden y, por eso, proliferan las iniciativas bajo la dinámica de las tensiones históricas de clase y las urgencias de todo tipo con que nos agobia el capitalismo.

Unirnos no implica uniformarnos. Implica, sí en primer lugar, informarnos con todo rigor, de tiempo y forma, qué pensamos y cómo nos proponemos intervenir en la transformación del mundo hacia otro de condiciones objetivas.

El qué y el cómo por consenso meticuloso y dinámico. El qué y el cómo resolviendo los problemas más añejos y de abajo hacia arriba. Desde los más postergados y los más urgentes hasta los específicos de algunos sectores estratégicos. Sin derroches, sin emboscadas, sin oportunismos ni reformismos. Para empezar. Solo así podremos construir puentes pertinentes a las necesidades y convertir el «archipiélago» en una «red». No faltan herramientas para conectar, falta democratizarlas para la unidad política.

La unidad debe ser expresión concreta de vínculos organizativos nuevos, creadores de soluciones prácticas, hacia condiciones de existencia en sintonía con las luchas y sus programas emancipadores.

Se trata de tender puentes en el archipiélago para romper el aislamiento y los antagonismos inducidos entre los pueblos. Luchar juntos contra las divisiones de clase en el comercio y el mercado mundial y en la producción industrial secuestrada por la dictadura de la usura. El internacionalismo de los oprimidos convertido en red de puentes contra los monopolios de la comunicación y la información. Nosotros debemos recordar siempre que las «alianzas» internacionales entre la clase dominante son solo acuerdos temporales de negocios que financiamos nosotros en perjuicio nuestro siempre. Cada puente sobre el archipiélago debe ser fraternidad organizada para la lucha. No tiroteo de vanidades.

Tales puentes sobre el archipiélago no son una meta exclusivamente nuestra, han sido anhelados durante mucho tiempo. Lo que se actualiza en estos puentes es lucha que descubre la urgencia de una sociedad sin clases ni divisiones como posibilidad deseable, posible y realizable (Adolfo Sánchez Vázquez). Nosotros hoy no podremos conquistar las fuerzas productivas sino aboliendo el modo hegemónico de apropiación, y con él, todo modo de apropiación ilegítimo. Nuestra unidad de redes y puentes debe ser una transición hacia un Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación, o sea, nuevos medios y modos para informarnos y comunicarnos en un contexto de nuevas relaciones de producción.

Pero la forma específica de tal unidad de nuestras fuerzas debe ser motor de los trabajadores desarrollado durante sus propias luchas. Se trata de lograr que la humanidad deje de ser una mercancía más, atomizada, para reproducir mansamente su propia subordinación. La materia prima de los «puentes» es, precisamente, esa consciencia de clase dispuesta a emanciparse construyendo convergencias de forma y fondo. Priorizar los principios sin desatender a las personas. La unidad se hará esencial solo si se garantiza su evolución permanente basada en la supremacía de la humanidad sobre el capital.

Prioridad de acción es construir la unidad. Puentes y redes que, a su vez, se desarrollen continuamente hasta cambiar la correlación de las fuerzas y los paradigmas. Las piedras angulares de nuestros puentes o interconexiones, en todos los sentidos, no pueden ser arbitrarias, sino expresiones concretas del ser social que planifica emanciparse.

 

_____

Fuente: Granma

Postales para NO OLVIDAR

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº134

 

Descargar

 

Resumen Latinoamericano: Septiembre

 

Descargar

 

Premio Aquiles Nazoa Periodismo Digital 2015

Premio Aquiles Nazoa Periodismo Digital 2015