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En «Full metal jacket», la película de Stanley Kubrick sobre Vietnam, hay una escena en la que el oficial estadounidense a cargo de la prensa en la guerra da instrucciones a los periodistas sobre cómo cubrir los acontecimientos en el terreno. No hay espacio para el menor desliz: desde cómo hacer las fotos a una cantante y actriz que llegará para levantar el ánimo de las tropas, hasta la palabra exacta para denominar cada tipo de persona en el bando propio o enemigo, incluso si quienes huyen de la guerra deben ser llamados “evacuados” o “refugiados”. Los más mínimos detalles son precisados para cada cobertura y reporte. “Periodistas empotrados” se llamarán tiempo después, en la guerra de Irak, esos que Kubrick ubica en Saigón. A los no empotrados, los independientes del mando estadounidense que intenten cubrir la guerra fuera de las tropas, les puede salir muy caro.

Revisando algunos viejos apuntes acumulados en el disco duro de mi computadora encontré una serie de declaraciones de la Academia Nacional de Periodismo de la Argentina manifestando su preocupación por la libertad de expresión y el ataque a “periodistas” como Luis Majul y Daniel Santoro. La institución de marras la preside Joaquín Morales Solá, un señor que finge ignorar la diferencia entre informar y -sobre la base de información confiable y chequeada opinar- y utilizar los medios de comunicación en los que se desempeña para operaciones propagandísticas presentadas ante su indefensa  audiencia como si fueran “periodismo independiente”. En una reciente emisión de su programa Desde El Llano el presidente de la ANP “entrevistó” a la señora Elisa Carrió quien se despachó con una serie interminable de disparates ¡sin que el supuesto periodista atinara a balbucear una sola repregunta! No fue una entrevista periodística sino un caso de propaganda política subliminal, probablemente remunerada. Es decir, una estafa a la teleaudiencia. Lo mismo había hecho unos días antes Carlos Pagni, otro representante del “periodismo serio” en la Argentina, cuando “entrevistó” durante poco más de media hora a Juan Guaidó que, como lo haría Carrió después con Morales Solá, derramó enormes cantidades de “bullshit” ante un  impasible Pagni, que no hizo el menor comentario o formuló pregunta alguna para poner a prueba los dichos de Guaidó. El objetivo, claro está, era brindarle al esperpento venezolano una plataforma para difundir su proyecto político. En ambos casos un espacio supuestamente periodístico parecería haber sido alquilado para promover la agenda política de una autoproclamada candidata a gobernadora de la provincia de Buenos Aires, retornada a las lides políticas pocos meses después de haber anunciado su definitivo retiro; o la de un pelele orgulloso de haber sido designado “presidente encargado” de su país por Donald Trump. Todo esto, repito, ante la actitud complaciente de los aquiescentes “entrevistadores.” En resumen, gran parte de eso que llaman “periodismo independiente” no es otra cosa que una tapadera para que algunos mercaderes  trafiquen con su espacio comunicacional y lo subasten (ellos o sus patronos) al mejor postor. ¡Y encima se dan el  lujo de pontificar sobre la libertad de expresión, la república y la democracia!

“Ahí vienen los rusos” es una gran película de sátira política de 1966 que mostraba el pánico generado en un pequeño pueblo de los Estados Unidos cuando encalló un submarino soviético. Esa película humanizaba a sus tripulantes, los mostraba como lo que eran, personas de carne y hueso, y -por supuesto- los prejuicios e ignorancia de quienes los recibían como si fueran extraterrestres.

El pasado lunes 14 de diciembre a la noche, el periodista del canal de televisión LN+ (del oligopolio mediático encabezado por el diario La Nación) Carlos Pagni concedió una entrevista inusualmente extensa (31.30 minutos) a Juan Guaidó, a quién llamó “presidente” en varias ocasiones salvo al comienzo cuando lo presentó como como “presidente encargado.”

Guerra ideológica en situaciones de estrés, guerra para someter a un enemigo y que disfrute de su esclavitud sin presentar batalla. Campos minados con falacias que paralizan, regulan, anulan y confunden la voluntad y la capacidad de comprensión. Convierte a algunas personas en autómatas, sin habilidades críticas, sin conciencia de la realidad y con vergüenza de mostrar sus dudas.

Postales para NO OLVIDAR

  

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº148

 

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Resumen Latinoamericano: Marzo

 

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Premio Aquiles Nazoa Periodismo Digital 2015

Premio Aquiles Nazoa Periodismo Digital 2015