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Suena paradójico que Trump, con 80 millones de seguidores en Twitter, se enfrasque en una feroz batalla contra la polémica red social que cuenta con 330 millones de suscriptores al mes en el mundo.

El 10 de mayo, un día después de la gran fiesta patria del pueblo ruso, el presidente Vladímir Putin declaró que deseaba tener "una conversación con EEUU" por distorsionar el papel de la URSS en la derrota de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Para la Casa Blanca, fue la nación estadounidense y Gran Bretaña quienes lograron la hazaña.

Contra el «novedosismo» profesado por algunos marsupios academicistas, hay que repetir que las fake news, y su placenta la "posverdad", nada tienen de "nuevas" en la añeja historia de engañar a los pueblos con premeditación, alevosía y ventaja. Y hay que repetirlo mil veces, no sea que alguno ya acaricie la idea de recibir premios por "hallazgos científicos" equivalentes a cambiarle de nombre al mismo verdugo ideológico que habita en las entrañas el capitalismo. Aunque los sabihondos publiquen libros, documentos o artículos muy laureados entre ellos mismos.

Cuando irrumpió el Covid-19, hacía ya un tiempo que el mundo estaba sumergido en la posverdad y las noticias falsas ( fake news). La desinformación (la contaminación de la información con contenidos falsos que aparecen como verdaderos y son fabricados para manipular las emociones e impactar en la opinión pública de manera intencional, deliberada y planificada) no es, tampoco, un invento de Donald Trump y la banda de gánsters sociópatas (Noam Chomsky dixit) que le rodea en la Casa Blanca. Lo que ocurrió, con Trump, en plena era digital, fue una proliferación de noticias tóxicas, xenófobas y supremacistas, con sus discursos de odio, bots e hipótesis conspiracionistas, desplegada por la maquinaria mediática de su administración con fines electorales.

Ni el más peligroso coronavirus es capaz de detener a los pillos y truhanes de este mundo. Unos son apenas ladronzuelos o tahúres de barrio que buscan la subsistencia a través del único oficio aprendido. Otros son de cuello blanco, que buscan maximizar su riqueza aunque afuera se esté acabando el mundo. También están aquellos gobernantes que acuden a cualquier ardid parar sacarle rédito político a la tragedia.

Frases

 

“Tenemos que unirnos porque el mundo lo acelera todo y sino aceleramos nuestra unidad, ese mundo se viene contra nosotros”

Hugo Chávez
 
 

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº126

 

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Xi Jinping: Tres discursos

 

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