Hosting Venezuela - Hosting - Certificado SSL

Desde hace ya varios años, el famoso paradigma de la objetividad de la prensa ha ido en decadencia. Las razones son claras: nunca ha existido ni es posible dicha objetividad, fundamentalmente porque el periodismo es practicado por seres humanos, quienes siempre – por mayores filtros de neutralidad que se intenten aplicar- impregnarán sus trabajos con su visión, valores y emociones. No es secreto que, como periodistas, todo depende de nuestra elección (o la del dueño del medio…), los temas a divulgar, los ángulos de análisis, las formas, los espacios de difusión; por lo tanto, no existe tal cosa como la objetividad. Lo que si debe practicarse es la rigurosidad y la honestidad, esto es, el contraste de las informaciones, la verificación de los hechos, el uso y respeto de las fuentes y en general, la premisa básica de no mentir.

Steve Bannon, el artífice de la campaña electoral de Donald Trump en 2016, es el ideólogo de la comunicación política alt-right. Está detrás de las tácticas comunicacionales de la derecha europea, que hoy domina las redes digitales. Ha desembarcado en América Latina con la familia Bolsonaro, que le rinde culto y lo invitó a participar en el proceso electoral en Brasil. Tiene contactos y simpatizantes en Chile y Argentina, obviamente nostálgicos de las dictaduras, según ha reconocido públicamente.

El simple hecho de que EEUU haya sido el inventor de internet mediante el proyecto militar DARPA del Pentágono le ha impregnado una singular hegemonía descomunal, pero que empieza a ser mermada por sus rivales cibernéticos de China y Rusia.

Hace poco más de un año la Universidad de Ciencias Informática (UCI), de La Habana, realizó un estudio de las interacciones en Twitter de 105 organizaciones políticas de América Latina y el Caribe, y de 139 líderes de la región, vinculados al Foro de Sao Paulo. Con un diagrama de grafos demostró que las relaciones entre ellos apenas existen o son muy débiles, allí donde las hay.

En mayo de 2018, dos reportajes en The Guardian y The New York Times, basados en los testimonios de Christopher Wylie, analista de datos y ex empleado de Cambridge Analytics, destapaban el escándalo: se habían recolectado los datos personales de alrededor de 80 millones de usuarios y usuarias de Facebook, datos que habían permitido crear perfiles (políticos y psicológicos) de votantes a quienes, mediante microsegmentación, se les habían teledirigido mensajes especialmente diseñados para cada perfil, mensajes que podrían haber sido determinantes en la elección presidencial que Trump ganó en 2016.

Frases

 

“Tenemos que unirnos porque el mundo lo acelera todo y sino aceleramos nuestra unidad, ese mundo se viene contra nosotros”

Hugo Chávez
 
 

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº114

 

Descargar

 

Cuadernos para la Emancipación

 

Descargar