I.- Desde hace ya unas décadas, hacia fines del siglo XX, fue estableciéndose como una táctica militar un tipo amplio y difuso de acciones al que se le ha dado el impreciso nombre de "terrorismo". Quienes otorgan ese nombre (instituciones oficialmente constituidas) tienen una idea determinada de lo que entienden por él; pero quienes lo reciben, en realidad jamás se autodefinen como "terroristas". Además, si bien puede haber grandes diferencias entre los que así son designados (partidos políticos de izquierda, movimientos sociales, grupos de acción armada, etc.), ninguno de ellos se reconoce como "señor del terror" sino, en todo caso, luchador social. Con lo que vemos que es muy difuso el término, equívoco, hasta incluso: engañoso. En verdad ¿quién es "terrorista"? ¿Qué significa con precisión ser un "terrorista"?

Todo escenario de guerra es un nudo de tensiones desiguales y combinadas que cobran fuerza y se debilitan al fragor de victorias y derrotas que se ven, o que no se ven, según convenga o según se pueda. La Guerra Mediática, asimétrica, perversa y camuflada... no es distinta. En situación de Guerra Mediática los errores se notan rápido y operan en contra nuestra de inmediato. Toda información que se confunde, que se demora, que no llega, que se intercepta o que no produce los efectos previstos, abre fisuras riesgosas, genera debilidad y permite filtraciones cargadas con peligros incalculables. Las víctimas llegan a adorar a sus victimarios. En la Guerra Mediática corregir errores rápidamente en una obligación de supervivencia.

El miedo paraliza. Eso no es nuevo, en absoluto. Todos lo sabemos inmemorialmente, y quienes ejercen alguna cuota de poder, además de saberlo, lo utilizan.

En los dos trabajos anteriores planteamos un tema de estudio y debate, que consideramos crucial para la investigación, y para entender la dimensión del enemigo a que nos enfrentamos los pueblos: el papel de los medios de comunicación en la construcción de la ideología necesaria para mantener la hegemonía capitalista.

Influye también, en los modos de producción de “sentido” televisual, el problema de su carácter representativo o participativo. Al ya de suyo odioso modelo de manejo de los “tiempos televisivos” ahogado por el imperio de la publicidad y del fundamentalismo de la mercancía, hay que añadir el modelo intermediarismo que la televisión comercial ha hecho suyo para imponernos su relato, sus gustos, sus valores y sus deyecciones ideológicas. Una verdadera calamidad.

Frases

"Quien realmente vive no puede no ser ciudadano, no tomar partido. La indiferencia es apatía, es parasitismo, es cobardía, no es vida. Por eso odio a los indiferentes".

Antonio Gramsci

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº103

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  3. Julio 2019.

 

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