La degeneración de la Revolución Granadina fue seguida por una invasión de Estados Unidos destinada, supuestamente, a restaurar el orden y proteger la vida de los estudiantes de medicina estadounidenses matriculados en la Universidad de San Jorge.

"¿Estuvo tu vida alguna vez en peligro?", Le pregunté en la entrevista.
 
"Sí," respondió con una leve expresión de emoción en su rostro.
 
Yo estaba sentado al otro lado de Don Rojas, que había servido como secretario de prensa y director de comunicaciones del difunto Maurice Bishop, Primer Ministro del Gobierno Revolucionario Popular de Granada. Él estaba describiendo el golpe de Estado de 1983, que derrocó a Bishop, y su eventual asesinato y de muchos de sus aliados clave por los golpistas (dirigido por supuestos compañeros de Bishop, Bernard Coard y el general Hudson Austin). Si las circunstancias hubieran sido diferentes, Rojas podría haberse encontrado frente al pelotón de fusilamiento Coard / Austin.
 
La degeneración de la Revolución Granadina fue seguida por una invasión de Estados Unidos destinada, supuestamente, a restaurar el orden y proteger la vida de los estudiantes de medicina estadounidenses matriculados en la Universidad de San Jorge. Aunque nunca hubo ninguna amenaza para los estudiantes, la administración del entonces presidente de EE.UU, Ronald Reagan, fue capaz de afirmar, sin inmutarse, que había gran peligro y que Estados Unidos necesitaba intervenir. Esta invasión fue el golpe de gracia a un proceso radical que comenzó en 1979.
 
Granada es una pequeña isla en el Caribe, parte de una cadena llama las Granadinas. En 1979 fue gobernada por el tirano Eric Gairy. Un partido de oposición de izquierda, el Movimiento de la Nueva Joya, se encontró frente a una intensa represión del régimen de Gairy, incluidos los presuntos planes de Gairy para asesinar a los líderes del Movimiento Nueva Joya. En ese punto, el MNJ organizó un levantamiento exitoso y popular en contra de Gairy y proclamó el establecimiento del Gobierno Revolucionario del Pueblo (PRG), alineándose rápidamente con otros movimientos y naciones que lo vieron como anti-imperialista.

El PRG, con la asistencia de Cuba, comenzó un proceso de transformación que incluyó la creación de organizaciones de masas de miembros con el fin de promover la democracia de base. Sin embargo, casi desde el inicio de este proceso, la Revolución granadina se encontró frente a una inmensa hostilidad del gobierno de Estados Unidos, incluyendo diversos esfuerzos de desestabilización. Con el advenimiento de la administración Reagan, tales esfuerzos se incrementaron en alcance y tiempo.

Los esfuerzos de desestabilización fueron notables, principalmente por la forma en que los principales medios de información, utilizados por la élite, pintaron una situación en Granada, apartada de la verdad de manera significativa. Hay dos ejemplos interesantes que ayudan a ilustrar este punto. En primer lugar, fue la construcción del aeropuerto de Granada; y, en segundo lugar, la cuestión de los asesores cubanos.
 
El PRG, reconociendo los desafíos económicos que enfrenta Granada, llegó a la conclusión de que un aeropuerto internacional necesitaba ser construido con el fin de incrementar el turismo. Desde el principio los EE.UU regaron rumores que sugerían que el aeropuerto no iba a ser un aeropuerto, sino una base aérea militar para ser utilizada por la Unión Soviética y Cuba. Tales afirmaciones calaron incluso en los círculos de izquierda, donde la sospecha de los supuestos objetivos revolucionarios de la URSS iban en aumento en los últimos años. Los Estados Unidos nunca pudieron presentar ninguna prueba creíble que demostrara que el aeropuerto iba a ser otra cosa que no sea un aeropuerto. Sin embargo, durante esos años en la renovada guerra fría, la paranoia + anticomunismo + anti-nacionalismo derrotaban  a los hechos y la razón.

La cuestión de los cubanos fue otro ejemplo de aquello. Asesores cubanos fueron enviados para ayudar al PRG con el proceso de transformación. Nunca hubo, sin embargo, unidades militares cubanas. A pesar de este hecho, el gobierno de Reagan y sus aliados continuaron presionando, sugiriendo que había fuerzas militares cubanas en la isla, y eso implicaba que Granada era un aliado de Cuba. Una vez más, no hubo pruebas que lo demostraran, pero lo afirmaron y reafirmaron, y jugaron un papel importante en el enfoque que los medios de comunicación dieron a la invasión militar de Estados Unidos que siguió al golpe de estado una semana más tarde.
 
A pesar del pequeño tamaño de Granada, su proceso revolucionario atrajo a muchos activistas del Movimiento de Libertad Negro de los Estados Unidos. El Frente Unido Nacional Negro, por ejemplo, una organización formada en 1980 por los nacionalistas negros, Pan- africanistas y otros izquierdistas, desarrolló una estrecha relación con el Movimiento de la Nueva Joya. Las visitas a Granada tuvieron lugar, y hubo discusiones continuas en los Estados Unidos entre los activistas de izquierda negros y la manera de cómo expresar solidaridad con este movimiento revolucionario Negro, de habla Inglesa en el Caribe. Consternados por la hostilidad de Estados Unidos hacia el granadino PRG, muchos izquierdistas negros de EEUU fueron incapaces y / o no estaban dispuestos a identificar los posibles problemas que surgieron en el proceso revolucionario.
 
En septiembre de 1983, dos buenos amigos míos-ambos izquierdistas-estaban de luna de miel en Granada. Esta fue la segunda visita para uno, y la primera para el otro. Cuando regresaron, tuvimos una discusión muy aleccionadora. Ellos sintieron que algo andaba mal en el proceso revolucionario granadino. Indicaron que las organizaciones de masas parecían estar perdiendo fuerza. Mis amigos expresaron una 'sensación' más que un análisis, pero me di cuenta de que estaban preocupados.
 
En nuestra entrevista, para The African Global (en teleSUR inglés), Don Rojas confirmó que existían problemas que habían ido surgiendo desde hace unos meses. Una división ocurrió dentro de la dirección del PRG sobre el rumbo que la revolución debía tomar. Fuerzas agrupadas en torno a Coard-un individuo cuya reputación era de-izquierdista del viejo estilo pro-soviético-creían que el proceso revolucionario se estaba moviendo demasiado lentamente. Empezaron a ver a Bishop, no como una figura popular, revolucionaria en quien tantos habían puesto su confianza, sino más bien como un populista sin compromiso y que tenía que ser sustituido.

"¿Por qué”, le pregunté a Rojas,"Coard y los otros decidieron que un golpe de Estado era la forma de hacer frente sus diferencias?". Rojas indicó que esto era parte del misterio de la totalidad de las circunstancias. En su respuesta, pude ver cómo ese misterio, y la tragedia asociada a ella, habían pesado sobre él en estos últimos 31 años.
 
Hasta cierto punto, sin embargo, el golpe de Estado no debería haber sido una completa sorpresa. Uno de los retos que han enfrentado los movimientos revolucionarios de Izquierda desde la primera parte del siglo 20, es el de institucionalizar el control popular y el proceso democrático, todo ligado a la noción de la dirección revolucionaria. Coard, como Rojas reconoció, en ese sentido no era muy diferente de Pol Pot, el líder de los Jemeres Rojos en Kampuchea / Camboya. Ambos se veían a sí mismos, con celo casi religioso, como la representación de las aspiraciones de la gente y la visión para el futuro. En esa medida no estaban preparados para dejar que nada, ni nadie, se interponga en su camino. Ambos también cometieron un error fundamental al no respetar, lo que yo tiendo a pensar es,  "el mandato de la revolución". Su falta de apoyo a un proceso revolucionario de masas, que sólo puede tener éxito cuando tiene la participación masiva y respeta los objetivos que las personas creen que han respaldado.

En el caso de Granada, el levantamiento de 1979 fue un levantamiento contra la corrupción, la tiranía y la sumisión a Gran Bretaña y Estados Unidos. No fue, por lo menos en ese punto, un movimiento por el socialismo. Bishop, y muchos otros líderes de la MNJ, entendieron esto. Coard y Austin, por otro lado, desecharon este hecho. Pero en ambos casos, las circunstancias no habían sido creadas para la participación realmente de las masas de Granadinos en un proceso en el que ellos serían los responsables de tomar decisiones.

En Octubre de 1983 se da el golpe de Estado en Granada, seguido de cerca por la invasión estadounidense a la isla,  este acontecimiento, no sólo marcó el fallecimiento de un proceso revolucionario profundamente interesante e importante, sino también fue un indicador más de un desafío que enfrenta la Izquierda mundial. Hay una relación integral entre el liderazgo y la gobernabilidad democrática. No es una calle de un solo sentido, de los líderes a las personas. Si no hay una interacción democrática entre el pueblo y los líderes, el proceso se estanca, y se derrumbará por completo, un hecho que se hizo bastante evidente a lo largo del siglo 20. Granada, a través de sus éxitos, así como el fracaso final, fue una advertencia a la Izquierda mundial que se encontraría en un callejón sin salida ideológico y práctico si no se refiere a la complicada dinámica de, por un lado, la hostilidad externa de las potencias capitalistas, así como, por otro lado, el desafío interno de avanzar un proceso de transformación con, y no para, los que han sido históricamente desposeídos.
 
Una posdata. El aeropuerto que Estados Unidos,"advirtió”, serviría como una base aérea militar soviética / cubana, finalmente se abrió como un Aeropuerto Internacional, como siempre había sido el plan. ¿Puedes adivinar el nombre del aeropuerto?  Aeropuerto Internacional Maurice Bishop. No puedo decir con certeza si esto representa una broma cruel o una profunda ironía.

Fuente: TeleSur

Frases

"Escuchad mi última voz... Os pido... Os ruego, que permanezcan unidos para que no seáis los asesinos de la patria y vuestros propios verdugos..."
          Simón Bolívar

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Correos del Sur Nº98

 

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