Estoy en los llanos venezolanos. La sabana se pierde en el horizonte. La lluvia paró hace unas cuantas semanas. Por ahí se ve el Orinoco, ese río, que según dicen es como el tiempo, parece que nunca termina. En estos llanos, los personajes y la música me traen a la memoria diversas historias. La ficción y la realidad se mezclan en una geografía. Si lo sé, no es necesario decir que Venezuela es mucho más que los llanos, pero entrar por los llanos hace descansar la mirada. Antes de seguir el camino, la mirada se concentra en los llanos, el oído escucha un brisa suave, los espejismos de la sábana por lo menos por ahora no aparecen. Pero se ve una sombra que cabalga sábana adentro. Por allá va el llanero, cabalga el llanero… Por detrás se escucha Cunaviche adentro de Alí Primera: “…Y va llorando el llanero / Aunque lo escuche cantar / Canta el gallo en la mañana / Pero nadie ha averiguao / Cuando es que ´ta triste el gallo / Cabalga / Siempre el llanero / Llorando / Siempre el llanero…” Esa voz describe la tristeza del llanero, que cuando canta, llora.

Hace cincuenta y cinco años, el 17 de octubre de 1961, entre 300 y 400 argelinos, de unos treinta mil, que se manifestaban pacíficamente, contra las leyes racistas que el gobierno del presidente Charles De Gaulle, había impuesto, específicamente contra los ciudadanos de ese origen, y por extensión, contra todo ciudadano proveniente del Magreb, fueron cazados y asesinados en pleno París por la policía del régimen. Si bien los herederos de la Revolución Francesa, la habían herido de muerte en los arrozales de Indochina, en las cuevas de norte de Argelia y en los bosques y desiertos africanos, aquella noche, en pleno Paris, le pegaron el tiro de gracia.

El 6 de octubre se cumplieron cuarenta años de la destrucción en pleno vuelo de un avión civil cubano que estalló cerca de Barbados y aniquiló a 73 personas. Fue el atentado terrorista más grave ocurrido hasta entonces en el Hemisferio Occidental pero aun no se ha hecho justicia. Se cumplen también cuarenta años de impunidad y complicidad.

1.- Gracias a motorizados matapeatones y bachaqueros matavotos Caracas deviene lo que los colombianos llamarían una ciudad tenaz. Donde posa la mirada la víctima o sea el ciudadano encuentra vehículos con excesiva velocidad y burócratas con exceso de incompetencia. Entre tantos acosos no queda tiempo para mirar al cielo que cruza una garza, sí, una garza luminosa que con su fulgor avergüenza los edificios desvencijados y los rostros irrecuperables. Quién sería el ocioso que secuestró unas garzas llaneras del estero de Camaguán para confinarlas en el Parque del Este sin saber que volarían al pestilente Guaire para descontaminarlo visualmente con su gracia volátil. Hay que vislumbrar la garza que acecha en la sonrisa de una muchacha o en el buhonero que vende ají esparcido en el suelo. A lo mejor echaremos alas y volaremos sintiendo que todo es liviano como el aire, como la luz, como el vuelo mismo.

Sorprende la imagen sesgada que los medios de comunicación de masas occidentales están ofreciendo sobre el expresidente israelí Shimon Peres, fallecido el 28 de septiembre, a quien muestran como un gran referente de paz.

Frases

"Quien realmente vive no puede no ser ciudadano, no tomar partido. La indiferencia es apatía, es parasitismo, es cobardía, no es vida. Por eso odio a los indiferentes".

Antonio Gramsci

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº103

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  3. Julio 2019.

 

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