Así lo llamaban los obreros chilenos.  Era uno de ellos, el presidente mártir de Chile, Salvador Allende Gossens, el hombre que demostró que era posible tomar el poder por la vía electoral, por la llamada vía “democrática”, aun bajo las reglas de juego del modelo capitalista.

La insurrección indígena había estallado en todos los Andes. Quechuas y aymaras engrosaban las fuerzas rebeldes  lideradas por Túpac Amaru en el corazón del antiguo incanato y por Túpac Catari en el Alto Perú. Bartolina Sisa, una mujer aymara de apenas 30 años, comandaba el sitio a la ciudad de La Paz.

Para terminar con la Liga de los Pueblos Libres que levantaba el general Artigas, se combinaron las tropas porteñas de Buenos Aires, la oligarquía de la propia Banda Oriental y el ejército luso-brasilero. Las tres fuerzas bajo la supervisión estricta del Foreign Office.

Antonio Rivero había nacido en Concepción del Uruguay, en 1808. Para 1832, con 24 años de edad,  era un peón rural que trabajaba en las islas Malvinas en tareas generales.

En un día como hoy, pero hace 69 años, se cometía un acto de una barbarie inusitada por su mortal eficacia y su descomunal escala destructiva: la ciudad japonesa de Hiroshima era literalmente barrida de la faz de la tierra por una bomba atómica arrojada por el Enola Gay, un bombardero B-29 de los Estados Unidos.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº46