Así, según la Oficina del Censo de EEUU, hacia el 2043 los blancos dejarán de ser la mayoría de la población estadounidense y serán desplazados por la suma de la población hispana que aumentaría de 53,3 millones en la actualidad a 128,8 millones en 2060 y la afroamericana, que pasaría los 41,2 millones actuales a los 61,8 millones previstos por las proyecciones.

Sin embargo, según un artículo de la publicación canadiense Global Research, 47,8 millones de estadounidenses vivirían bajo el umbral de la pobreza y deberían utilizar los cupones de alimentación (SNAP por sus siglas en inglés), para satisfacer sus necesidades alimenticias, lo que se traduce en un aumento del 70 por ciento desde 2008 debido a la elevada tasa de desempleo y pobreza que se habría ensañado con las minorías latina y afroamericana. Así, desde el inicio de la recesión en 2008, 28,2 millones de personas se inscribieron en el SNAP y unos 10 millones de niños vivirían en la pobreza extrema, según dicha publicación.

Por otra parte, la reducción en el Presupuesto del 2013 de cerca de 85.000 millones de dólares, ha obligado al Programa Especial de Nutrición Suplementaria para Mujeres, Infantes y Niños (WIC) a eliminar beneficios a casi 600.000 madres, lactantes y niños, según la publicación canadiense. Además, aunque la tasa de paro de EEUU en el mes de Septiembre bajó del listón del 6 %, continuaría el endemismo crónico de altas tasas de desempleo en la población afroamericana (17%).

Esta cifra se triplicaría en cuanto atañe a la población joven negra (51%), con los consiguientes efectos colaterales de marginalidad, economía sumergida e incremento de los índices de delincuencia. que se elevaría hasta cifras ionosféricas en lo que respecta a la pblación joven (5 seguiríamos hablando de cerca de 9 millones de peticiones de desempleo (superior a la población de Chicago), a lo que habría que sumar los 7,9 millones que trabajan a tiempo parcial por las condiciones de sus empresas o por motivos económicos (comparable al total de vecinos de Detroit y Baltimore) y los 2,2 millones que no buscan empleo (equivalente a Baltimore).

La vigencia de las ideas de Jeremiah Wright

El reverendo Wright en un sermón pronunciado en el 2001 en la parroquia de la United Church of Christ de Chicago expresó la necesidad de una metanoia colectiva de la sociedad estadounidense “que transforme las guerras militares imperiales en guerras políticas internas contra el racismo y las injusticias de clase” , para lo que propuso una redistribución fundamental de la riqueza a través de la reasignación del presupuesto público. Citando el “regalo de la Administración de George W. Bush de 1.300 billones de dólares en exenciones de impuestos para los ricos”, replicó con una propuesta de financiación pública de asistencia médica universal y de reconstrucción del sistema educativo para ponerlo al servicio de los pobres.

Asimismo, en una conferencia pronunciada en la Universidad Howard (Washington) en el 2006 afirmó: “Este país se fundó y está dirigido según un principio racista (…) Creemos en la superioridad blanca y en la inferioridad negra (…) más que en el propio Dios”, según un extracto publicado por The Wall Street Journal.

Obama, hijo espiritual del Reverendo Wright y deudor del título de su libro “La Audacia de la Esperanza,”, se vio forzado a renegar de su paternidad ideológica y no dudó en desmarcarse de la influencia de su mentor religioso ante los ataques recibidos siendo todavía senador, pero en su libro “Los Sueños de mi padre” , habla sobre la actitud vital de la población afroamericana , marcada por el estigma generacional de “una segregación racial que ha caracterizado el devenir norteamericano” según sus palabras, herida sin cicatrizar que posiblemente vuelva a abrirse y estallar en su segundo mandato.

Detroit como paradigma de la distopía afroamericana

Una distopía sería “ una utopía negativa donde la realidad transcurre en términos antagónicos a los de una sociedad ideal” y se ubican en ambientes cerrados o claustrofóbicos. Así, Detroit sería un escenario distópico de naturaleza real (no ficitica) y el paradigma del mayor éxodo masivo de población sufrido por una ciudad moderna durante los los últimos 70 años , éxodo motivado por la conjunción de razones económicas (la corrupción generalizada de las autoridades municipales y el hecho de que los altos impuestos por vivir dentro del área metropolitana se reducían drásticamente en el extrarradio) y raciales.

Así, Detroit habría pasado de tener en el área metropolitana 1, 8 millones de habitantes en 1960 ( 90 % de raza blanca) a 700.000 en el 2012 (84% de raza afroamericana), movimiento migratorio centrífugo conocido coloquialmente como “white fligt “ (vuelo blanco) ya que la mayoría de la población que emigraba a los extrarradios era de raza blanca y de clase media y alta, quedando la población de color confinada al este de la ciudad en una zona irónicamente denominada “Paradise Valley” (Valle paraíso).

Nos encontraríamos pues ante un escenario distópico, donde el 36% de la población viviría por debajo del umbral de la pobreza y con la tasa de delincuencia más alta de todo EEUU, favorecido por la lacerante falta de inversiones en los servicios públicos y la existencia de miles de solares y viviendas abandonados vacíos que deberán ser derruidos por el Ayuntamiento.

Además, la drástica recaudación de impuestos obligará a recortar todavía más los programas de asistencia social, subir los impuestos y privatizar la mayoría de servicios públicos debido al déficit acumulado y al nivel de los bonos emitidos ya que no pueden imprimir dinero para financiar sus déficits como lo hace la nación, situación extrapolable a otras muchas ciudades de mayoría afroamericana.

Así, la ciudad de Camden, en Nueva Jersey, la segunda ciudad con mayor tasa de criminalidad de Estados Unidos, se vio abocada a despedir al 45% de sus fuerzas del orden, con lo que la conjunción de tasas de paro estratosféricas ( superiores al 15 %), drástica reducción de los programas de asistencia social para una población de facto subsidiada y la actuación desmesurada y con claros tintes racistas de las fuerzas de orden público, podría hacer que las áreas metropolitanas con altas tasas de población afroamericana ( New Orleans, Washington, St-Louis, Los Ángeles, Atlanta, Cleveland y Chicago), estallen en violentos disturbios callejeros donde se entremezclen las demandas sociales con las de segregación racial, olvidando las enseñanzas de Martin Luther King ( “ La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve”).

La utopía de Martin Luther King

Así, tras la muerte del adolescente afroamericano Trayvon Martin por el vigilante George Zimmerman ( absuelto de los cargos de asesinato), el profesor de Estudios Culturales y Negros en la Universidad Duke, Mark Anthony Neal afirmó:”Lo primero que aprendimos es que no hemos superado el asunto de la raza.

En la elección de 2008 se tenía la esperanza de que haber elegido a Obama nos permitiría trascender las cuestiones de raza”, pero la deriva totalitaria sufrida por EEUU durante el mandato de George W. Bush provocó que en nombre de la sacro-santa seguridad del Estado se llegara en la práctica a anular el principio de inviolabilidad ( habeas corpus) de las personas, instaurando de facto el principio de “presunción de culpabilidad” en lugar del primigenio de “presunción de inocencia”, lo que habría quedado como estigma imborrable en las fuerzas de seguridad de los EEUU y tendría su reflejo en la prepotencia, brutalidad y el desprecio racial que destilan las intervenciones policiales en las grandes ciudades de EEUU, elementos constituyentes de la llamada “perfección negativa”, término empleado por el novelista Martín Amis para designar “la obscena justificación del uso de la crueldad extrema, masiva y premeditada por un supuesto Estado ideal”.

Así, tras la muerte todavía sin aclarar del joven afroamericano de 18 años Mike Brown por disparos de un policía blanco en un suburbio de St. Louis (Missouri) , la población afroamericana ha vuelto a rememorar la década de los 60 y la lucha por las libertades civiles encabezada por el reverendo Martin Luther King, Premio Nobel de la Paz (“Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos”). Nuevamente se volvió a repetir el protocolo de rigor por parte del Secretario de Justicia Eric Holder que como en el caso de la muerte de Trayvon, volvió a manifestar a los medios de comunicación que la muerte de Browm es “trágica e innecesaria” y que el departamento a su cargo seguiría “los hechos y la ley al revisar las evidencias para determinar si es necesario presentar cargos penales federales” en un discurso ante la convención nacional de Delta Sigma Theta, la fraternidad afroamericana más grande existente en el país.

La revisión del caso por parte del Departamento de Justicia debería encargarse de aclarar a partir del análisis de las evidencias del caso si cabe presentar cargos por violación a los derechos civiles, pero dado que su caso se ha convertido en viral gracias a la etiqueta creada y tuiteada por el abogado criminal CJ Lawrence ( #IftheyGunnedMeDown, (Si me mataran a tiros) y el hastío de una población afroamericana decepcionada con Obama, en el supuesto de que esta vez el resultado de su actuación no resulte satisfactoria para los defensores de los Derechos Civiles podríamos asistir al agigantamiento mediático de otro líder pacifista negro y a una nueva gran marcha pacífica sobre Washington (Martin Luther King, 1.963), no siendo descartable una posterior reedición de los violentos disturbios raciales del verano de 1963, quedando de paso la frase de Luther King “I have a dream” (Tengo un sueño), como una utopía inalcanzable en la distópica sociedad estadounidense del siglo XXI.

Fuente: Questión Digital

La degeneración de la Revolución Granadina fue seguida por una invasión de Estados Unidos destinada, supuestamente, a restaurar el orden y proteger la vida de los estudiantes de medicina estadounidenses matriculados en la Universidad de San Jorge.

"¿Estuvo tu vida alguna vez en peligro?", Le pregunté en la entrevista.
 
"Sí," respondió con una leve expresión de emoción en su rostro.
 
Yo estaba sentado al otro lado de Don Rojas, que había servido como secretario de prensa y director de comunicaciones del difunto Maurice Bishop, Primer Ministro del Gobierno Revolucionario Popular de Granada. Él estaba describiendo el golpe de Estado de 1983, que derrocó a Bishop, y su eventual asesinato y de muchos de sus aliados clave por los golpistas (dirigido por supuestos compañeros de Bishop, Bernard Coard y el general Hudson Austin). Si las circunstancias hubieran sido diferentes, Rojas podría haberse encontrado frente al pelotón de fusilamiento Coard / Austin.
 
La degeneración de la Revolución Granadina fue seguida por una invasión de Estados Unidos destinada, supuestamente, a restaurar el orden y proteger la vida de los estudiantes de medicina estadounidenses matriculados en la Universidad de San Jorge. Aunque nunca hubo ninguna amenaza para los estudiantes, la administración del entonces presidente de EE.UU, Ronald Reagan, fue capaz de afirmar, sin inmutarse, que había gran peligro y que Estados Unidos necesitaba intervenir. Esta invasión fue el golpe de gracia a un proceso radical que comenzó en 1979.
 
Granada es una pequeña isla en el Caribe, parte de una cadena llama las Granadinas. En 1979 fue gobernada por el tirano Eric Gairy. Un partido de oposición de izquierda, el Movimiento de la Nueva Joya, se encontró frente a una intensa represión del régimen de Gairy, incluidos los presuntos planes de Gairy para asesinar a los líderes del Movimiento Nueva Joya. En ese punto, el MNJ organizó un levantamiento exitoso y popular en contra de Gairy y proclamó el establecimiento del Gobierno Revolucionario del Pueblo (PRG), alineándose rápidamente con otros movimientos y naciones que lo vieron como anti-imperialista.

El PRG, con la asistencia de Cuba, comenzó un proceso de transformación que incluyó la creación de organizaciones de masas de miembros con el fin de promover la democracia de base. Sin embargo, casi desde el inicio de este proceso, la Revolución granadina se encontró frente a una inmensa hostilidad del gobierno de Estados Unidos, incluyendo diversos esfuerzos de desestabilización. Con el advenimiento de la administración Reagan, tales esfuerzos se incrementaron en alcance y tiempo.

Los esfuerzos de desestabilización fueron notables, principalmente por la forma en que los principales medios de información, utilizados por la élite, pintaron una situación en Granada, apartada de la verdad de manera significativa. Hay dos ejemplos interesantes que ayudan a ilustrar este punto. En primer lugar, fue la construcción del aeropuerto de Granada; y, en segundo lugar, la cuestión de los asesores cubanos.
 
El PRG, reconociendo los desafíos económicos que enfrenta Granada, llegó a la conclusión de que un aeropuerto internacional necesitaba ser construido con el fin de incrementar el turismo. Desde el principio los EE.UU regaron rumores que sugerían que el aeropuerto no iba a ser un aeropuerto, sino una base aérea militar para ser utilizada por la Unión Soviética y Cuba. Tales afirmaciones calaron incluso en los círculos de izquierda, donde la sospecha de los supuestos objetivos revolucionarios de la URSS iban en aumento en los últimos años. Los Estados Unidos nunca pudieron presentar ninguna prueba creíble que demostrara que el aeropuerto iba a ser otra cosa que no sea un aeropuerto. Sin embargo, durante esos años en la renovada guerra fría, la paranoia + anticomunismo + anti-nacionalismo derrotaban  a los hechos y la razón.

La cuestión de los cubanos fue otro ejemplo de aquello. Asesores cubanos fueron enviados para ayudar al PRG con el proceso de transformación. Nunca hubo, sin embargo, unidades militares cubanas. A pesar de este hecho, el gobierno de Reagan y sus aliados continuaron presionando, sugiriendo que había fuerzas militares cubanas en la isla, y eso implicaba que Granada era un aliado de Cuba. Una vez más, no hubo pruebas que lo demostraran, pero lo afirmaron y reafirmaron, y jugaron un papel importante en el enfoque que los medios de comunicación dieron a la invasión militar de Estados Unidos que siguió al golpe de estado una semana más tarde.
 
A pesar del pequeño tamaño de Granada, su proceso revolucionario atrajo a muchos activistas del Movimiento de Libertad Negro de los Estados Unidos. El Frente Unido Nacional Negro, por ejemplo, una organización formada en 1980 por los nacionalistas negros, Pan- africanistas y otros izquierdistas, desarrolló una estrecha relación con el Movimiento de la Nueva Joya. Las visitas a Granada tuvieron lugar, y hubo discusiones continuas en los Estados Unidos entre los activistas de izquierda negros y la manera de cómo expresar solidaridad con este movimiento revolucionario Negro, de habla Inglesa en el Caribe. Consternados por la hostilidad de Estados Unidos hacia el granadino PRG, muchos izquierdistas negros de EEUU fueron incapaces y / o no estaban dispuestos a identificar los posibles problemas que surgieron en el proceso revolucionario.
 
En septiembre de 1983, dos buenos amigos míos-ambos izquierdistas-estaban de luna de miel en Granada. Esta fue la segunda visita para uno, y la primera para el otro. Cuando regresaron, tuvimos una discusión muy aleccionadora. Ellos sintieron que algo andaba mal en el proceso revolucionario granadino. Indicaron que las organizaciones de masas parecían estar perdiendo fuerza. Mis amigos expresaron una 'sensación' más que un análisis, pero me di cuenta de que estaban preocupados.
 
En nuestra entrevista, para The African Global (en teleSUR inglés), Don Rojas confirmó que existían problemas que habían ido surgiendo desde hace unos meses. Una división ocurrió dentro de la dirección del PRG sobre el rumbo que la revolución debía tomar. Fuerzas agrupadas en torno a Coard-un individuo cuya reputación era de-izquierdista del viejo estilo pro-soviético-creían que el proceso revolucionario se estaba moviendo demasiado lentamente. Empezaron a ver a Bishop, no como una figura popular, revolucionaria en quien tantos habían puesto su confianza, sino más bien como un populista sin compromiso y que tenía que ser sustituido.

"¿Por qué”, le pregunté a Rojas,"Coard y los otros decidieron que un golpe de Estado era la forma de hacer frente sus diferencias?". Rojas indicó que esto era parte del misterio de la totalidad de las circunstancias. En su respuesta, pude ver cómo ese misterio, y la tragedia asociada a ella, habían pesado sobre él en estos últimos 31 años.
 
Hasta cierto punto, sin embargo, el golpe de Estado no debería haber sido una completa sorpresa. Uno de los retos que han enfrentado los movimientos revolucionarios de Izquierda desde la primera parte del siglo 20, es el de institucionalizar el control popular y el proceso democrático, todo ligado a la noción de la dirección revolucionaria. Coard, como Rojas reconoció, en ese sentido no era muy diferente de Pol Pot, el líder de los Jemeres Rojos en Kampuchea / Camboya. Ambos se veían a sí mismos, con celo casi religioso, como la representación de las aspiraciones de la gente y la visión para el futuro. En esa medida no estaban preparados para dejar que nada, ni nadie, se interponga en su camino. Ambos también cometieron un error fundamental al no respetar, lo que yo tiendo a pensar es,  "el mandato de la revolución". Su falta de apoyo a un proceso revolucionario de masas, que sólo puede tener éxito cuando tiene la participación masiva y respeta los objetivos que las personas creen que han respaldado.

En el caso de Granada, el levantamiento de 1979 fue un levantamiento contra la corrupción, la tiranía y la sumisión a Gran Bretaña y Estados Unidos. No fue, por lo menos en ese punto, un movimiento por el socialismo. Bishop, y muchos otros líderes de la MNJ, entendieron esto. Coard y Austin, por otro lado, desecharon este hecho. Pero en ambos casos, las circunstancias no habían sido creadas para la participación realmente de las masas de Granadinos en un proceso en el que ellos serían los responsables de tomar decisiones.

En Octubre de 1983 se da el golpe de Estado en Granada, seguido de cerca por la invasión estadounidense a la isla,  este acontecimiento, no sólo marcó el fallecimiento de un proceso revolucionario profundamente interesante e importante, sino también fue un indicador más de un desafío que enfrenta la Izquierda mundial. Hay una relación integral entre el liderazgo y la gobernabilidad democrática. No es una calle de un solo sentido, de los líderes a las personas. Si no hay una interacción democrática entre el pueblo y los líderes, el proceso se estanca, y se derrumbará por completo, un hecho que se hizo bastante evidente a lo largo del siglo 20. Granada, a través de sus éxitos, así como el fracaso final, fue una advertencia a la Izquierda mundial que se encontraría en un callejón sin salida ideológico y práctico si no se refiere a la complicada dinámica de, por un lado, la hostilidad externa de las potencias capitalistas, así como, por otro lado, el desafío interno de avanzar un proceso de transformación con, y no para, los que han sido históricamente desposeídos.
 
Una posdata. El aeropuerto que Estados Unidos,"advirtió”, serviría como una base aérea militar soviética / cubana, finalmente se abrió como un Aeropuerto Internacional, como siempre había sido el plan. ¿Puedes adivinar el nombre del aeropuerto?  Aeropuerto Internacional Maurice Bishop. No puedo decir con certeza si esto representa una broma cruel o una profunda ironía.

Fuente: TeleSur

En las últimas semanas hemos presenciado un despliegue extraordinario de la mafia mediática imperialista que machaca la caída del Muro de Berlín como el “fin del comunismo”. Aunque el clavo final al ataúd de la Unión Soviética fue puesto el 25 de diciembre de 1991, se ha instalado la percepción de la caída del muro como el principio del  fin de aquel magno primer experimento de liberación humana iniciado por el Partido Bolchevique en 1917.
La gente camina bajo los globos iluminados que representan al Muro de Berlín en Potsdamer Platz

Pero no fue el fin del comunismo ni como sistema social ni como teoría y práctica políticas. No lo fue como sistema social porque con todos los prodigiosos avances sociales, económicos, políticos, culturales y científicos logrados en aquel gigantesco país abrumadoramente campesino y analfabeto, lo alcanzado quedó lejos del horizonte imaginado por Marx. Allí y en otros países que se sumaron a la experiencia, los partidos dirigentes se desvincularon de las masas y en algunos casos cometieron graves desviaciones de los principios del humanismo marxista que, en conjunto, llevaron a la implosión del sistema. Aunque está por hacerse un verdadero balance científico de aquella experiencia, sí tenemos la certeza de que nació, creció y murió bajo el acoso y la guerra sin cuartel   de las potencias imperialistas y que debemos la derrota del nazismo principalmente al heroísmo del pueblo soviético y del Ejército Rojo.

No ocurrió el fin del comunismo como teoría y práctica política puesto que desde bastante antes de la caída del muro y hasta hoy el capitalismo se hunde en una crisis multidimensional irreversible que confirma como nunca antes la vigencia de la crítica de Marx  a ese sistema de explotación y saqueo.

No fue tampoco el fin de la historia como lo demuestra la crisis de hegemonía que atraviesa Estados Unidos y el surgimiento de un mundo pluripolar donde no puede ejercer sus tiránicas políticas de guerra y depredación sin fuerte resistencia y sin sufrir grandes descalabros, como en Irak, Afganistán, Libia, Siria y Ucrania. A ello han contribuido notable y crecientemente la emergencia de dos grandes potencias económicas y militares con políticas de paz precisamente en los dos estados donde ocurrieron las dos grandes revoluciones socialistas de Europa y Asia.

Pero las pruebas más contundentes de la vigencia de los ideales de igualdad, justicia y libertad entrañados en el comunismo las tenemos en América Latina. Cuba no renunció al socialismo ni cuando cayó aquel muro ni cuando se derrumbó la Unión Soviética, que había sido su aliado principal frente a la hostilidad de Washington, no obstante que este recrudeció el bloqueo y los planes desestabilizadores contra la isla.

En febrero de 1989, antes aún de la caída del muro, Venezuela protagonizaba el caracazo, la primera gran rebelión antineoliberal del planeta, preludio de otras en que las masas latinoamericanas dejaron muy claro su rechazo a las nuevas formas de explotación capitalista. El caracazo abonó el camino al surgimiento de ese gigante de nuestro tiempo que fue Hugo Chávez.

Una década después(1999), a ocho años del derrumbe soviético, iniciaba en América Latina y el Caribe lo que Rafael Correa ha llamado un cambio de época pues marca el momento en que fructifica la rebelión y la unidad latino-caribeña contra la imposición de Washington. En la cresta de una gran ola popular suramericana,  Chávez, acompañado de la amistad y el intercambio de ideas con Fidel y sólidamente unido con Lula, Kirchner y Evo derrotó las pretensiones gringas de imponer un tratado de libre comercio continental como el que ha sumido a México en la pobreza, la subordinación al norte y la violencia sin límites.  A la vez, sentó las bases institucionales del ideal de unidad e integración de América Latina y el Caribe al impulsar el surgimiento del Alba, Petrocaribe, Unasur, el Mercocur posneoliberal y Unasur.

Si América Latina es hoy –junto a los BRICS- uno de los grandes pilares de la multipolaridad, se debe a esas trasformaciones políticas, que tuvieron su inspiración primigenia en Bolívar y Martí pero también en Marx, Lenin, Trotsky, Gramsci y –muy importante- en la teología de la liberación. No es el socialismo el objetivo actual de todos nuestros procesos nacional-populares pero difícilmente habrían podido avanzar y fortalecerse tan rápido sin el ejemplo de resistencia del socialismo cubano ni explicarse sin la influencia ejercida en la mayoría de sus líderes por el ideal socialista y comunista.

Fuente: TeleSur

Las fuerzas de la derecha cantan victoriosas su supuesto triunfo, pero en realidad no hay ningún triunfo. Como escribí alguna vez en mis años mozos, siendo discípulo del Profesor Hegel: el amo tiembla aterrorizado delante del esclavo porque sabe que inexorablemente tiene sus días contados.

Con mi pobre alemán me permití hacer la traducción, y como creo que esto es muy importante, hago circular el texto de marras en su versión española.

Trabajadores del mundo:

Las fuerzas de la derecha internacional festejan alborozadas estos 25 años de la Caída del Muro de Berlín. Pero se equivocan. ¿Qué festejan en realidad? ¿El fin del socialismo?

La historia, contrariamente a como dijo ese apologista del sistema de apellido Fukuyama hace algunos años atrás, no ha terminado. ¿De dónde saldría tamaño disparate? La historia continúa su paso sin que sepamos hacia dónde va. Hoy, sin temor a equivocarnos, dadas las características que ha tomado el sistema capitalista internacional, perfectamente podría estar dirigiéndose hacia la aniquilación de la especie humana, dado el afán de lucro imparable que lo alimenta, y que bien podría llevar al holocausto termonuclear de activarse todas las armas de destrucción masiva que existen sobre la faz del planeta. O también, dado ese afán insaciable de obtención de ganancia que no puede eliminar, a la destrucción del planeta por el consumo irracional que se está llevando a cabo.

Las fuerzas de la derecha cantan victoriosas su supuesto triunfo, pero en realidad no hay ningún triunfo. Como escribí alguna vez en mis años mozos, siendo discípulo del Profesor Hegel: el amo tiembla aterrorizado delante del esclavo porque sabe que inexorablemente tiene sus días contados.

¿Qué quise decir en su momento con esta frase, algo enigmática quizá, antes de ponerme a estudiar economía política para luego redactar el Tomo I de El Capital? Pues no es nada complicado: aparentemente el sistema capitalista “triunfó” de manera inexorable sobre las experiencias socialistas que se estaban construyendo, siendo la demostración palpable de ello la caída de este muro de la que ahora se cumplen 25 años. Supuestamente, según la fanfarria con que esa derecha presenta las cosas, la misma población alemana del este, “sojuzgada” por el yugo socialista, habría derrumbado el tal muro para “liberarse” y acceder a las bondades del capitalismo. ¡Pamplinas! Puras pamplinas, estupideces con que los actuales medios masivos de comunicación presentan las cosas.

En realidad lo que esta derecha, por ahora ganadora, festeja es que el Amo, para tomar la metáfora hegeliana (léase: la clase capitalista) alejó por un tiempo el fantasma que la persigue (la clase trabajadora y la posibilidad que alguna vez la misma se organice, abra los ojos y la expropie, tal como pasó varias veces durante el siglo XX, en Rusia, en China, en Cuba). Es decir: la clase por ahora dominante (industriales, banqueros, terratenientes) sabe que está sentada sobre un barril de pólvora; sabe que los trabajadores del mundo (obreros industriales urbanos –que fue lo que yo más estudié en su momento–, campesinos, trabajadores explotados de toda índole, sub-ocupados y desocupados –lo que yo en otro tiempo llamé Lumpenproletariät, es decir: población excluida y marginalizada) en algún momento van a explotar.

La historia de la humanidad, y también la historia del capitalismo, se los muestra. Las clases oprimidas aguantan (porque no tienen otra alternativa, porque están sojuzgadas, reprimidas brutalmente a veces, manipuladas en otras ocasiones). Aguantan hasta que, llegado a un punto de la acumulación de contradicciones, estalla un período de violencia revolucionaria, transformándose las relaciones de poder, pasando la propiedad de los medios de producción de una clase a otra. Esto la derecha lo sabe. Sabe muy claramente que la propiedad privada de esos medios es un saqueo legalizado; sabe con precisión milimétrica que no puede dejar ni por un segundo de cuidar esa propiedad, asentado en una explotación inmisericorde. Sabe que si se descuida, si deja de proteger a capa y espada sus privilegios, las grandes mayorías excluidas se levantan. Por eso, día a día, minuto a minuto, no dejan de controlar y evitar que los trabajadores se organicen, piensen, conozcan la verdadera realidad. Por eso los embrutecen con dádivas: es decir, el viejo pan y circo de los romanos.

Pero esa derecha sabe que el barril de pólvora sobre el que está sentada puede explotar, lo cual significaría perder sus privilegios de clase. De hecho, eso ya sucedió varias veces el siglo pasado. Por eso mismo, ante el retroceso que sufrió el primer Estado obrero del mundo, la llamada Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, las fuerzas de la derecha cantaron victoria, mostrando el derribamiento del Muro de Berlín como la caída de las ideas socialistas. Dicho de otra manera: como están tan aterrorizados con la posibilidad que los trabajadores reaccionen alguna vez, se permitieron mostrar ese incidente como el fracaso inexorable de las ideas socialistas. Pero ello no es sino una demostración del pavor que sienten a ser expropiados. De ahí que lo presenten como un triunfo apoteósico y que cierra de una vez la historia.

No hay dudas que con la involución que sufrieron las primeras experiencias socialistas del mundo (la Unión Soviética se desintegró, China se abrió al mercado capitalista, Cuba quedó flotando en el aire como pudo), el capitalismo internacional avanzó groseramente sobre las conquistas de los trabajadores obtenidas a fuerza de sacrificio en décadas y décadas de lucha. Por eso ahora ese sistema, que se autopresenta como ganador y única salida posible, se permite explotar más aún que hace un siglo atrás. Hoy día se perdieron conquistas sindicales, se hacen contratos sin prestaciones laborales, no se respeta la jornada laboral de ocho horas, se expolia sin la menor pudicia y se entroniza la figura del “ganador”.

No hay dudas, para tratar de concluir la referida cita que hice más arriba, que el sistema sabe que ya le va a llegar el turno, que su cabeza, igual que la del monarca francés en 1789, rodará por el polvo. Por eso festeja este triunfo parcial –que, sin dudas, hizo retroceder mucho al campo popular en estos últimos años– como un triunfo absoluto, queriendo presentar las cosas como que con el Muro de Berlín derribado terminó la explotación, y por tanto el ideal revolucionario socialista de transformación social.

Pero los trabajadores del mundo siguen siendo explotados, más que antes incluso, apaleados, reprimidos. ¿Por qué no habrían de reaccionar? Tal vez hoy día, hay que reconocerlo, los partidos comunistas están un tanto despistados. Mis ideas –que, en realidad, no son mías, sino producto de una reflexión científica (¡no digan “marxismo” sino materialismo histórico!)– se han querido presentar como anticuadas, fracasadas, “pasadas de moda”. Nada más contrario a la verdad.

Mientras siga la explotación en el mundo (y esa es la esencia del sistema capitalista) habrá quien proteste, quien alce la voz, quien busque organizarse para cambiar la situación. Que hoy día esa organización y los programas políticos al respecto estén golpeados, es una cosa. Pero pretender que se esfumaron, que los explotados quedarán contentos y felices con su condición de tales, que las injusticias cesaron porque el sistema ganó esta batalla, es un craso error.

No hay que olvidar que el capitalismo, como proyecto económico-político, comenzó a surgir en los siglos XII y XIII, allá en la Liga de Hansen, y demoró varias centurias hasta poder tomar mayoría de edad constituyéndose en sistema dominante, casi a fines del siglo XVIII, tanto en Francia e Inglaterra como en los nacientes Estados Unidos de América. Las experiencias socialistas no tienen ni 100 años de vida. ¡No olvidarlo! Cantar victoria porque se ganó una batalla es de mal guerrero. Lo único que demuestra es que sí, efectivamente, ese Amo tiembla porque sabe que ya le va a llegar su guillotina…, aunque en este momento se sienta ganador.

Los 25 años que ahora se pretenden festejar no son sino una demostración que el sistema capitalista no tiene salida. Se festeja el triunfo de la explotación y la injusticia. Si el sistema tuviera “responsabilidad social empresarial”, como parece que ahora se puso de moda decir, debería echarse a llorar por el descalabro absoluto que ha creado. Para decirlo sólo con dos ejemplos, lapidarios y terminantes por cierto: en estos momentos –créanme que sigo muy de cerca estos acontecimientos y estoy perfectamente informado– la humanidad produce un 45% más de los alimentos necesarios para nutrir a los 7.300 millones de almas que pueblan el mundo, y vergonzosamente la principal causa de muerte sigue siendo nada más y nada menos que ¡el hambre! ¡Infame!, no caben dudas. Y para terminar: la principal actividad de la especie humana, la que más ganancias genera desde el punto de vista capitalista, la vanguardia de la ciencia y de la técnica es la producción de armamentos. Es decir: la defensa a muerte de los privilegios de algunos. ¡Más patético todavía!

Por tanto, camaradas, los insto a que no nos dejemos confundir por estos cantos de sirena: la derecha no festeja un triunfo sino que sigue estando en guerra, y con miedo, porque sabe que los trabajadores, tarde o temprano, reaccionaremos.

Hoy, como hace un siglo y medio, la consigna no es lamentarse por la paliza recibida recientemente ni quedarse embobados viendo la televisión. Sigue siendo como escribí con Federico en 1848: “No hay nada que perder más que las cadenas. Por tanto: ¡uníos!”

Fuente: Questión Digital

En los territorios de la antigua República Democrática Alemana (RDA) circula un chiste amargo: "Lo que nos dijeron del comunismo era mentira, pero lo que nos dijeron del capitalismo sí era verdad".

Este conocimiento de realidades y mentiras se inició el 9 de octubre de 1989, cuando fue desmantelado el muro de Berlín y se inició el proceso conocido como "Reunificación Alemana".

La intensa propaganda de la derecha mundial no ha logrado borrar que durante 40 años existió una sociedad socialista en territorio alemán. Una realidad que surgió desde las ruinas de ciudades destruidas por las bombas y los combates, con una población desmoralizada que despertaba de la ilusión de que su país iba a ser dueño del mundo, para confrontar una realidad en la que Alemania había sido dividida en cuatro zonas administradas por Francia, Inglaterra, Estados Unidos y la Unión Soviética.

"La RDA, quedará para siempre grabada en la historia por haber sido el primer Estado socialista construido en suelo alemán. Dirigido por los trabajadores, se formó en la parte de Alemania más atrasada y devastada por la guerra, tenía menos territorio que la Segunda Región de Chile —solo 108 mil kilómetros cuadrados— y solo 16 millones de habitantes. A pesar de estas limitaciones, llegó a ser uno de los 10 países más industriales del planeta, alcanzando un alto grado de desarrollo y un buen nivel de vida", escribió el chileno Luis Corvalán, en el prólogo a su libro La otra Alemania, la RDA, en la que transcribe una entrevista a Margot Honecker, ministra de educación de la RDA y esposa de Erick Honecker, quien fuera el jefe de Estado de la alemania socialista desde 1976 hasta 1989.

La división de Alemania en cuatro zonas había sido acordado por Franklin Delano Roosevelt, Wiston Churchill y Josef Stalin, los jefes de Estado de Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Soviética, en la Conferencia de Yalta, realizada en febrero de 1945. Estos acuerdos estipulaban también el desarme, la desmilitarización y el desmantelamiento del fascismo y la creación de condiciones para que nunca más saliera una guerra de suelo alemán.

Incumpliendo casi en su totalidad lo acordado en Yalta, se creó la República Federal Alemana (RFA) en mayo de 1949, uniendo las zonas bajo dominio de las tres potencias capitalistas. En respuesta, fue creada la RDA en octubre del mismo año, en la zona bajo administración soviética.

La RDA con un territorio cercano a la mitad del estado Bolívar, fue uno de los 20 países con más alto nivel de vida del planeta. Logró garantizar a todos sus ciudadanos salud y educación gratuitas, vivienda, empleo y acceso a la recreación y la cultura.

Desapareció en 1990. Fue entregada por Gorbachov a la República Federal Alemana. El propio Helmut Khol, canciller de la RFA desde 1982 a 1998, dice que "es totalmente falso pensar que de pronto el espíritu santo llegó a las plazas de Leipzig [ciudad en la que comenzaron las protestas contra el Estado presidido por Erich Honecker] y cambió el mundo. [...] Gorbachov tuvo que admitir que no podía sostener el régimen".

Margot Honecker cuenta que en las calles había críticas con base en una idealización del socialismo que suponía que la RDA debería haber alcanzado mucho más o que las metas ya estaban realizadas y eran irreversibles.

La llamada "reunificación" fue una ocupación hecha por la República Federal Alemana sobre la RDA. Se inició una cacería contra los cuadros de dirección política, económica, militar, académica, cultural y deportiva. A cientos de miles de personas se prohibió ejercer sus profesiones acusados de haber sido "cercanos al Estado".

En términos generales, el poder de la República Federal Alemana actuó contra los dirigentes y trabajadores de las instituciones gubernamentales de la RDA con absoluta arbitrariedad, desconociendo su legalidad y tratando a sus dirigentes como si nunca hubiesen representado a un Estado, obviando que la RDA contó con tal reconocimiento mundial que presidió la Asamblea General de la ONU, fue miembro del Consejo de Seguridad y el propio Helmud Kohl llegó incluso a recibir a Honecker en Bonn, como jefe de Estado, con las ceremonias correspondientes, en septiembre de 1987.

Han transcurrido 25 años desde la desaparición del Muro de Berlín y del nacimiento del muro de la injusticia. Aquella celebración del capitalismo del comienzo de la "reunificación", hoy no ha logrado igualdad de condiciones económicas y sociales entre ambos territorios. Más allá de la propaganda antisocialista, para los alemanes que crecieron en la RDA el cambio significó el conocimiento de la inseguridad social, el deterioro de la educación y la salud, el desmantelamiento de su industria, la aparición de la indigencia, la xenofobia, el neofascismo y una tasa de desempleo que durante todo este período ha sido siempre el doble en la zona de la antigua RDA, en comparación con el resto de Alemania.

 Fuente: AVN

Frases

"Escuchad mi última voz... Os pido... Os ruego, que permanezcan unidos para que no seáis los asesinos de la patria y vuestros propios verdugos..."
          Simón Bolívar

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº96

 

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