Murió hace 44 años, el 19 de octubre de 1970. El general Lázaro Cárdenas era hijo de la Revolución. Su participación activa lo llevará a la presidencia en 1934, cuando las aspiraciones de las masas campesinas y obreras que se habían desangrado con Zapata y Villa, parecían diluirse en la maraña burocrática del Estado. Cárdenas, conciente de esa situación, advertía: “hay que distinguir a los llamados revolucionarios que se formaron alentados por la revolución política y social, de los que han demostrado ser sólo revolucionarios burócratas”.

La Revolución y la Constitución de 1917 parecían congeladas, y era necesario reimpulsarlas. Es así que Lázaro Cárdenas expropiará 18 millones de hectáreas para los campesinos pobres, como asimismo nacionalizará el petróleo. El gobierno estadounidense lo acusará de “gobierno comunista”. Se organizará al campesinado y a los obreros a través de poderosas centrales. Gracias al Presidente Cárdenas, México se convertirá en refugio de miles de revolucionarios del mundo, entre otros, los republicanos de la guerra civil española y el mismo León Trotsky.

Lázaro Cárdenas resumió en 10 puntos su doctrina:

1. La miseria, la ignorancia, las enfermedades y los vicios esclavizan a los pueblos.

2. A cada quien en relación a su trabajo; a todos según sus necesidades de pan, casa, vestido, salud, cultura y dignidades.

3. Obtener la máxima eficiencia, con el mínimo de esfuerzo y la más equitativa distribución de la riqueza.

4. Sin gran producción no hay amplio consumo, ni gran industria, ni economía poderosa, ni bienestar colectivo, ni nación soberana.

5. Todo Estado moderno exige una técnica dirigida hacia la abundancia de bienes esenciales y de equipos eficientes de cultivo, de transformación, de comunicaciones, de cambio y de cultura.

6. Suprimir lo superfluo para que nadie carezca de lo necesario y se evite que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres.

7. Contra la patria, nadie. Por la patria, todos.

8. Todos somos servidores de las causas de la libertad, la democracia y el progreso.

9. Las reformas avanzadas son victorias de las fuerzas del bien sobre el mal en sus luchas por la redención de los oprimidos. 10.  Sólo la justicia social garantiza la paz y la felicidad humana.

El actual gobierno mexicano debería oír aquella frase del General Cárdenas que decía: “Aquel individuo o gobierno que entrega recursos naturales de la nación a manos extranjeras traiciona a la patria”.

 

Fuente: Correos del Orinoco

Hace tres años, el 20 de octubre de 2011, al mediodía, el canal de televisión catarí Al Jazeera, comunicaba al mundo, que Muamar el Gadafi había sido muerto al caer en manos de las llamadas tropas rebeldes.

La invasión ya se había perpetrado, la OTAN bombardeaba Libia y los mercenarios habían asumido la dirección del movimiento golpista. Imperialistas, terroristas, monárquicos, vendepatrias y traidores habían armado un frente perfecto para derrocar a uno de los principales líderes nacionalistas de África.

La campaña contra Libia había comenzado mucho antes. Aprovechando errores y deficiencias de la propia revolución libia, un sector de la población, apoyada desde los países imperialistas y por los gobiernos derechistas árabes, se levantó contra Gadafi. Casi nada le costó a la OTAN intervenir en el país norafricano. Libia era un mal ejemplo que había que borrar del mapa. Nadie faltó a la cita a la hora de la conformación de esa siniestra Santa Alianza. EEUU, Francia e Inglaterra encabezando al mundo imperialista; Turquía, Qatar y Emiratos Árabes como representantes del mundo árabe, Israel no podía estar ausente, la derecha con asistencia perfecta, la socialdemocracia casi a pleno y un sector que se autodenomina de izquierda entraba con indisimulada complacencia como invitada especial. ¿Recuerdan los escritos de Ramonet, Tariq Alí, Alba Rico y otros escritores “antiimperialistas”.

Lamentablemente Rusia y China dejaron hacer, en el momento culminante miraron para otro lado.

Pero también hubo dignidad en esas aciagas horas, Chávez y Venezuela estuvieron, sin titubear un instante, con Libia y con Gadafi. También Fidel y Evo. Correa y Ortega tampoco dudaron. Los pueblos africanos, que tanto le deben a Libia y a su líder, tuvieron que mirar atónitos y con marcada impotencia como derrumbaban el faro de la unidad continental.

Para todo patriota antiimperialista, Gadafi murió como un revolucionario, combatiendo. Hoy el legado de Gadafi está en manos de la resistencia libia, que más temprano que tarde, hará flamear la bandera verde en una nueva Libia libre. Hugo Chávez dijo de Gadafi: “Lo recordaremos como un guerrero, un líder revolucionario y ahora un mártir”.

Caracas

La clase media porteña estaba atónita. Los empleados de “saco y corbata”, principalmente su elite representada por los trabajadores bancarios, los funcionarios públicos y los transeúntes del concurrido centro de la ciudad de Buenos Aires, no comprendían lo que estaba sucediendo. Desde tempranas horas de la mañana, miles de obreros del Gran Buenos Aires irrumpían en la histórica Plaza de Mayo al grito de ¡Perón!, ¡Perón!

Los noticieros radiales suministraban alguna información: el coronel Perón había sido detenido y trasladado a la isla de Martín García. Era el 17 de octubre de 1945. Mientras la derecha argentina celebraba que el ex Secretario de Trabajo fuera apartado del cargo; los obreros repudiaban esa medida y se manifestaban abiertamente reclamando el retorno del coronel.

No fueron muchas horas, tal vez 12 o 14, durante el cual el proletariado urbano, con toda su fuerza y contundencia, cambió el rumbo de la política argentina. Desde todos los establecimientos industriales, los frigoríficos, los talleres metalúrgicos, las empresas madereras y las fábricas en general, los obreros salían a presionar al gobierno para que el coronel Perón fuera liberado. A la noche de ese 17 de octubre, Perón es trasladado al balcón de la Casa Rosada y desde allí dirige unas palabras de agradecimiento a la clase obrera. El peronismo había nacido, parido por el proletariado y como resultado de la lucha y la movilización.

“Aluvión zoológico” denominó la derecha y la “izquierda” argentina a las masas populares movilizadas. Era la expresión de aquellos que querían aferrarse al viejo país dependiente, agro exportador y oligárquico. Pero esa Argentina, la de las “vacas gordas y el pueblo flaco” moría para siempre.

Más allá de los avances y retrocesos que sufrieron los argentinos en las últimas décadas, ese 17 de octubre de 1945 cambió el rumbo de la correlación de fuerzas nacionales. La clase trabajadora argentina, asesinada en 1955 y luego en 1976 con la dictadura pro imperialista, sigue hoy siendo el factor fundamental del proceso  revolucionario de la Patria del general Perón.

Fuente: Correos del Orinoco

Este 15 de octubre se conmemoran 27 años del asesinato del capitán africano y líder de Burkina Faso, Thomas Sankara, conocido como el Che Negro.

Sankara nació el 21 de diciembre de 1949. A los 17 años comenzó su carrera militar, ocupación que lo llevó a Madagascar a principios de la década de los 70. En ese país pudo conocer los levantamientos populares contra un gobierno que permanecía sometido a Francia, pese a haber conseguido la independencia en 1960.

Su estadía en Madagascar lo acercó a los movimientos revolucionarios y a las teorías de Marx y Lenin; además de conocer las luchas de Ernesto “Che” Guevara, Nelson Mandela, Fidel Castro, entre otros, que le sirvieron para sus posteriores acciones.

El 4 de agosto de 1983, el visionario Sankara, junto a otros militares que compartían su visión, lideró la denominada Revolución Democrática y Popular en Alto Volta, antigua colonia francesa, que pese a conseguir su independencia en 1960, permanecía bajo el dominio de los colonizadores y el saqueo de las transnacionales.

Esta revolución popular tomó el poder. Con Sankara como presidente del país, se cambió el nombre de Alto Volta a Burkina Faso, compuesto por dos palabras que combinan los dos idiomas principales del país. En la lengua Mooré “burkina” significa íntegro, y en Bamanank, “Faso” se traduce por Patria; por ende, Burkina Faso significa País de los hombres íntegros.

Sankara comenzó un gobierno antiimperialista, como lo dejó claro en su Discurso de Orientación Política, emitido en octubre de 1983. Y dedicó sus esfuerzos a combatir el hambre y la corrupción; dando prioridad a la educación y la salud de los habitantes de Burkina Faso.

Además de modificar el nombre del país, Sankara escribió un nuevo himno nacional: Une Seule Nuit (Una Sola Noche). En este canto, al final del coro se entona: ¡Patria o Muerte, Venceremos!

Sankara sostenía que “para los africanos vivir como tales es la única manera de vivir libres y dignamente”. Tenía claro que “la llamada ayuda extranjera sólo produce desorganización y servilismo”.

Enfatizaba que “el objetivo de la revolución es que el pueblo ejerza el poder”.

Cuatro años después de la instauración de la Revolución Democrática y Popular, Sankara fue asesinado. El hecho ocurrió el 15 de octubre de 1987, tras el golpe perpetrado por Blaise Campaoré (actual presidente de Burkina Faso), quien juraba lealtad al proceso.

Fuente: AVN

Hacer de la democracia, el respeto a los derechos humanos, la justicia social y el estado de derecho una realidad en la República El Salvador, fue la principal lucha del incansable líder histórico revolucionario Schafik Hándal, quien nació el 13 de octubre de 1930 en la ciudad de Usulután.

Con tan solo 13 años de edad, inició su combate apoyando la Huelga Nacional de Brazos Caídos, una gesta heroica del pueblo salvadoreño que derrocó la dictadura militar que encabezaba el general Maximiliano Hernández Martínez, responsable de la masacre de más de 30.000 campesinos en 1932.

El hilo conductor de toda su lucha fue empuñar la bandera de la democracia en la nación para abrir al pueblo salvadoreño la posibilidad de decidir por sí mismo.

Hándal ingresó a la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales de la Universidad de El Salvador donde junto a un grupo de jóvenes fundó la Alianza de la Juventud Demócrata Cristiana en 1949, que cumplió con el objetivo de lograr la autonomía de la Universidad de El Salvador.

Exiliado en Chile en 1951, tras ser reprimido y expulsado de su país, culminó la carrera de Derecho en Santiago, donde también participó como militante del Partido Comunista chileno hasta que 1957 regresó a El Salvador.

Entre 1970 y 1979, Hándal trabajó activamente por la unificación de las cinco organizaciones de la izquierda revolucionaria que condujeron a la fundación del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) con un claro objetivo: Abolir el capitalismo neoliberal y asegurar el desarrollo nacional con justicia social y en democracia.

Durante el conflicto armado salvadoreño (1980-1992), bajo el seudónimo de Comandante Simón, integró la Comandancia General del FMLN que dirigió la guerra revolucionaria, hasta la firma de los acuerdos de paz en 1992.

El FMLN es ejemplo de inclusión, unidad, colectivismo y organización, en función de los intereses y anhelos de las grandes mayorías de El Salvador. Desde sus inicios, mantiene el compromiso con la libertad, la justicia y la democracia.

Hándal, un pensador de todos los tiempos, sabía que el pueblo organizado era clave para el desarrollo libre de un país.

Además de su batalla incansable por la justicia de los pueblos, en Venezuela Hándal es recordado como entrañable amigo del líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, con quien ideó varios programas bilaterales en diversas áreas.

El comandante Chávez destacaba que la lucha de FMLN y de Schafik Hándal es la misma que la de la Revolución Bolivariana: Darle poder a los pobres.

El 24 de enero de 2006, a los 76 años de edad, Schafik Hándal murió a causa de un paro cardíaco cuando regresaba de La Paz, Bolivia, donde se celebró la toma de posesión del presidente de esa nación, Evo Morales.

Fuente: AVN

Frases

"Creo en los poderes creadores del pueblo"
          Aquiles Nazoa

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº99

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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