A principios de 2013, cuando comenzó la ola especulativa que padecemos ahora con especial fiereza, el clamor favorito de los expertos económicos era la “necesidad” de “sincerar de precios”.

En líneas generales, nos decían que era un absurdo lo que costaba tal o cual cosa, cuyo precio había quedado rezagado por el control, y/o dada la “sobredemanda” provocada por los “excesos salariales” del gobierno y la “excesiva” liquidez monetaria en circulación.

Incluso nos ponían ejemplos: “no puede ser que el precio de un hipertensivo no alcance ni para pagar la caja en la que viene envuelto”; “ese precio del cartón de huevos no alcanza ni para el cartón”. Y así sucesivamente. Nos repetían que había que “sincerar” las cosas: eliminar el control y reducir la liquidez monetaria. Y que los salarios no podían ser esos que Chávez “populistamente infló”, ya que “distorsionan la economía, causan inflación, generan escasez y desestimulan la inversión privada”.

Fue tan fuerte la cantaleta que incluso entre muchos chavistas, militantes de izquierda, periodistas de medios públicos y más de un funcionario con competencia en la materia, se dejó escuchar.

El caso es que hoy día, 5 años después, la situación es más o menos la siguiente: a mediados de febrero, una caja de losartán potásico de 50 mg costaba 430 mil bolívares, prácticamente el doble del salario mínimo vigente en aquel momento. Y suponiendo no haya subido desde entonces, está todavía Bs. 40 mil por encima del salario decretado el 1º de marzo.

En cuanto a los huevos, el cartón grande va por Bs. 600 mil. Es decir, el nuevo salario mínimo todavía no alcanza para comprarlo. Y si le agregamos el bono alimentario alcanza solo para dos, suponiendo no se compre más nada.

Nadie puede decir ahora que exista nada parecido a un “exceso” de liquidez monetaria (que nunca lo hubo, dicho sea). De hecho, pasa más bien lo contrario: hay un déficit de liquidez, tanto, que se hace cuesta arriba pagar los nuevos precios y ni hablar de la escasez de billetes. Tampoco existe ya el control de precios, y en vez de control cambiario, existe un nuevo mercado de divisas con un tipo de cambio unificado, tal y como exigían los expertos.

En lo concreto, ya no existe ninguna de las supuestas causas por las cuales nos explicaron que se disparaban los precios y la escasez. Y nadie en su sano juicio puede decir que exista hoy día un “exceso salarial” que “sobre estimule la demanda” y “recaliente la economía”. Incluso, el paralelo ha bajado. Y sin embargo, los precios siguen subiendo.

Y aunque la escasez en algunos rubros ya no es exactamente el problema (en parte por el CLAP, porque muchos rubros ya la gente no los está comprando y la escasez de anaquel se trasladó a las despensas y neveras de los hogares) también es verdad que en otros sí y mucho, como pasa con los medicamentos.

Falta solo que aquellos mortificados por el “rezago” de precios y la necesidad de su “sinceración”, salgan ahora a hacer campaña por la sinceración de los salarios (que también es un precio: el de la mercancía llamada fuerza de trabajo), lo que además debe pasar por reconocer su estrepitoso “error” de diagnóstico. Puede acusarse al gobierno de no hacer lo suficiente para remediar esto o no saber cómo, pero al menos se ve que intenta hacerlo. Pero los expertos, esos brillan por su ausencia, tanto como las inversiones que nos dijeron llegarían en cuanto se abarataba la mano de obra.

 

       

Fuente: CiudadCcs

Frases

“No es entonces mera retórica nuestra bolivarianidad. No. Es una necesidad imperiosa para todos los venezolanos, para todos los latinoamericanos y los caribeños fundamentalmente, buscar atrás, buscar en las llaves o en las raíces de nuestra propia existencia, la fórmula para salir de este laberinto”.

Hugo Chávez Frias

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

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