Ni el más entusiasta activista contra el libre mercado se podía imaginar el inesperado escenario abierto a raíz de la victoria del pirotécnico Donald Trump. Primero fue la caída del TPP: parlamentarios demócratas admitieron que no intentarán pasar por el Congreso norteamericano el mega-acuerdo comercial entre EE.UU. y un conjunto de países de Asia liderado por Japón, planificado para intentar contrarrestar la creciente influencia de China en la economía internacional. No tenían mayor margen de maniobra: los propios congresistas del Partido Repúblicano habían anunciado que el TPP no iba a tener tratamiento parlamentario antes del próximo 20 de enero, cuando Trump asuma.

Posiblemente la acción de Jesús de expulsar a los mercaderes del Templo de Jerusalén, llevó a que estos incidieran sobre su prisión y posterior crucifixión.

Aunque parezca increíble, la realidad es que más de 3 000 millones de trabajadores en el mundo se encuentran ajenos a las discriminaciones y reglas laborales a las que estarán atados si al final las naciones desarrolladas de Occidente y las compañías transnacionales lograsen imponer el Trade in Services Agreement (TISA).

La importancia de la Alianza del Pacífico fue destacada por el analista y economista Jorge González Izquierdo, quien dijo a la AFP que este bloque en lo político “es un contrapeso al grupo que quiso formar el presidente Hugo Chávez de Venezuela”,en alusión a la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA),integrada por Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Ecuador, San Vicente y Las Granadinas y Antigua y Barbuda. Así, tras una fachada neoliberal, se escondería un refinado proyecto de ingeniería geopolítca cuya finalidad última sería dinamitar el proyecto político-integracionista representado por la UNASUR e intensificar la política de aislamiento de los Gobiernos progresista-populista de la región,en especial de Venezuela tras quedar huérfana del alma mater de la Revolución Bolivariana (Chávez) así como finiquitar el proyecto integrador económico del MERCOSUR, proceso de de integración económico creado en en 1991 tras la firma del Tratado de Asunción entre Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay al que posteriormente se habría incorporado Venezuela como Estado parte, quedando Bolivia, Colombia, Perú, Ecuador,Chile, Surinam y Guyana como “Estados asociados”.

Ya se preparan los arreglos funerarios para las negociaciones del cuasi-fallecido Acuerdo de Comercio e Inversión Transatlántico (TTIP, por sus siglas en inglés), mismas que han alcanzado tal grado de denuncia pública que las demandas por que se sacrifique de una buena vez a este Frankenstein económico han subido notablemente; sobre todo antes de que nos lo transfieran al resto de nosotros.

Frases

“Una revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas.”

Fidel Castro

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº86

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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