El título más importante de la reciente visita de Barack Obama se resume en pocas palabras: EE.UU. busca un nuevo Tratado de Libre Comercio con Argentina. Apenas una década después del traspié de George W. Bush en Mar del Plata, a manos del tridente Kirchner-Chávez-Lula, la política exterior norteamericana apunta a que la Argentina de Macri sea el ariete para modificar la correlación de fuerzas en el Mercosur.

Estados Unidos intensifica la presión sobre Bruselas para firmar en el corto plazo el Tratado Trasatlántico de Comercio e Invesiones (TTIP) que genera rechazo en amplios sectores productivos y sociales.

En noviembre, América Latina cumplirá diez años del recordado "No al Alca", donde los países de la región evitaron la consumación de un gigantesco acuerdo de libre comercio capitaneado por EE.UU. En aquel entonces, nuestros países establecieron un principio anticíclico, en uno de los momentos de mayor auge del librecambismo a escala global. Hoy, diez años después, ¿cuáles son los nuevos tratados que impulsa EE.UU? ¿Por qué van en contra de los BRICS, los países emergentes que han motorizado al economía a nivel mundial en los últimos años? ¿Cuál es la disputa abierta en términos internacionales, entre EE.UU. y China a partir de esta situación?

Más allá de las pretensiones estadounidenses de convertir al siglo XXI en un nuevo siglo norteamericano, estos años nos dejan la disputa en la transición sistémica hacia un nuevo orden internacional de carácter multipolar. En este proceso sigue estando presente el liderazgo de Estados Unidos, sin embargo, tomando la reflexión de Arrighi, este liderazgo ya no puede definirse como hegemónico, sino que nos encontramos ante un liderazgo que supone una “dominación sin hegemonía”. A lo que cabría añadir que esta dominación se encuentra en un claro proceso de decadencia.

A comienzos del 2.013 comenzó su singladura el llamado Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP por sus siglas en inglés) con el objetivo de “relanzar el intercambio de bienes, servicios e inversiones entre EE.UU. y la Unión Europea” y que podría atracar en puerto en el 2.016 tras culminar recientemente la UE y EE.UU. la últimas ronda de conversaciones. Las relaciones comerciales EE.UU.-UE han estado salpicadas por frecuentes contenciosos que han terminando con el arbitrio de la Organización Mundial del Comercio (OMC), “un escenario político que permite salidas negociadas sin llegar a un proceso contencioso de solución de diferencias” en palabras de Jorge Argüello. Así, tanto EE.UU. como la UE serían en teoría economías defensoras del libre comercio, pero de facto están estigmatizadas por endémicas medidas proteccionistas agrícolas (PAC y Farm Bill) que “perpetúan un sistema de comercio multilateral desequilibrado y que constituyen una prueba más del doble estándar existente entre países desarrollados y en desarrollo en materia de comercio internacional” según Argüello.

Frases

“Al imperio no hay que subestimarlo, pero tampoco hay que temerle. Quien pretenda llevar adelante un proyecto de transformación, inevitablemente chocará con el imperio norteamericano”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº51