El Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones, conocido como TTIP por sus siglas en inglés, y que había sido negociado desde 2013 en el más absoluto secreto entre Estados Unidos y la Unión Europea, comenzó a rodar cuesta abajo como una pequeña bola de nieve y se ha ido convirtiendo en un gran alud.

El fenómeno de la globalización económica ha conseguido que todos los elementos racionales de la economía estén inter-relacionados entre sí.

El título más importante de la reciente visita de Barack Obama se resume en pocas palabras: EE.UU. busca un nuevo Tratado de Libre Comercio con Argentina. Apenas una década después del traspié de George W. Bush en Mar del Plata, a manos del tridente Kirchner-Chávez-Lula, la política exterior norteamericana apunta a que la Argentina de Macri sea el ariete para modificar la correlación de fuerzas en el Mercosur.

Estados Unidos intensifica la presión sobre Bruselas para firmar en el corto plazo el Tratado Trasatlántico de Comercio e Invesiones (TTIP) que genera rechazo en amplios sectores productivos y sociales.

En noviembre, América Latina cumplirá diez años del recordado "No al Alca", donde los países de la región evitaron la consumación de un gigantesco acuerdo de libre comercio capitaneado por EE.UU. En aquel entonces, nuestros países establecieron un principio anticíclico, en uno de los momentos de mayor auge del librecambismo a escala global. Hoy, diez años después, ¿cuáles son los nuevos tratados que impulsa EE.UU? ¿Por qué van en contra de los BRICS, los países emergentes que han motorizado al economía a nivel mundial en los últimos años? ¿Cuál es la disputa abierta en términos internacionales, entre EE.UU. y China a partir de esta situación?

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº73

 

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 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

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