Que el Mercosur no pasa por su mejor momento no es novedad para nadie. A las turbulencias económicas que aquejan a algunos de sus miembros –especialmente Brasil y Venezuela- se agregan el cansancio manifiesto de sus socios menores –Uruguay y, en menor medida, Paraguay- y sus consecuentes deseos de buscar nuevos horizontes. A ello se suma, además, las discrepancias respecto a cuestiones centrales, entre las que sobresale el postergado acuerdo económico con la Unión Europea.

Con diferentes grados de complejidad –y conflictos internos– Brasilia, Buenos Aires y Caracas se enfrentan simultáneamente a conspiraciones contra su orden institucional.

La visión anglosajona del orden mundial, con Washington y Londres como árbitros auto designados para hacer una guerra permanente y universal, es contrastada desde Moscú y Beijing. Como no es plausible la inmunidad para destruir esa discrepancia con la sólita violencia militar, el contraste  implica el regreso al mundo multipolar, que siempre funciona con una perspectiva geopolítica.

Estados Unidos y el mundo están imbuidos en un gran debate sobre los nuevos acuerdos comerciales. Tales pactos solían ser llamados “acuerdos de libre comercio”; en los hechos, eran acuerdos comerciales gestionados, es decir, estaban adaptados a la medida de los intereses corporativos, que en su gran mayoría se encontraban localizados en EE.UU. y la Unión Europea. Hoy en día, con mayor frecuencia, tales tratos se denominan como “asociaciones”; por ejemplo, el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP). Sin embargo, dichos acuerdos no son asociaciones entre iguales: EE.UU. es quien, de manera patente, dicta los términos. Afortunadamente, los “socios” de Estados Unidos están cada vez más obstinados.

Estados Unidos, el país bioceánico más poderoso del planeta, mueve en forma diligente los proyectos de sus dos brazos armados mercantilistas: del lado del océano Pacífico, la Asociación Transpacífica (ATP), y del lado noratlántico, la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés). Los dos flamantes proyectos irredentistas –más geofinancieros que mercantilistas– de EU comportan características geopolíticas que tienen como objetivo aniquilar a los BRICS

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº41