Estados Unidos y el mundo están imbuidos en un gran debate sobre los nuevos acuerdos comerciales. Tales pactos solían ser llamados “acuerdos de libre comercio”; en los hechos, eran acuerdos comerciales gestionados, es decir, estaban adaptados a la medida de los intereses corporativos, que en su gran mayoría se encontraban localizados en EE.UU. y la Unión Europea. Hoy en día, con mayor frecuencia, tales tratos se denominan como “asociaciones”; por ejemplo, el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP). Sin embargo, dichos acuerdos no son asociaciones entre iguales: EE.UU. es quien, de manera patente, dicta los términos. Afortunadamente, los “socios” de Estados Unidos están cada vez más obstinados.

Estados Unidos, el país bioceánico más poderoso del planeta, mueve en forma diligente los proyectos de sus dos brazos armados mercantilistas: del lado del océano Pacífico, la Asociación Transpacífica (ATP), y del lado noratlántico, la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés). Los dos flamantes proyectos irredentistas –más geofinancieros que mercantilistas– de EU comportan características geopolíticas que tienen como objetivo aniquilar a los BRICS

Desde la perspectiva de los derechos humanos, el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones entre la Unión Europea y Estados Unidos (TTIP) desprecia, en su filosofía y en sus propuestas de regulación, el Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Su modelo confronta y destruye las normas internacionales de protección de los derechos humanos.

El embargo es una maniobra financiera que persigue la congelación de activos (reservas internacionales) y bienes (empresas en el extranjero) con el objetivo de entregárselos a un tercero (inversores nacionales o individuales).

El comercio internacional en el mundo opera a través de crédito documentario. Históricamente las  monedas líderes de las cartas de créditos fueron el dólar, el euro  y el yen; y el yuan estuvo en cuarto lugar hasta enero del 2012 cuando comenzó a moverse hacia arriba, desplazando primero al yen y luego al Euro como la segunda moneda en la que se confirman más cartas de crédito.

Frases

“Al imperio no hay que subestimarlo, pero tampoco hay que temerle. Quien pretenda llevar adelante un proyecto de transformación, inevitablemente chocará con el imperio norteamericano”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº51