El actual desempeño del mercado petrolero emite una clara señal: la dramática caída en el precio del hidrocarburo cercana al 60% no tiene como origen a factores de oferta y demanda, sino a la especulación de los agentes financieros.

El vínculo entre la tasa de interés, el tipo de cambio y el precio de las materias primas prevé un escenario sombrío para Latinoamérica aun con el saldo favorable que podrían conjeturar algunos países.

Entre abril del 2011 y mayo del 2014 se observó una banda de fluctuación entre 118 y 91 dólares por barril en el precio promedio de las mezclas de petróleo. Empero,  la tendencia giraba en torno a los 105 dólares hasta que, en junio del 2014, se inició el desplome que para Febrero del 2015 lo sitúa en los 48 dólares.

Los análisis del Banco Mundial (2015) destacan el aumento de la oferta mundial motivada por el acrecentamiento de la producción estadounidense, la alteración de la política de producción de la OPEP y el aminoramiento de los conflictos civiles en Libia e Irak;  mientras que el bajo crecimiento del PIB en el G7 y la reducción del índice de intensidad energética (cantidad de energía gastada en generar un punto del PIB), afectan la demanda. Erradamente señalan a China como parte del problema de demanda.

El gráfico anterior muestra que no es la  caída del consumo energético chino la causa del desplome de los precios en el periodo 2013-2014. Teniendo una demanda asiática y una oferta mundial de hidrocarburos ascendentes,  lo mínimo que se podría esperar sería un precio inalterado o creciente; situación contraria a la actual.

Desde diciembre del 2008 se intensifica la relación inversa entre la tasa de interés de los bonos gubernamentales estadounidenses  y el precio del petróleo. Ahora que se prevé una tasa de interés más alta en Estados Unidos no sólo se piensa en un declive del consumo y la inversión en el mundo, también en la reconfiguración de los portafolios de inversión. La cronología entre el anuncio de la FED (por sus siglas en inglés) sobre el final adyacente del QE3 (marzo u julio, 2014), la caída del precio del hidrocarburo (junio 2014) y la apreciación del dólar americano desde julio del 2014 es irrefutable.

Para la región latinoamericana se advierte un shock externo como respuesta al triple arbitraje invertido: el efecto será favorable a las exportaciones no primarias, otorgado por la depreciación de las divisas de la región. El impacto sobre precios de importación tendrá un desenlace inflacionario, lo que llevará a un alza de la tasa de interés para contrarrestarla y, con eso, una baja del crecimiento. A su vez, el mayor rendimiento en Estados Unidos motivaría a subir más el rédito de los bonos públicos latinoamericanos para no perder reservas internacionales. De otro lado, la nueva inversión extranjera será menos sustantiva por los bajos precios de todos los commodities.

Un análisis básico de las eventuales consecuencias de la baja en el precio del hidrocarburo sobre las naciones de América Latina, debe considerar el nivel de protagonismo del petróleo en las exportaciones y en las finanzas públicas. Hay cuatro categorías de países: Gran Capacidad Exportadora de Energía (GCEE -Venezuela, Ecuador, Colombia, Trinidad y Tobago y Paraguay);  Oferta Exportadora Menos Amplia (OEMA - Argentina y Bolivia); Déficits Energéticos Moderados (DEM- Brasil, México, el Perú, Guatemala y Haití) y Grandes Déficits Energéticos (GDE - Cuba, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Costa Rica, Uruguay, República Dominicana, Panamá, Chile, Antillas Holandesas y Jamaica)iii

México ya anunció un ajuste fiscal y Venezuela recién notificó el plan de cobranza a sus socios de Petrocaribe. Habrá que ver si, en efecto, los ganadores serán los importadores netos (DEM´s y GDE´s) o no. La impresión es que con monopolios del Estado, la pérdida es más grande, a la inversa del ciclo de auge.  

Ante un mercado petrolero determinado ya no por la demanda china y la oferta mundial, sino por la especulación financiera y la tasa de interés establecida por la FED, ¿cuál es la secuela previsible para América Latina ante la caída persistente en el precio del hidrocarburo? No es aventurado pensar en un alza de la tasa de interés (para retener la inflación y la salida de capitales) y la disminución del gasto gubernamental por la pérdida de ingresos fiscales en todos los países, sobre todo lo petrolizados. A los importadores quizás les vaya mejor.
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i Economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Miembro del SNI/Conacyt. Coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) www.obela.org  y presidente de ALAI www.alainet.org

ii Miembro del proyecto OBELA, IIEc-UNAM.

iii Palazuelos, E.  (2009), El Petróleo y el gas en la geoestrategia mundial; Capítulo 3 “Estados Unidos: abastecimiento energético exterior y política internacional” (pp. 67-91); Capítulo 14 “Exportaciones de energía y capacidad de integración regional de América Latina” (pp.409-438) en Akal Editorial, Madrid, España.

Fuente: TeleSur

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