Como primera aclaratoria: Mi opinión es que cualquier acuerdo económico con Halliburton es cuestionable y no debe pasar desapercibido por un colectivo consciente que reconozca en Halliburton, una empresa asesina de pueblos en Irak y en todo el mundo.

En segundo lugar: este comentario va dirigido a los muy afamados sacrosantos, autodenominados “protectores del legado”, quienes al parecer sólo se destacan como opinólogos y cuyo centro favorito de ataques es el camarada Nicolás Maduro. A muchos de estos personajillos se les conoce mucho por sus artículos, pero poco en la labor concreta: A quienes intentan destacarse como criticólogos buscadores de reliquias y fama, buscadores de prebendas, y quienes en otras instancias intentan extorsionar al Estado y a la dirigencia (pues por insólito que parezca estos casos existen) con sus muy afiladas críticas, a ustedes.

Le hablo a quienes han sido entusiastas del ataque sistemático a Maduro cuando era canciller, por cosas como su bigote, su discurso y demás necedades. Si por viejas rencillas típicas de la izquierda mediocre y fragmentada, usted hace comentarios tendenciosos y maliciosos contra Maduro y si es un intenso con ínfulas de oráculo poseedor del chavómetro absoluto que todo lo sabe y todo lo ve, si usted sufre de conspiracionismo y anda con el catecismo chavista debajo del brazo y divulga fábulas de traiciones, conspiraciones y pactos, le recomiendo no leer más.

Si para usted Nícmer Evans es el Alfa y el Omega del “deber del ser revolucionario”, deje de leer esto. Si usted ha dejado de comprender el chavismo desde la ciencia política, y lo ha convertido en una cátedra seudorreligiosa, dogmática de viejas culonas rezanderas, no lea más. Si usted asumió que al morir Chávez todo se fue a la mierda, no lea más. Si usted cree que su idealismo político es puro y su chavismo es más chavista que el mío y que el de cualquiera, no lea más. Dedíquese a otra cosa, y no lea más. Si por el contrario hay quienes quieran verle la otra cara a los negocios de Halliburton en Venezuela, pueden seguir leyendo.

Cómo es que Halliburton opera en Venezuela

Para hablar de Halliburton en Venezuela partamos de otras aclaratorias importantes: Halliburton no está “iniciando” operaciones en Venezuela. A Halliburton no se la está “trayendo” Nicolás Maduro a Venezuela. Halliburton no está “viniéndose” a Venezuela como parte de un pacto siniestro entre Maduro y los gringos. No es la primera vez que PDVSA firma acuerdos con Halliburton. Esta empresa tiene décadas en nuestro país. Su sede desde hace décadas está ubicada en Cabimas, estado Zulia.

Halliburton viene operando en Venezuela desde tiempos de la Cuarta República y su momento de "esplendor" fue la era de los "Convenios Operativos" en los que la vieja PDVSA privatizó y transnacionalizó totalmente los procesos de operaciones de la empresa petrolera. Quienes opinan eso de “cómo se le ocurre al Gobierno y a Maduro traerse esa empresa y hacer esos acuerdos con ella” dejan ver el enorme desconocimiento de lo que desde hace tiempo sucede en nuestro país y que tiene que ver con nuestro petróleo. Pero es difícil culpar a alguien de esto, entendiendo todos que los venezolanos tenemos un siglo dependiendo del petróleo y es de lo que menos sabemos.

Otros detalles a saber: Halliburton como operaria internacional ha sido una empresa que ha prestado operaciones a PDVSA de manera directa e indirecta, tanto en la vieja PDVSA como en la nueva. Desde el año 2007 las empresas transnacionales que controlaban la Faja del Orinoco pasaron de la modalidad de “Convenios Operativos” a subordinarse a la hegemonía operativa y financiera de PDVSA por medio de la modalidad de las “Empresas Mixtas”.

Esto implicó que, nacionalizándose los campos petroleros, las instalaciones y equipos, las empresas transnacionales tendrían que asociarse a PDVSA para seguir participando en el negocio, o caso contrario, podían retirarse recibiendo una indemnización calculada en Venezuela y litigada en Venezuela. Fue así como Exxon Mobil y Conoco Phillips decidieron no aceptar la nueva modalidad y se inició un traumático proceso legal el cual ha servido para el ataque internacional a PDVSA y Venezuela.

Una de las empresas que decidió quedarse bajo esa modalidad y que está actualmente asociada a PDVSA bajo la modalidad de dos Empresas Mixtas, llamadas “PetroPiar” en la Faja del Orinoco y “PetroBoscan” en la Costa oriental del Lago, estado Zulia, es Chevron. Al fusionarse Chevron y Texaco y al Texaco formar parte de Chevron como filial, el consorcio que ha celebrado estas asociaciones con PDVSA es conocido como Chevron-Texaco.

Chevron-Texaco tiene entre sus principales accionistas a la familia Bush. Son a su vez socios históricos de Halliburton, propiedad de Dick Chenney, quien fuera la mano derecha de Bush padre y Bush hijo en sus andanzas bélicas en el medio oriente, particularmente en Irak. La relación entre estos personajes no sólo se basa en sus negocios bélicos, o en sus alianzas políticas. Tienen negocios sólidos entre sus empresas, pues Halliburton ha sido históricamente la operadora fundamental de Chevron y Texaco, desde antes de su fusión.

Halliburton fue la principal contratista de la llamada “reconstrucción” en Irak, haciéndose de negocios con ganancias astronómicas. También, Halliburton es actualmente la principal contratista operaria en los campos petroleros en Irak, los cuales son muchos de ellos controlados por Chevron-Texaco.

Las Empresas Mixtas, creadas desde el año 2007, son asociaciones entre PDVSA y un socio transnacional, bajo condiciones de superioridad y hegemonía en la asociación a favor de PDVSA. La mayoría de las asociaciones en la Faja del Orinoco, por ejemplo, promedian un 60-65% de las acciones de las mixtas a manos de PDVSA y un 40-35% en manos de la contraparte internacional. Así, PDVSA garantiza el control de las operaciones y la orientación estratégica del negocio. Chevron y por extensión Halliburton, fueron arropadas bajo esta modalidad porque ellos decidieron quedarse bajo nuestros términos.

Chevron fue beneficiaria de un conjunto de “condiciones de confianza” que facilitó PDVSA en el año 2007 para consolidar a las Empresas Mixtas. De hecho, esas condiciones continúan actualmente y son las mismas que se ofrecen hoy a las empresas chinas, rusas, argentinas o brasileras. Una de estas condiciones consiste en que el socio internacional en la Empresa Mixta si bien no cuenta con total autonomía en el manejo operativo de los campos petroleros asignados, este socio podrá proponer bajo condiciones preferenciales, las contrataciones con operarias a las que hubiere lugar, para lo cual PDVSA, como casa matriz y que controla todos los procesos operativos, es la que debe refrendar y celebrar dichos acuerdos. Es decir, si estamos asociados con Chevron, estaremos asociados con Halliburton por proposición de Chevron, pues Halliburton opera en los campos asignados a las Empresas Mixtas “PetroPiar” y “PetroBoscán”.

Para ilustrarlo de otra manera: si es necesario aumentar la producción de barriles en la Faja, necesariamente hay que celebrar acuerdos en el marco de “PetroPiar”. Si son necesarios recursos, Chevron hará sus aportes, y si es necesario realizar operaciones, Halliburton participará como contratista. Para celebrar estos acuerdos con Halliburton, quien tiene que hacerlo es PDVSA, pues es la que tiene la hegemonía en la Faja y en las acciones en “PetroPiar” y es la que en definitiva asume la responsabilidad de efectuar estos acuerdos.

Si revisamos el Plan de la Patria y el aumento de la meta de extracción de BPD (Barriles de petróleo por día), este se prevé que aumentaría de 3 millones BPD en 2012 a 6 millones BPD al 2019. Esto implica acelerar todos los procesos con la acción conjunta de PDVSA y todos sus socios, especialmente en la Faja. Es por esto que PDVSA realiza estos acuerdos con estas empresas.

Actualmente todas las llamadas “Petro” o Empresas Mixtas tienen la obligación de relanzar los cronogramas operativos, estimar recursos necesarios y acelerar la producción. Se necesitan 140 mil millones de dólares para poner a operar a toda la Faja, 7 mil kilómetros de tuberías, dos mejoradores, dos refinerías, dos puertos de aguas profundas para supertanqueros y miles de taladros y macollas para tal fin.

Para hacer sostenible esta inversión, se requiere que haya un aumento sensible e inmediato de la producción actual, pues al 2014, esta meta ya está rezagada conforme a lo previsto en el plan Siembra Petrolera, que es el que rige las metas de producción. Dicho de otra forma, si PDVSA requiere ajustarse a la meta, si es necesario sacar más petróleo porque el país requiere más divisas, si es necesario aumentar la producción, es necesario trabajar con las operarias que ya están trabajando y que ya tienen operaciones en campos de la Faja. He allí la explicación del polémico acuerdo PDVSA-Halliburton.

Dicho esto, hay que hacer saber algo: toda esta forma de hacer negocios en el marco de la nueva política petrolera se pensó como una fórmula para restaurar el rol protagónico de PDVSA y del Estado en el marco de los sistemas de producción en los yacimientos petroleros, sin que esto menoscabara la inversión extranjera y sin que esto implicara crear condiciones para que las mismas transnacionales destruyeran nuestro vulnerable sistema de producción petrolera, pues también hay que decirlo, luego de 2002, en 2007 y en el presente, han sido palpables y son palpables todavía, vestigios de dependencia tecnológica y operativa de PDVSA con estas operarias.

Nuestra empresa petrolera ha sido víctima de un parcial bloqueo tecnológico en materia petrolera y de la escaza transferencia de tecnología por parte de estas empresas. Prescindir en lo inmediato de esas empresas, implica que se vería afectada en lo inmediato nuestra muy vulnerable capacidad de producir, especialmente en la Faja, el petróleo extrapesado que allí se encuentra y del cual depende nuestro desarrollo nacional y nuestra finanzas. Lo lógico en este caso, viéndolo desde un sentido soberanista, sería romper con ese vínculo de dependencia tecnológica. Tema en el cual se ha avanzado mucho, pero no a la velocidad esperada.  

Como reflexión personal debo decir que estos acuerdos se idearon y se refrendaron incluso en épocas en que el mundo veía los estragos en Irak. Es muy penoso decirlo, pero estos acuerdos son parte de la era Chávez, no de la era Maduro. Lamentablemente fue Chávez, y no Maduro quien refrendó esta fórmula. Es de muy mal gusto hablar de Chávez de esta manera, pero por razones pragmáticas fue Chávez quien firmó estos acuerdos, reconociendo el mismo Chávez que había condiciones objetivas que implicaban tan lamentable decisión.

Hay que comprender el contexto del momento: Chávez hizo esos acuerdos por la única y sencilla razón de que había que hacerlos. Nadie en este país que conozca la empresa petrolera puede decir que es una buena idea cortar de tajo la inversión internacional y el soporte tecnológico de las transnacionales. Quien lo diga, es un irresponsable y no tiene remota idea de lo que está diciendo, pues por algo, y no por capricho imbécil de Chávez o Maduro, PDVSA está hoy asociada con China, Brasil, Rusia, Bielorrusia, Argentina, India, Irán, Japón, entre otras, en nuestra Faja, recibiendo sus inversiones y su tecnología.

Si revisamos en la historia lo que pueden considerarse como incongruencias, encontraremos de todo. Salvando las excepciones del caso, en Cuba, Fidel Castro para romper el bloqueo tuvo que negociar con la Peugeot de Francia, una empresa criminal de los derechos laborales en el mundo, para que en Cuba pudiera haber vehículos de reciente generación. También tuvo que hacer lo mismo con la Fiat, una empresa criminal, financista de la masacre de los italianos en Libia en 2011. Cuba ha efectuado acuerdos incluso con empresas esclavistas como la Adidas, la cual ha patrocinado a la delegación olímpica cubana. Estos acuerdos han surgido desde el pragmatismo y podrían considerarse como incongruentes, pero habrá que revisar hasta qué punto es ponerse de rodillas o no. Eso lo dejo a consideración de cada quien.

Mi opinión con respecto a Halliburton es que en definitiva se debería trabajar con urgencia en superar los lazos de dependencia que con esta empresa y con Chevron-Texaco se han mantenido. Por cuestiones de seguridad estratégica y por cuestiones éticas eso debe hacerse. Las líneas que preceden este comentario, son la explicación de lo que sucede. Lo que yo creo que debería ser, es que necesario es que asumamos a Chevron y a Halliburton como prescindibles, por ética y sentido común de ser venezolanos viviendo en un país asediado con la reserva petrolera más grande del planeta bajo nuestros pies.

También hay que decirlo, Halliburton no es hoy en Venezuela lo que una vez fue. De hecho, es una de las operarias de menor alcance y su papel como actor no se compara con el de otras operarias que trabajan con otros consorcios. Si revisamos las operaciones de “PetroSinovensa” (China-PDVSA), “PetroCedeño” (Francia-PDVSA) y “PetroBieloVenezolana (Bielorrusia-PDVSA), nos encontraremos que sus operaciones son de mayor volumen y el rol de sus operarias es muy superior en importancia en la Faja. Algo que dista mucho de ciertos comentarios que pululan por ahí de que “Maduro le entregó la Faja a Halliburton”.

Estos son tiempos complejos. No puedo sino subrayar el entusiasmo y lo tendenciosos que pueden ser los comentarios de muchos “camaradas” (quien sabe hasta que punto) que se esmeran, casi con placer, en atacar a Maduro, a expensas del desconocimiento que hay sobre estos temas y a expensas de actitudes de infantilismo en sectores de la izquierda en nuestro país. Son inocultables ciertas expresiones que se están dando a conocer dentro de nuestra izquierda clásica, divisionista, fragmentada y que bastante juego le hace a la derecha, manipulando informaciones, y usando el sagrado acto de la crítica y la opinión para desmovilizar y dividir al chavismo desde adentro. Hay cosas que decir, cosas que criticar, temas en los que hay que opinar, pero son muy pocos los casos en que este tema (el de Halliburton) ha sido expuesto con la debida información.  

No caigamos en los juegos de manipulación vengan de donde vengan camaradas. Chávez nos enseñó a ser estudiosos y a informarnos. Nos enseñó que hay que hacer crítica necesaria y consciente. No dejemos que ese sagrado acto, este, el de opinar, este, al cual debemos hacer ejercicio, se vuelva instrumento de nuestra propia autodestrucción. Hago un llamado a la cohesión revolucionaria y a la lectura consciente de lo que en nuestro país sucede.

Fuente: Misión Verdad

Frases

"Quien realmente vive no puede no ser ciudadano, no tomar partido. La indiferencia es apatía, es parasitismo, es cobardía, no es vida. Por eso odio a los indiferentes".

Antonio Gramsci

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº103

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  3. Julio 2019.

 

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