Arabia Saudí está destrozando el mercado de petróleo vertiendo 11,8 millones de barriles (unos dos millones más que su cuota) a un precio de 50-60 dólares el barril (d/b), es decir, hasta 40 dólares menos que hace unos meses.

Si la rebaja es temporal, sólo lo sabe Washington, además de Riad, ya que la fórmula demanda-oferta no explica la situación: la elevada tensión y las guerras que están azotando Oriente Próximo, junto con las fluctuaciones en la oferta de Irak, Libia, Irán, Nigeria y Siria, deberían haber empujado los precios al alza.

El conjunto de las explicaciones convencionales apuntan a la necesidad de Arabia Saudí de conseguir ingentes cantidades de dinero para llevar a cabo los mega proyectos de construcción de infraestructuras; recompensar la reducción de sus exportaciones a EEUU, país que ha aumentado su producción propia; la desaceleración en China y el estancamiento en la zona euro; el fracaso de Abenomics, el proyecto de reformas económicas en Japón lanzadas por el primer ministro Shinzo Abe; la bajada de tensión entre Ucrania y Rusia e incluso la disminución del avance del Estado Islámico en Irak.

Parece que esta vez una caída del precio del petróleo no impulsará el crecimiento económico de sus compradores. Por su parte, los analistas “no convencionales”, divididos en dos principales grupos, apuntan a:

(a) Un complot trazado por EEUU y Arabia Saudí para hundir las economías de Rusia, el principal productor de petróleo en el mundo, e Irán. De ese modo, también castiga a Moscú por Ucrania y Crimea y por su apoyo a Bashar al-Assad y fuerza al Kremlin a reducir sus gastos militares. En el caso de Irán, sirve para sacar más ventaja a Teherán en las negociaciones nucleares en curso y quitarle fuerza en la región. Nos recuerdan que en 1985, los saudíes quintuplicaron su producción de 2 a 10 millones de barriles diarios, y los vendieron a 10 dólares en vez de los 32 que era su precio de entonces, forzando a la URSS ofrecer su barril por 6 dólares, hundiendo su economía planificada.

(b) Que se trata de otro caso de dumping lanzado por los saudíes: fijar precios predatorios con el fin de  golpear a Rusia e Irán, pero también a EEUU por su “revolución del esquisto”. De este modo, pretende conseguir unos contratos interesantes en Asia y sabotear la petición de las compañías estadounidenses al Congreso para levantar la prohibición sobre las exportaciones de petróleo

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Sin embargo, el escenario se presenta más complejo:

 

En un cartel como la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), un aumento de producción no tiene por qué conllevar una bajada de precios.

O que Irán, a pesar de ser una de las principales reservas mundiales de petróleo, sólo envía al mercado unos 800.000 barriles (comparados con los 4 millones de 1977) y que la política de los saudíes no le puede hacer más daño de lo que ya le hacen las sanciones de la ONU, EEUU y la UE.
Si Riad quisiera perjudicar a EEUU, hubiera desligado el petróleo del dólar. En su lugar ha reducido los precios para su aliado estratégico, siendo consciente de su estatus de ser “Estado cliente” y que su existencia y seguridad siguen dependiendo de la protección militar del Tío Sam, quien le controla, entre otros mecanismos, mediante la venta de armas.

O que un precio por debajo de 75 dólares no le es rentable para EEUU por la costosa producción de petróleo esquisto. Sería como pegarse un tiro en su propio pie.

Objetivos: desmantelar la OPEP y salvar  el petrodólar

En 1973 Henry Kissinger sugirió que EEUU debían invadir Oriente Próximo y disolver la OPEP. Acabar con el control de la OPEP sobre los precios del petróleo, animar a que cada socio fije el precio de forma individual para así bajarlos e impedir que utilicen otra moneda que no sea el dólar, son dos objetivos de la guerra de precios.  Dos líderes que intentaron sustituir el billete verde por el euro, Saddam y Gadafi, fueron asesinados.

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En  septiembre de 2000 , el presidente iraquí anunció la venta de su petróleo en euros y en 2002 convirtió los 10.000 millones de dólares del fondo de reserva del país en la ONU en la moneda europea, depreciando el valor del dólar. ¿Quiere EEUU sancionar, acosar o atacar a todos los productores de petróleo para obligarles a usar el dólar? ¿Y el capitalismo de libre mercado?

Meses antes de la invasión de Irak, un barril costaba 15,30 dólares. Unos meses después, 40,42, precio que ha seguido subiendo  sin cesar, llenando la Reserva Federal de petrodólares. Hoy por hoy,  esta situación se ha invertido: el valor del dólar ha aumentado y el precio del crudo ha bajado. Así, se ha resucitado un dólar martirizado ─cuya fortaleza depende de  los petrodólares─,  más fuerte desde junio del 2010.

El petróleo saudí y el dólar son dos de los pilares del dominio de Washington sobre el mundo. Que su moneda sea el patrón del petróleo es tan vital para EEUU que puede perder un puñado de dólares en la industria de petróleo esquisto, a cambio de la desestabilización de Rusia, Irán, Venezuela y Ecuador. Derrocar a Bashar al Asad sería la guinda del pastel.

En 2012, Barack Obama forzó a Europa a dejar de comprar petróleo iraní, impidiendo, entre otros factores, la transacción petróleo/euro. Guerra financiera entre las potencias occidentales que también se ha visto reflejada en que las sanciones aplicadas por Washington contra Irán, incluyendo a su Banco Central ─que en 2005 había convertido la mitad de sus reservas de divisas a euros─ y que en septiembre de 2014 fueron declaradas ilegales por el Tribunal General de la Unión Europea.

Ganadores y perdedores  inmediatos

Entre los beneficiarios del petróleo barato está China, que compra unos cinco millones de barriles al día y es el mayor cliente de Arabia Saudí. También está aumentando sus compras de Rusia y, por primera vez, compra a Colombia (30.000 toneladas). India y Europa también disfrutan del petróleo barato.

Moscú, que ha elaborado su presupuesto para el próximo año pensando en un barril de 100 dólares, con 20 ó 40 dólares menos sufrirá un déficit presupuestario que se sumará a los efectos de las sanciones y la bajada del precio del rublo. Por lo que actuará desde BRICS para desbancar al petrodólar del sistema financiero mundial, mientras junto a China trabaja para estabilizar el rublo: han pedido a sus socios comerciales usar euros y el yuan. Irán, por su parte, ya está usando el trueque petróleo por bienes acordados, eludiendo las sanciones de EEUU, a la vez que ha naunciado con Rusia la creación de un banco de desarrollo para elevar sus transacciones comerciales, la construcción de nuevas plantas de energía nuclear y aumentar la compra del petróleo iraní para exportar a otros países.

Nuevos movimientos en el tablero

china petroleo

A pesar de que China haya bajado la importación del crudo iraní hasta un 30% por “reparar sus refinerías” ─y quizá porque Irán rompió en el mayo pasado el contrato de 2.500 millones de dólares con la Corporación Nacional de Petróleo de China por incumplimiento del mismo (en seis años debería haber perforado 185 pozos), por primera vez en su historia─ los ejércitos de ambos países realizaron en septiembre una maniobra conjunta en el Golfo Pérsico, en la que participaron Changchun y Changzhou, un destructor y una fragata de misiles. Irán es la pieza clave en la estrategia china de “Marcha hacia el Oeste” ─Asia central, Asia del Sur y el Oriente Medio, y Océano Índico─  y en ampliar un cinturón económico marítimo en la vieja Ruta de la Seda.

Lejos de aislar a Rusia,  Occidente ha conseguido la formación de nuevas y temibles alianzas:  un acercamiento entre Pekín y Moscú, sin precedentes tras la muerte de Stalin, mientras aumenta la enemistad abierta de cada vez más mandatarios contra los jeques saudíes.

Es el final de la era del petróleo: se está utilizando el último 25% de la reserva aprovechable, cuya oferta, se prevé, se agotará en 25-30 años. Ante el cenit del petróleo y los escenarios impredecibles, lo único garantizado son los nuevos  conflictos en las regiones productoras de crudo.

*Iraní, residente en Barcelona desde 1983, fecha en la que se exilió de su país. Licenciada en Ciencias Políticas. Imparte clases en los cursos on-line de la Universidad de Barcelona. Columnista del diario on-line Publico.es.

Fuente: Público

No hay duda de que cualquier prorrogación de las conversaciones nucleares entre Irán y Estados Unidos- siendo este acompañado por algunos otros países en los diálogos- más allá de la fecha límite de 24 de noviembre, al menos por el momento significará el fracaso de los diálogos. Pero ¿cuáles serán las consecuencias a nivel mundial y cómo reaccionarán diferentes grupos en Irán y EE.UU. si llega el 25 de noviembre y no hay trato?

Yo he sido testigo presencial de muchos acontecimientos abiertos y encubiertos que han definido el curso de las conversaciones en los últimos 10 años. Siendo periodista y anteriormente cercano a las negociaciones, he cubierto las conversaciones desde cuando empezaron justo tras las acusaciones altamente controvertidas lanzadas por la red terrorista Muyahidín Jalq (MKO, por sus siglas en inglés) contra Teherán.

Reconocida a nivel internacional como una organización terrorista, la MKO es responsable de la muerte de muchos iraníes, tanto civiles como funcionarios. Pero cuando se trataba del caso nuclear de Irán, las acusaciones lanzadas en 2003 por la banda asesina contra Teherán prepararon el terreno para una acalorada disputa que ha durado una década, una de las muchos que existe entre una de las civilizaciones más antiguas del mundo y una de las más jóvenes; Irán y los EE.UU.

El frenesí que se apoderó de los medios de comunicación y la ansiedad política del Occidente por lo que podría estar en riesgo si Irán fabricara arma nuclear, más tarde se condujeron a las sanciones económicas contra el pueblo de Irán. Las sanciones, por su parte, mataron a muchos iraníes inocentes, entre ellos niños, ya que bloquearon la importación de materiales imprescindibles, sobre todo los medicamentos. Aunque el Occidente nunca impuso restricciones estrictas contra el sector médico iraní, impidió que el país utilizara sus ingresos petroleros para comprar medicamentos. El pueblo iraní nunca olvidará ni perdonará jamás lo que el Occidente les hizo a sus pacientes de cáncer.

Durante años, he entrevistado a muchas personas con una amplia gama de pensamientos e inclinaciones nacionalistas, religiosos y políticos sobre el programa nuclear de Irán. Lo que me tomó por sorpresa, sin embargo, fue el hecho de que tanto el hombre ultranacionalista con ropa cara y una casa lujosa al norte de Teherán que recordaba a uno el museo Louvre, como el teólogo modestamente vestido sentado en el suelo de moqueta, querían que el programa de energía nuclear de su país avanzara hacia delante con toda la fuerza.

Eso sí, el ultranacionalista quería que Irán tuviera acceso a bomba como un medio de disuasión de los enemigos y para fortalecer su papel en el escenario internacional, mientras el hombre religioso abogaba por un avanzado programa de energía nuclear civil que pudiera demostrar que los musulmanes no se rendirían bajo la presión y las sanciones impuestas por el Occidente. La gente normal de la sociedad ni siquiera veía la bomba como algo necesario, ni querían demostrar nada a nadie. Ellos quieren vivir una vida normal y un acuerdo nuclear que salvaguarde su dignidad y no prive el país de su derecho a energía nuclear.

Y lo que los EE.UU. y otros países occidentales todavía no han entendido es el significado de la palabra dignidad cuando se trata de una nación profundamente arraigada en la historia. Y los iraníes, que a lo largo de un milenio han pasado por enormes altibajos, han aprendido muy bien su lección; Ellos saben que si no logran solidarizarse por una vez, van a tener que pagarlo para siempre.

Los iraníes se solidarizaron de un modo ejemplar cuando Irak, bajo el mandato de Saddam Husein, atacó a su patria en 1980. Personas de todas las clases sociales, escasamente armadas en comparación con el Ejército iraquí, respaldado por Occidente y armado hasta los dientes, fueron a las primeras líneas de la guerra y lucharon contra los invasores hasta que finalmente, los expulsaron y marcaron el destino de un enfrentamiento de proporciones históricas.

Llega el 25 de noviembre y no hay acuerdo, los iraníes pueden solidarizarse una vez más y seguir adelante. Y, la gente de hoy es muy consciente de que tiene todo lo que necesita para tener éxito.

Pero, ¿qué hará Estados Unidos si las conversaciones fracasan? Los arquitectos de las sanciones contra Irán, los senadores estadounidenses mercenarios del régimen de Israel, Bob Menéndez y Mark Kirk, siendo el primero uno de los congresistas más corruptos de EE.UU. jamás citado en las revistas norteamericanas, sin duda lo van a celebrar. Ellos se han manifestado reiteradamente contra un acuerdo nuclear con Irán y si se consigue un acuerdo, será uno que no paralizará el programa de energía nuclear iraní. Como se preocupan más por los intereses de régimen de Israel que por los de su propio país, van a seguir tratando que EE.UU. se mantenga como el rehén del régimen de Tel Aviv. Y, basándonos en la historia de las últimas seis décadas, sabemos que van a tener éxito.

Hay ganadores internacionales en el juego de no conseguir el acuerdo, a saber, Rusia, China y el régimen de Israel. China será capaz de exportar más de sus productos de baja calidad al mercado lucrativo de Irán, y Rusia podría tener al país persa a su disposición para utilizarlo como instrumento en sus interminables enfrentamientos con el Occidente. El régimen de Israel y los neoconservadores estadounidenses también podrían hacer resonar los tambores de la guerra y la destrucción para garantizar su existencia corta y frágil por un poco más de tiempo.

Pero mientras existen aquellos que se beneficiarán, existen quienes perderán si no hay acuerdo entre Irán y el llamado Grupo 5 + 1. En primer lugar, la Unión Europea (UE) que ha estado luchando en vano durante tanto tiempo para poder hacer negocios con un Irán bajo las sanciones. Sedientas de convertirse en parte integrante del prospero mercado de consumidores de productos y productores de energía de Irán, las empresas europeas como Renault, Peugeot, Eni, Royal Dutch Shell, Statoil y etc., serán los principales perdedoras en un juego empezado por un grupo terrorista, desarrollado por los EE.UU., y prolongado por parte del régimen de Israel y el lobby sionista.

Pero la verdadera víctima será la comunidad internacional. El Oriente Medio, rico en recursos, ha sido escenario de la violencia y la inestabilidad durante mucho tiempo. Y si las conversaciones nucleares de Irán no acaban en un acuerdo, sólo Dios sabe qué otra cadena de acontecimientos se pondrá en marcha en esta parte agitada del mundo.

Hamid Reza Emadi * es un periodista y analista político iraní, residente en Teherán. Trabajó como periodista durante diez años antes de unirse a los medios audiovisuales en 2006. Ha aparecido en numerosos programas de televisión hablando de la libertad de prensa, las sanciones ilegales contra la nación iraní, el expediente nuclear del país persa y las tensiones geopolíticas en el Oriente Medio. Actualmente, es jefe del Servicio de Informativos del canal iraní en lengua inglesa PressTV.

Fuente: HispanTv

El resultado de las elecciones legislativas de mitad del mandato en los Estados Unidos que ha puesto el Congreso bajo el control de los republicanos justo antes de la fecha límite para un acuerdo nuclear entre Irán y el Grupo 5+1, parece un giro cruel del destino.

Siendo ahora el partido más duro el que domina el Senado y la Cámara de Representantes, parece que debemos decir adiós a una posible resolución de la disputa nuclear y el levantamiento de las sanciones occidentales contra Irán.

Ya los representantes de los EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia, China y Alemania en los diálogos nucleares se reúnen con sus homólogos de Irán para comenzar, después de un año de diálogo, la cuenta atrás hacia la fecha límite del 24 de Noviembre para sellar un acuerdo sobre el tema nuclear iraní.

Esta semana, el presidente estadounidense, Barack Obama, dijo que Washington había presentado un marco que permitiría a Irán lograr sus objetivos pacíficos en el programa nuclear y aliviaría el régimen de las sanciones que los poderes occidentales habían impuesto al país persa.

Sin embargo, Obama evasivamente añadió: “El hecho de si realmente conseguiremos un acuerdo es algo que sabremos a lo largo de los próximas tres o cuatro semanas”.

Ahora, teniendo en cuenta que Obama acaba de ceder el control del Congreso al partido Republicano, que muestra una profundad hostilidad hacia cualquier solución diplomática con Irán, es extremadamente improbable que un acuerdo pueda lograrse.

Antes de la derrota de los demócratas en las elecciones legislativas de mitad del mandato, Obama declaró que está dispuesto a invocar “poderes ejecutivos” independientes del Congreso para conseguir un acuerdo dentro del Sexteto sobre el tema nuclear iraní. Pero ahora, pensar que Obama haría frente a un Congreso hostil para conseguir un acuerdo con Irán es una ilusión. Sus seis años del mandato en la Casa Blanca muestran que no tiene agallas para un enfrentamiento de esta índole.

Últimamente, Obama ha estado adoptando posturas reconciliadoras con los republicanos. El Washington Post informó esta semana que Obama quiere “forjar lazos con los republicanos que recientemente han llegado al poder”.

Además, durante los dos años restantes de su presidencia, Obama va a estar más interesado ​​en apaciguar a los opositores para salvar su legado nacional; reforma del sistema de salud. Él no va a poner este programa en riesgo implicándose en una disputa sobre la cuestión nuclear iraní.

Pero, el más inquietante aún es el implícito objetivo geopolítico que tenía Washington en relajar las tensiones que reinan sus relaciones con Irán. Ya que, es raro suponer que el Gobierno de Obama realmente quisiera encontrar una solución con el país persa.

Nos referimos aquí al alto funcionario de Inteligencia rusa, Nikolay Patrushev, que en una rueda de prensa celebrada el mes pasado, explicó detalladamente a los medios de comunicación de Rusia cómo las relaciones entre Washington y Moscú se habían deteriorado.

Patrushev, el jefe de Seguridad Nacional de Rusia, dijo que la política de “restablecimiento” que emprendió Washington en 2008-2009 bajo el mandato de Obama, se materializó en una oferta de alianza diplomática a Rusia. Pero la propuesta, dijo, resultó ser una farsa.

“Pronto quedó claro que Washington no estaba interesado en una verdadera cooperación. Se limitó a meras declaraciones de amistad y la elaboración de ciertas negociaciones de las que el beneficio de Rusia, al final, resultó ser casi cero. Después de un tiempo, incluso estos diálogos positivos no vinculantes se acabaron y la actitud de los Estados Unidos hacia nuestro país comenzó una vez más a convertirse en la que era en los tiempos de la Guerra Fría”, explicó.

La crisis actual de Ucrania y el pretexto que esta proporciona a los EE.UU. para imponer cada vez más sanciones contra Moscú, es una prueba de la intención implícita de Washington con respecto a Rusia.

El verdadero y feo rostro del país norteamericano ha sido revelado porque el presidente ruso, Vladimir Putin, se negó a aceptar la hegemonía geopolítica de EE.UU. sobre la economía global. En los últimos años, Putin ha seguido adelante con asociaciones estratégicas con China y otros miembros de los BRICS.

La verdadera razón por la que Washington se comprometió con Rusia en el marco de la política de Obama no era tanto “restablecimiento” de las relaciones con Moscú, sino “reprimirlo” en su camino de desarrollo de una economía mundial multipolar que aceleraría la desaparición de la hegemonía estadounidense y la dominación mundial del dólar estadounidense.

El hecho de que Putin no tragó el anzuelo y no siguió los planes de EE.UU., ha provocado la respuesta airada de Washington, que se ha manifestado en forma de la crisis actual de Ucrania.

La relevancia del caso de Rusia para Irán es que la misma razón geopolítica es la que condujo a Washington desde una manifiesta política hostil contra Irán que seguía bajo la administración de Bush a otra de explicita compromiso en la época de Obama.

Como ha señalado Patrushev, “en el contexto de la creciente crisis financiera y económica mundial, los nuevos actores principales en el escenario internacional como la República Popular China, la India, Brasil e Irán, así como las crecientes economías del sudeste de Asia y Corea del Sur se convierten en factores cada vez más importantes para los EE.UU. y es así como surgen nuevos principios conceptuales como la sociedad especial de EE.UU.-China, la colaboración estratégica entre el país norteamericano y la India, el establecimiento de un diálogo directo entre Washington y Teherán, entre otros”.

Por lo tanto, la razón del compromiso diplomático de Washington con Irán nunca fue realmente solucionar la disputa nuclear de hace diez años, sino más bien reafirmar sus intereses hegemónicos sobre la economía mundial, tratando de evitar que se formen alianzas entre Irán y círculos alternativos de desarrollo.

Después de un año de arduos diálogos y esfuerzos encomiables por parte de Irán para encontrar una solución, es desconcertante que los negociadores estadounidenses todavía están presionando a Irán para “asegurarlos sobre los objetivos pacíficos que sigue en su programa nuclear”.

Estas viejas objeciones que Washington saca de la manga, se ha convertido en algo tedioso que en realidad pone de relieve el desinterés cínico de Washington en encontrar una solución a la disputa nuclear y poner fin a las sanciones contra Irán. Al igual que en el caso de Rusia, las sanciones son sólo un instrumento de control político de Irán para Washington.

Ahora, el más probable es que el Congreso controlado por los republicanos dé un duro golpe a los diálogos de un año de duración con Irán. Pero, este no debería ser una sorpresa debido a los motivos ocultos de Washington hacia Irán.

No obstante, el fin de la farsa de G5+1 es algo bueno, pues le permitirá a Irán liberar su energía política y seguir adelante en reforzar sus lazos con las nuevas asociaciones globales.

Fuente: HispanTv

La brutal caída de los precios del petróleo en alrededor del 25 por cientoafecta desde ahora a los países productores de la OPEP como a países que se encuentran fuera de la OPEP -cuyos presupuestos dependen de sus ingresos- dependiendo de su piso como de su estabilización.
Los “cinco precios del petróleo” actualizados

Hace ocho años escribí el libro “Los Cinco Precios del Petróleo” (disponible para descarga gratuita http://goo.gl/H8ouwe) que se volvió consulta de cabecera de varios mandatarios de Sudamérica, dicho sea con humildad de rigor.

Para entender la situación presente ante la abundancia de teorías solipsísticas al borde del autismo ultra-reduccionista,me basaré en mi tesis de “Los Cinco Precios del Petróleo” cuyos cuatro componentes han sido adoptados por un país importador de primer orden como es China y que deja de lado,quizá el que más me ha gustado por ser el menos analizado y entendido: el “precio desinformativo”.

“Los Cinco Precios del Petróleo” son:

1-El “Precio Económico”:muy trivial y que cualquiera puede inferir sabiendo la oferta y la demanda del llamado “mercado”.A mi juicio,este precio no es aplicable hoy a la caída tan abrupta del crudo que explica más bien un artilugio especulativo y manipulable por los grandes controladores del mercado petrolero cuyas plazas principales de control se encuentran en Wall Street y en La City de Londres.

2-El “Precio Financiero”: no es lo mismo la cotización del petróleo en dólares que en euros,ya no se diga en metales preciosos como el oro.Hoy EU controla su compra-venta mediante los célebres “petrodólares”: el máximo negocio bursátil anglosajón de alcances geoestratégicos.Analista avezados y abusados comentan que la caída de Saddam Hussein(anterior aliado de EU tras bambalinas)y Muamar Gadafi se debió a la osadía de anhelar la venta de sus hidrocarburos en petro-euros en lugar de petrodólares.

3.-El “Precio Geopolítico”:eventos caóticos y/o desestabilizadores en el seno de los países productores que afectan su producción y/o distribución y/o transporte (v.gr.cierre del Estrecho de Ormuz en el Golfo Pérsico).Hoy los multimedia de varios países brutalmente afectados como Rusia,Irán y Venezuela dejan entrever que la estrepitosa caída forma parte de un estratagema operado por EU con el fin de doblegarlos,como sucedió con la brutal caída del “oro negro” en 1986 que fue la cusal principal de la implosión de la URSS.

4- El “Precio Especulativo”:la manipulación tanto al alza como a la baja mediante el uso de los “derivados financieros”.Por cada barril real de petróleo existen otros 500 barriles(¡súper-sic!) de papel financiero especulativo (los famosos ETF:Exchange Traded Funds o “fondos cotizados” en español) que no son entregados sino que son simples promesas de liquidación a futuro.

Y 5.- El “Precio Desinformativo”:todo el mundo miente sobre sus verdaderas reservas -que son bursatilizables- y,curiosamente,varían las auditorías si son realizadas por los oligopolios en la City en Londres o en Wall Street.Las patrañas de los países y/o las trasnacionales (v. gr. Repsol:atrapada inflando reservas que no existían para elevar su cotización en Bolsa y que luego fue duramente castigada)son difundidas por las agencias anglosajonas especializadas de hidrocarburos que se encargan de engañar a los mercados,los inversionistas ingenuos y a sus opiniones públicas.

Hasta aquí,dado el timing (el “momento del Califato Yihadista del Estado Islámico”,en cuyo financiamiento se encuentran varios países poderosos de la OPEP en el Golfo Pérsico) y la coyuntura -la guerra multidimensional de EU contra Rusia en la fase de post-Crimea- ,si me dejan escoger,hoy la abrupta caída del “oro negro” es una mezcla entre el “Precio Geopolítico” y el “Precio Especulativo”. Lo que menos tiene es el “Precio Económico”.

Fuente: TeleSur

El precio del petróleo Brent ya perdió un 20%, cayendo casi sin parar desde mediados de junio al alcanzar unos 90 dólares por barril, lo que provoca sospechas entre los expertos de que la caída se deba a ciertas acciones por parte de EE.UU. y Arabia Saudita para debilitar a la economía de Rusia.     

El crudo durante más de dos años se vendía en el rango de 100-115 dólares por barril. Varias veces el precio por un corto tiempo se extendía más allá del límite superior del corredor, y una vez, en abril del 2013, cayó por debajo de los 100 dólares. Sin embargo, en aquel caso bajó hasta los 96,75 dólares, y unos días más tarde regresó al precio habitual.
 
En este momento no es así. El precio se hundió drásticamente hasta el nivel de los 100 dólares hace un mes, y el 9 de octubre cayó por debajo de los 90 dólares.
 
Los expertos destacan que no es una caída habitual y puede ser resultado de un complot entre EE.UU. y varios países de Oriente Medio, en particular, Arabia Saudita, que parece que no vaya a reducir significativamente la producción para mantener el precio del crudo.
 
Así, el exministro de Finanzas de Rusia, Alexéi Kudrin, subraya que una situación de esta índole ya se observó en 2008 antes de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos.
 
"Ya fue hecho en el corto plazo. Antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos este tipo de acuerdo funcionó durante un año, según nuestros datos, y el precio bajó hasta los 92 dólares", explicó Kudrin.
 
Petróleo en descenso, el dólar gana
"Hay una versión de que las condiciones en que Rusia depende principalmente de los altos precios del petróleo y está acostumbrada a vivir con altos precios del petróleo, por lo existe un cierto acuerdo de los países líderes, tanto los importadores como exportadores, por ejemplo, Estados Unidos, y Oriente Medio para que se aumente la producción y el precio sea retenido a la baja", dijo Kudrin.
 
Otra razón que evidencia el complot es que la disminución de los precios del petróleo coincidió con un fuerte aumento del dólar en comparación con todas las monedas del mundo, que se produjo en el contexto de la eliminación gradual de la política de "imprenta" de la Reserva Federal de EE.UU.
 
Además, la caída de los precios del petróleo se produjo por la inoperancia (o complicidad) de la OPEP. En la última reunión del verano no se tomó la decisión de reducir las cuotas de producción, que podría haber neutralizado el exceso de oferta y detenido la caída de los precios.
 
Ahora todo el mundo está en espera de la reunión de la OPEP, que se celebrará el 27 de noviembre. Se prevé que la organización decida una reducción de las cuotas de producción, que han permanecido sin cambios desde el año 2011.
 
Sin embargo, si la OPEP no la hace, los precios pueden romper la marca de los 80-90 dólares por barril, y esto puede ser considerado como la primera evidencia clara del complot de los jugadores clave del mercado con el fin de debilitar a Rusia, ya que el siguiente descenso en los precios del petróleo no es rentable ni para Estados Unidos ni para la mayoría de los productores de petróleo. Si acuerdan seguir con la dinámica actual, o bien es una locura o un castigo a Rusia por su política justa e independiente.
 
Por lo tanto, la decisión en el marco de la reunión de la OPEP arrojará luz sobre el grado en que las teorías de la conspiración están justificadas.  

Además se puede decir lo mismo sobre Venezuela e Irán, que también son víctimas de la política de EE.UU. y Arabia Saudita, y sus economías sufren mucho por la caída de los precios del petróleo, pero de ello les hablaré en la siguiente publicación.

Editora, lingüista, economista
Twitter: @ LilyKhusainova

Fuente: RT

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

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Correos del Sur Nº71

 

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