El resultado de las elecciones legislativas de mitad del mandato en los Estados Unidos que ha puesto el Congreso bajo el control de los republicanos justo antes de la fecha límite para un acuerdo nuclear entre Irán y el Grupo 5+1, parece un giro cruel del destino.

Siendo ahora el partido más duro el que domina el Senado y la Cámara de Representantes, parece que debemos decir adiós a una posible resolución de la disputa nuclear y el levantamiento de las sanciones occidentales contra Irán.

Ya los representantes de los EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia, China y Alemania en los diálogos nucleares se reúnen con sus homólogos de Irán para comenzar, después de un año de diálogo, la cuenta atrás hacia la fecha límite del 24 de Noviembre para sellar un acuerdo sobre el tema nuclear iraní.

Esta semana, el presidente estadounidense, Barack Obama, dijo que Washington había presentado un marco que permitiría a Irán lograr sus objetivos pacíficos en el programa nuclear y aliviaría el régimen de las sanciones que los poderes occidentales habían impuesto al país persa.

Sin embargo, Obama evasivamente añadió: “El hecho de si realmente conseguiremos un acuerdo es algo que sabremos a lo largo de los próximas tres o cuatro semanas”.

Ahora, teniendo en cuenta que Obama acaba de ceder el control del Congreso al partido Republicano, que muestra una profundad hostilidad hacia cualquier solución diplomática con Irán, es extremadamente improbable que un acuerdo pueda lograrse.

Antes de la derrota de los demócratas en las elecciones legislativas de mitad del mandato, Obama declaró que está dispuesto a invocar “poderes ejecutivos” independientes del Congreso para conseguir un acuerdo dentro del Sexteto sobre el tema nuclear iraní. Pero ahora, pensar que Obama haría frente a un Congreso hostil para conseguir un acuerdo con Irán es una ilusión. Sus seis años del mandato en la Casa Blanca muestran que no tiene agallas para un enfrentamiento de esta índole.

Últimamente, Obama ha estado adoptando posturas reconciliadoras con los republicanos. El Washington Post informó esta semana que Obama quiere “forjar lazos con los republicanos que recientemente han llegado al poder”.

Además, durante los dos años restantes de su presidencia, Obama va a estar más interesado ​​en apaciguar a los opositores para salvar su legado nacional; reforma del sistema de salud. Él no va a poner este programa en riesgo implicándose en una disputa sobre la cuestión nuclear iraní.

Pero, el más inquietante aún es el implícito objetivo geopolítico que tenía Washington en relajar las tensiones que reinan sus relaciones con Irán. Ya que, es raro suponer que el Gobierno de Obama realmente quisiera encontrar una solución con el país persa.

Nos referimos aquí al alto funcionario de Inteligencia rusa, Nikolay Patrushev, que en una rueda de prensa celebrada el mes pasado, explicó detalladamente a los medios de comunicación de Rusia cómo las relaciones entre Washington y Moscú se habían deteriorado.

Patrushev, el jefe de Seguridad Nacional de Rusia, dijo que la política de “restablecimiento” que emprendió Washington en 2008-2009 bajo el mandato de Obama, se materializó en una oferta de alianza diplomática a Rusia. Pero la propuesta, dijo, resultó ser una farsa.

“Pronto quedó claro que Washington no estaba interesado en una verdadera cooperación. Se limitó a meras declaraciones de amistad y la elaboración de ciertas negociaciones de las que el beneficio de Rusia, al final, resultó ser casi cero. Después de un tiempo, incluso estos diálogos positivos no vinculantes se acabaron y la actitud de los Estados Unidos hacia nuestro país comenzó una vez más a convertirse en la que era en los tiempos de la Guerra Fría”, explicó.

La crisis actual de Ucrania y el pretexto que esta proporciona a los EE.UU. para imponer cada vez más sanciones contra Moscú, es una prueba de la intención implícita de Washington con respecto a Rusia.

El verdadero y feo rostro del país norteamericano ha sido revelado porque el presidente ruso, Vladimir Putin, se negó a aceptar la hegemonía geopolítica de EE.UU. sobre la economía global. En los últimos años, Putin ha seguido adelante con asociaciones estratégicas con China y otros miembros de los BRICS.

La verdadera razón por la que Washington se comprometió con Rusia en el marco de la política de Obama no era tanto “restablecimiento” de las relaciones con Moscú, sino “reprimirlo” en su camino de desarrollo de una economía mundial multipolar que aceleraría la desaparición de la hegemonía estadounidense y la dominación mundial del dólar estadounidense.

El hecho de que Putin no tragó el anzuelo y no siguió los planes de EE.UU., ha provocado la respuesta airada de Washington, que se ha manifestado en forma de la crisis actual de Ucrania.

La relevancia del caso de Rusia para Irán es que la misma razón geopolítica es la que condujo a Washington desde una manifiesta política hostil contra Irán que seguía bajo la administración de Bush a otra de explicita compromiso en la época de Obama.

Como ha señalado Patrushev, “en el contexto de la creciente crisis financiera y económica mundial, los nuevos actores principales en el escenario internacional como la República Popular China, la India, Brasil e Irán, así como las crecientes economías del sudeste de Asia y Corea del Sur se convierten en factores cada vez más importantes para los EE.UU. y es así como surgen nuevos principios conceptuales como la sociedad especial de EE.UU.-China, la colaboración estratégica entre el país norteamericano y la India, el establecimiento de un diálogo directo entre Washington y Teherán, entre otros”.

Por lo tanto, la razón del compromiso diplomático de Washington con Irán nunca fue realmente solucionar la disputa nuclear de hace diez años, sino más bien reafirmar sus intereses hegemónicos sobre la economía mundial, tratando de evitar que se formen alianzas entre Irán y círculos alternativos de desarrollo.

Después de un año de arduos diálogos y esfuerzos encomiables por parte de Irán para encontrar una solución, es desconcertante que los negociadores estadounidenses todavía están presionando a Irán para “asegurarlos sobre los objetivos pacíficos que sigue en su programa nuclear”.

Estas viejas objeciones que Washington saca de la manga, se ha convertido en algo tedioso que en realidad pone de relieve el desinterés cínico de Washington en encontrar una solución a la disputa nuclear y poner fin a las sanciones contra Irán. Al igual que en el caso de Rusia, las sanciones son sólo un instrumento de control político de Irán para Washington.

Ahora, el más probable es que el Congreso controlado por los republicanos dé un duro golpe a los diálogos de un año de duración con Irán. Pero, este no debería ser una sorpresa debido a los motivos ocultos de Washington hacia Irán.

No obstante, el fin de la farsa de G5+1 es algo bueno, pues le permitirá a Irán liberar su energía política y seguir adelante en reforzar sus lazos con las nuevas asociaciones globales.

Fuente: HispanTv

La brutal caída de los precios del petróleo en alrededor del 25 por cientoafecta desde ahora a los países productores de la OPEP como a países que se encuentran fuera de la OPEP -cuyos presupuestos dependen de sus ingresos- dependiendo de su piso como de su estabilización.
Los “cinco precios del petróleo” actualizados

Hace ocho años escribí el libro “Los Cinco Precios del Petróleo” (disponible para descarga gratuita http://goo.gl/H8ouwe) que se volvió consulta de cabecera de varios mandatarios de Sudamérica, dicho sea con humildad de rigor.

Para entender la situación presente ante la abundancia de teorías solipsísticas al borde del autismo ultra-reduccionista,me basaré en mi tesis de “Los Cinco Precios del Petróleo” cuyos cuatro componentes han sido adoptados por un país importador de primer orden como es China y que deja de lado,quizá el que más me ha gustado por ser el menos analizado y entendido: el “precio desinformativo”.

“Los Cinco Precios del Petróleo” son:

1-El “Precio Económico”:muy trivial y que cualquiera puede inferir sabiendo la oferta y la demanda del llamado “mercado”.A mi juicio,este precio no es aplicable hoy a la caída tan abrupta del crudo que explica más bien un artilugio especulativo y manipulable por los grandes controladores del mercado petrolero cuyas plazas principales de control se encuentran en Wall Street y en La City de Londres.

2-El “Precio Financiero”: no es lo mismo la cotización del petróleo en dólares que en euros,ya no se diga en metales preciosos como el oro.Hoy EU controla su compra-venta mediante los célebres “petrodólares”: el máximo negocio bursátil anglosajón de alcances geoestratégicos.Analista avezados y abusados comentan que la caída de Saddam Hussein(anterior aliado de EU tras bambalinas)y Muamar Gadafi se debió a la osadía de anhelar la venta de sus hidrocarburos en petro-euros en lugar de petrodólares.

3.-El “Precio Geopolítico”:eventos caóticos y/o desestabilizadores en el seno de los países productores que afectan su producción y/o distribución y/o transporte (v.gr.cierre del Estrecho de Ormuz en el Golfo Pérsico).Hoy los multimedia de varios países brutalmente afectados como Rusia,Irán y Venezuela dejan entrever que la estrepitosa caída forma parte de un estratagema operado por EU con el fin de doblegarlos,como sucedió con la brutal caída del “oro negro” en 1986 que fue la cusal principal de la implosión de la URSS.

4- El “Precio Especulativo”:la manipulación tanto al alza como a la baja mediante el uso de los “derivados financieros”.Por cada barril real de petróleo existen otros 500 barriles(¡súper-sic!) de papel financiero especulativo (los famosos ETF:Exchange Traded Funds o “fondos cotizados” en español) que no son entregados sino que son simples promesas de liquidación a futuro.

Y 5.- El “Precio Desinformativo”:todo el mundo miente sobre sus verdaderas reservas -que son bursatilizables- y,curiosamente,varían las auditorías si son realizadas por los oligopolios en la City en Londres o en Wall Street.Las patrañas de los países y/o las trasnacionales (v. gr. Repsol:atrapada inflando reservas que no existían para elevar su cotización en Bolsa y que luego fue duramente castigada)son difundidas por las agencias anglosajonas especializadas de hidrocarburos que se encargan de engañar a los mercados,los inversionistas ingenuos y a sus opiniones públicas.

Hasta aquí,dado el timing (el “momento del Califato Yihadista del Estado Islámico”,en cuyo financiamiento se encuentran varios países poderosos de la OPEP en el Golfo Pérsico) y la coyuntura -la guerra multidimensional de EU contra Rusia en la fase de post-Crimea- ,si me dejan escoger,hoy la abrupta caída del “oro negro” es una mezcla entre el “Precio Geopolítico” y el “Precio Especulativo”. Lo que menos tiene es el “Precio Económico”.

Fuente: TeleSur

El precio del petróleo Brent ya perdió un 20%, cayendo casi sin parar desde mediados de junio al alcanzar unos 90 dólares por barril, lo que provoca sospechas entre los expertos de que la caída se deba a ciertas acciones por parte de EE.UU. y Arabia Saudita para debilitar a la economía de Rusia.     

El crudo durante más de dos años se vendía en el rango de 100-115 dólares por barril. Varias veces el precio por un corto tiempo se extendía más allá del límite superior del corredor, y una vez, en abril del 2013, cayó por debajo de los 100 dólares. Sin embargo, en aquel caso bajó hasta los 96,75 dólares, y unos días más tarde regresó al precio habitual.
 
En este momento no es así. El precio se hundió drásticamente hasta el nivel de los 100 dólares hace un mes, y el 9 de octubre cayó por debajo de los 90 dólares.
 
Los expertos destacan que no es una caída habitual y puede ser resultado de un complot entre EE.UU. y varios países de Oriente Medio, en particular, Arabia Saudita, que parece que no vaya a reducir significativamente la producción para mantener el precio del crudo.
 
Así, el exministro de Finanzas de Rusia, Alexéi Kudrin, subraya que una situación de esta índole ya se observó en 2008 antes de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos.
 
"Ya fue hecho en el corto plazo. Antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos este tipo de acuerdo funcionó durante un año, según nuestros datos, y el precio bajó hasta los 92 dólares", explicó Kudrin.
 
Petróleo en descenso, el dólar gana
"Hay una versión de que las condiciones en que Rusia depende principalmente de los altos precios del petróleo y está acostumbrada a vivir con altos precios del petróleo, por lo existe un cierto acuerdo de los países líderes, tanto los importadores como exportadores, por ejemplo, Estados Unidos, y Oriente Medio para que se aumente la producción y el precio sea retenido a la baja", dijo Kudrin.
 
Otra razón que evidencia el complot es que la disminución de los precios del petróleo coincidió con un fuerte aumento del dólar en comparación con todas las monedas del mundo, que se produjo en el contexto de la eliminación gradual de la política de "imprenta" de la Reserva Federal de EE.UU.
 
Además, la caída de los precios del petróleo se produjo por la inoperancia (o complicidad) de la OPEP. En la última reunión del verano no se tomó la decisión de reducir las cuotas de producción, que podría haber neutralizado el exceso de oferta y detenido la caída de los precios.
 
Ahora todo el mundo está en espera de la reunión de la OPEP, que se celebrará el 27 de noviembre. Se prevé que la organización decida una reducción de las cuotas de producción, que han permanecido sin cambios desde el año 2011.
 
Sin embargo, si la OPEP no la hace, los precios pueden romper la marca de los 80-90 dólares por barril, y esto puede ser considerado como la primera evidencia clara del complot de los jugadores clave del mercado con el fin de debilitar a Rusia, ya que el siguiente descenso en los precios del petróleo no es rentable ni para Estados Unidos ni para la mayoría de los productores de petróleo. Si acuerdan seguir con la dinámica actual, o bien es una locura o un castigo a Rusia por su política justa e independiente.
 
Por lo tanto, la decisión en el marco de la reunión de la OPEP arrojará luz sobre el grado en que las teorías de la conspiración están justificadas.  

Además se puede decir lo mismo sobre Venezuela e Irán, que también son víctimas de la política de EE.UU. y Arabia Saudita, y sus economías sufren mucho por la caída de los precios del petróleo, pero de ello les hablaré en la siguiente publicación.

Editora, lingüista, economista
Twitter: @ LilyKhusainova

Fuente: RT

¿Existe alguna razón para que medios como La Patilla y el Correo del Orinoco cuestionaran a través de tendenciosos titulares el triunfo de Venezuela ante la Exxon Mobil?

Rebobinemos

En el año 2007, el presidente Hugo Chávez decretó la Plena Soberanía Petrolera de la nación, incluyendo el aumento (del 39% al 78%) de la participación del Estado en Petróleos de Venezuela (PDVSA), empresa que hasta el momento estaba en manos de 33 trasnacionales, entre las que se encontraban  Chevron (EEUU), BP (Reino Unido), Total (Francia), y Statoil (Noruega).

En aquel momento, 31 trasnacionales estuvieron de acuerdo con los parámetros económicos establecidos por el Estado venezolano para realizar la compra de estas acciones, mientras que dos de ellas, Exxon Mobil y Conoco Phillips, iniciaron acciones legales contra Pdvsa.

Mobil (posteriormente absorbida por Exxon), quien desde 1997 extraía petróleo pesado de nuestro estado Monagas, acudió ante distintas cortes internacionales para pedir la congelación de los activos financieros de PDVSA en el extranjero, incluyendo al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), ante el cual exigieron el pago de 20 mil millones de dólares de indemnización.

Un triunfo, tres derrotas

Sin embargo, tras años de litigio, el tribunal arbitral del CIADI ya emitió su veredicto: el Estado venezolano deberá cancelar por los antiguos Proyectos Cerro Negro y La Ceiba (ambos en manos de Exxon Mobil) 1.591 millones de dólares.

Pero además, el CIADI también reconoció el veredicto emitido en el año 2012 por la Cámara de Comercio Internacional, a través del cual Venezuela pagó 908 millones de dólares a la Exxon Mobil. Por lo tanto, ahora PDVSA solo debe cancelar 683 millones de dólares aproximadamente en un plazo de siete años.

"Las pretensiones de la Exxon Mobil fueron reducidas a menos del 5%", expresó el Canciller de Venezuela, Rafael Ramírez.

Es decir, Exxon Mobil sufrió una triple derrota: recibirá un monto muy por debajo del esperado, siete años después y habiendo perdido definitivamente la oportunidad de hacer negocios con Venezuela, el país que posee las mayores reservas petroleras del planeta.

¿De quienes hablamos?

CIADI

Para entender la magnitud de este fallo debemos recordar que el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) es una institución que pertenece al Banco Mundial (el mismo que en medio de sus contradicciones ha intentado meter sus garras en la economía venezolana durante los últimos años alegando que “somos el peor país del mundo para hacer negocios”, pero la nación junto con Uruguay con mayor poder adquisitivo de América Latina) con sede en Washington (EEUU) que entró en vigor en el año 1966.

El CIADI ha sido fuertemente criticado por su tendencia a beneficiar siempre a las grandes empresas. De hecho, los tribunales arbitrales constituidos por el CIADI se basan únicamente en los tratados bilaterales de protección de inversiones y en el Convenio de Washington, sin tomar en cuenta las normativas internas existentes en cada Estado (por ejemplo sus constituciones) ni la proveniente del Derecho Internacional Público que incluye, incluso. los Derechos Humanos.

Por ello, países como Bolivia (en el año 2007), Ecuador (en el año 2009) y Venezuela (en el año 2012) denunciaron la situación y decidieron retirarse del organismo. En aquel entonces, el presidente Hugo Chávez expreso a través de un comunicado oficial: "El Gobierno Bolivariano ha actuado con el fin de proteger el derecho del pueblo venezolano a decidir las orientaciones estratégicas de la vida económica y social de la nación, sustrayéndolo de este organismo que ha fallado 232 veces a favor de los intereses transnacionales en las 234 causas que ha conocido a lo largo de su historia".

Sin embargo, por más que un Estado se salga del organismo, los acuerdos funcionan durante un período extra de, generalmente, diez años más. Por eso la UNASUR este año emprenderá acciones para sacudirse definitivamente al CIADI.

Exxon Mobil

Además, durante el 2012 Chávez denunció: "¿Cuánto robarían (Exxon Mobil) en 50 años en Venezuela? Que se atreven a lanzar esa locura de denuncias sin ningún tipo de fundamentos. Además, esta transnacional no pagaba dividendos ni impuestos".

En efecto, la rentabilidad de estas operaciones estaba garantizada, pues estas transnacionales llegaron a vender el barril en $55, teniendo un costo de producción de solo $8.

Además, Exxon Mobil nunca hizo gran esfuerzo para incrementar en suelo nacional el valor del combustible que extraía de la zona. En consecuencia, el crudo mejorado venezolano de peor calidad era el de esta empresa, pues apenas llegaba a 16 grados API (una medida de densidad que, en comparación con el agua, precisa cuán pesado o liviano es el petróleo. Índices superiores a 10 implican que son más livianos que el agua y, por lo tanto, flotarían en ésta).

Exxon Mobil, la mayor corporación petrolera del mundo, presente en más de 40 países, ha financiado históricamente a gobiernos dictatoriales o represores (incluyendo al general Mohammad Suharto durante su dictadura militar en Indonesia), ha estimulado conflictos armados para obtener permisos de explotación de recursos petroleros (junto con varias trasnacionales petroleras, financió la guerra civil en Angola con el pago de derechos de explotación petrolera pero también con el envío de armas.

Mientras el país se desangra, las petroleras se disputan la costa de Angola, una de las regiones africanas más ricas en yacimientos, donde Exxon Mobil extrae crudo de las profundidades marinas), desplaza a la población cercana a las zonas petroleras y causa graves desastres ambientales (el caso más sonado ocurrió en 1989, cuando su buque petrolero Exxon Valdez se hundió en las cristalinas aguas de Alaska. Aunque la empresa intentó ocultar el desastre, no pudo disimular la marea negra que contaminó 800 kilómetros de costa y provocó la mortandad de aves, nutrias y focas) mientras invierte millones de dólares en campañas publicitarias para hacer creer al público que es una empresa comprometida con los temas sociales y ambientales.

Fuente: Misión Verdad

Agradezco a los organizadores de la Feria Universitaria del Libro, de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, la honrosa invitación para presentar y hacer un breve comentario de un libro importantísimo: Privatización del Petróleo. El robo del siglo, del doctor y diputado Ricardo Monreal.

Acepté la invitación porque, aunque no soy afecto a los libros escritos por los políticos, que normalmente escriben para “llevar agua a sus molinos” o “sacudir el esqueleto de sus adversarios”, se toca en este un tema fundamental de la patria, que me apasiona y me preocupa y porque, lo leí dispuesto a ejercer mi crítica sin cortapisas, pues yo tengo también un compromiso propio irrestricto con la libertad y nada ni nadie me haría torcer el rumbo de expresar cuanto siento –lo que me he restringido en la vida sólo en contadas ocasiones por alguna actitud de prudencia que me ha dictado mi propia conciencia–, porque al igual que el Adriano de Margarita Yoursenar “he buscado la libertad más que el poder y el poder sólo porque en parte favorecía la libertad”.

Así, con la total convicción de mi verdad, califico este libro como importantísimo, porque se trata de un espléndido análisis sobre “el tema” nacional; un libro que es a la vez crónica y prospectiva, denuncia y advertencia, enseñanza y aviso, investigación, análisis y propuesta. Un documento de fácil lectura, que sintetiza largas horas de estudio y conocimiento, de una lucha intensa en defensa de nuestro patrimonio y de la soberanía de la nación. Un tema trascendental para los mexicanos.

Un libro bien escrito, lo que hay que recalcar en una feria del libro, que es expresión de la cultura, lo que además debe subrayarse, ya que su autor es uno de los raros políticos mexicanos no sólo que lee, pues son muy pocos los que saben leer, sino que sabe escribir, los que son muchos menos. Un libro grato para leerse por el buen manejo del idioma, aunque poco agradable por la situación del tema que aborda, documentada y razonadamente, pero que debiera ser de obligada lectura y del más alto interés de todos los mexicanos, ya que se refiere a un asunto del que depende en buena parte el futuro de la nación. Un libro en fin que interesa, que aprehende, que preocupa; que sacude la conciencia, obliga a la reflexión y provoca a la toma de posiciones como obligación ciudadana.

En su recorrido, confirmo con meridiana claridad lo que he expresado en no pocos foros, de que las leyes que conforman la reforma energética, contienen una enorme lista de agravios contra la Constitución, la soberanía, el patrimonio nacional, la seguridad energética, la propiedad de la tierra, la preservación y cuidado del medio ambiente, en suma contra el futuro completo de México, independientemente de los que para lograr su aprobación, se han cometido contra los procedimientos democráticos, con la manipulación del necesario debate y la opinión ciudadana y contra la división de poderes, al convertir al Legislativo, que debiera ser un espacio de deliberación inteligente, en un sujeto pasivo, subordinado y sumiso del Ejecutivo, cuya mayoría prefiere la comodidad de la servidumbre recompensada, a la lucha por la libertad de manifestación y de conciencia y la defensa de los intereses nacionales.

Deja claro igualmente, que la propuesta que es ahora ley y que llevó a modificar los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución, surge de premisas y diagnósticos que orientados a una conclusión tomada de antemano y que era la entrega del sector energético a la iniciativa privada, nacional y extranjera –y más a la extranjera que a la nacional– adolecían de múltiples defectos: insuficientes en el análisis económico, discutibles desde el punto de vista técnico, inconsistentes en el aspecto legal, ignorantes de contenido histórico, ayunos de sensibilidad política y carentes de patriotismo.

Como deja claro también el esfuerzo que tenemos que hacer para exigir que se consulte a la ciudadanía en junio próximo y para buscar una adecuada representación de la ciudadanía en la Cámara de Diputados, como exige la verdadera democracia y le urge a la supervivencia de nuestra patria como nación independiente. Para reencauzar el proyecto nacional. Para evitar lo que el autor llama“la resaca que le sigue a una borrachera: la crisis y la decepción generalizada de la ciudadanía cuando ya no se pudiera hacer nada para evitar las consecuencias de la apertura del sector energético”.

En el tránsito de su lectura, el libro de Monreal nos habla –porque los libros hablan– no sólo de la tragedia que la privatización del petróleo significa, sino de las raíces y las causas de su consumación: la compra del reconocimiento de una elección desaseada que va desde las iniquidades económicas y la manipulación de encuestas, hasta la compra y alteración de votos con procedimientos arcaicos, paradójicamente modernizados con tecnología sofisticada, pero aferrados a los mismos fines y principios de siempre. Sí, la convergencia de las viejas mañas y las herramientas de la modernidad.

Desde su introducción que hay que leer con cuidado –lo señalo porque no pocos lectores se brincan por costumbre introducciones y prólogos–, el doctor Monreal contextualiza, en un país lleno de carencias de toda índole para la inmensa mayoría de sus pobladores, la magnitud económica, política y social del agravio que significa la privatización del petróleo, porque no se trata, queda claro, sólo de los miles de millones de dólares que se sustraerán al Estado, sino de la entrega de soberanía, de albedrío, de libertad y con ello de la disminución de nuestras capacidades propias para definir nuestro futuro y nuestras posibilidades de desarrollo.

El trágico título del primer capítulo “Comprar la Presidencia, vender el petróleo”, resume el drama nacional y el costo para los mexicanos, de las ambiciones de poder de políticos sin más intereses que los de grupo, sin ideales ni conciencia social; que ignorando el compromiso inicial de respetar la Constitución, como pacto nacional, se arrodillan ante los dictados del Consenso de Washington, nuevo Evangelio según Uncle Sam, al que en 1990 John Williamson, economista del Banco Mundial elevara a nivel de Sagrada Escritura y que siguen sus fanáticos fundamentalistas como “dogmas de Fe”; que promueve la privatización a ultranza de las empresas públicas, teniendo desde luego, como objetivo el petróleo y se traducen en palabras de Monreal, “en la línea dura de las políticas neoliberales; lo privado por encima de lo público; la ganancia por encima de la dignidad y la propiedad social: el despojo”.

La cesión del país, como él la llama, hecha ahora por convicción de la clase en el poder, tirando al cesto de la basura la resistencia a las presiones que la historia de México recoge en los esfuerzos de Carranza, de Calles, desde luego de Cárdenas y de López Mateos.

“Hoy hay que pagarle al diablo su factura petrolera”, escribe Monreal, aunque yo pienso que lo que nuestros jerarcas pretenden en definitiva es, en palabras de López Velarde, de una vez por todas, “escriturarle los veneros de petróleo”.

Javier Jiménez Espriú / I parte

Fuente: lospuebloshablan.org

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"Cuando un pueblo despierta, se llena de coraje y decide ser libre, jamás podrá ser derrocado"

Hugo Chávez Frias

Correos del Sur Nº80

 

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