Estas dos categorías económicas se complementan y se contrapesan mutuamente. El flujo circular especifica a las operaciones de compra-venta que se realizan en un año en un determinado territorio, es decir, el flujo circular determina el tamaño de una economía. En tanto que masa monetaria expresa al dinero depositado en la banca, o lo que es igual a decir, masa monetaria determina el tamaño del ahorro interno. Flujo circular es dinero en movimiento y masa monetaria es dinero inerte, y ambas categorías se respaldan entre sí.

Según Jorge Giordani (y estos datos son de 2011, porque en esta verga todo es un puto secreto, y más nunca se volvieron a dar estadísticas oficiales al día), el flujo circular de Venezuela era de 15.000 millones de dólares y la masa monetaria, los depósitos de todos y todas, era 4,5 veces mayor, es decir, el ahorro interno del país era de 65.200 millones de dólares.

¿Por qué les digo toda esta aburrida perorata, que todos y todas saben? Porque hay que comprender que la economía, esa pesadísima y paquidérmica maquinaria, adonde todos y todas apostamos nuestra vida, flota sobre una delgada nube de sensaciones, una frágil nube de conceptos, como seguridad, confianza, o estabilidad. Una pieza, es decir, un concepto se boicotea, y todo su cuerpo entra en caos. Y lo doloroso, es que se duran años para recuperar toda la armonía, para que el elefante ése vuelva a columpiarse en su débil chinchorro colgado de la nada...

La desaparición de los billetes y el franco saboteo a los pagos electrónicos, que vivimos en la actualidad, se deben a ese juego roto. No es que los billetes hayan desaparecido, o se los hayan llevado al exterior, no, no, los billetes están en manos de los poseedores de bienes y servicios. Como se demostró en diciembre pasado con el billete de cien bolívares, que apenas un 31% fue sacado al exterior, y 68% estaba en manos de sus propietarios, represados, por temor "a las cosas terribles que podrían venir".

Ahora, a diferencia de diciembre pasado, hay el aditamento de que los billetes dejaron de ser un mecanismo de intermediación y se convirtieron en una mercancía más. Por eso el comercio, que es el primer receptor de billetes por excelencia, no los devuelve al flujo circular ni los deposita en la banca como masa monetaria. Los billetes son ahora un instrumento más para estrangular al ya estrangulado salario de los trabajadores y de las trabajadoras. Quien ofrezca un bien o un servicio es un engranaje precioso en la recolección de billetes que alimenta a ese juego perverso. Pero no todo dura para siempre. Las cosas no son infinitas. Ese juego tiene un techo. Lo mismo ocurrirá con el juego de la híper-especulación.

Lo asombroso, es que instituciones del Estado, como el Seniat, por ejemplo, como la Sudeban, por ejemplo, como el BCV, por ejemplo, como el mismísimo Ministerio de Finanzas, por ejemplo, no hagan nada. Que estén esperando por inercia a que el comercio ladrón se tope con ese techo que les digo. Y mientras tanto, un pueblo que ha sido leal y disciplinado es desangrado.

Pero, ¿por qué estas instituciones del Estado no hacen nada? Porque ese Estado, que tiene de todo un poco, es decir, que avanza y retrocede, unos empujan para bien y otros retrasan para mal, es expresión fiel de una sociedad cuyos valores están podridos. Maravilloso fuese que a la usanza de las batallas antiguas, a campo abierto, el ejército de los canallas estuviera a un lado y el ejército de los buenos, en el otro, listos para entrar en combate. Pero no, no es así, "vivimos revolcaos en un merengue y en el mismo lodo, toy to' manoseao", como dice el tango "Cambalache". Y es así. Buenos y malos, andamos juntos y revueltos. El drama de nuestro Estado, es que tú quieres remar para un lado, mientras que a tu lado hay un mimetizado remando para otro. Con ello, no estoy justificando la inacción, al contrario, la estoy señalando para que se le combata.

Sería interesante ver una resolución conjunta entre el Seniat y la Sudeban, para que el comercio vuelva a hacer sus depósitos en la banca y que la banca, a su vez, los haga fluir al cuerpo de la economía. Que no prive más esta tierra sin ley, que ha permitido que cualquier bolsa derive en un mafioso.

Tenemos que acostar de nuevo al elefante para que se columpie, en su débil chinchorro colgado de la nada. Y eso es tarea de un Estado fuerte y coherente. Ya nuestro pueblo ha hecho las tareas que le toca, y muy bien...

 
Fuente: Portal Alba
 

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº46