A muchos extraña el comportamiento más reciente del dólar today. Y no es para menos.

Hagamos un poco de memoria: a mediados del año pasado, finales de julio para ser exactos, día de la votación para la constituyente, se montó en 10 mil bolívares. Dos meses antes estaba en 3 mil, lo que significa que en dos meses triplicó lo que se había tardado en aumentar unos cinco años.

Pero eso no fue nada. A finales de 2017 se colocó en 112 mil, es decir: en seis meses aumentó doce veces su valor. Y en los primeros meses de 2018 dio otro salto olímpico: a la fecha de éste editorial, 26 de febrero de 2018, marca 225 mil bolívares, poco más del doble que hace dos meses atrás.

Sin embargo también es cierto, y este es el motivo del extrañamiento colectivo, que este último valor resulta unos 30 mil bolívares menor al de las cotas máximas alcanzadas entre enero y febrero de este año. O sea: aunque parezca mentira, y cuando todo apuntaba a que seguiría su marcha indetenible, el dólar paralelo no solo dejó de crecer y se estancó, sino que comenzó a descender.

Desde distintas aceras se ha intentado explicar qué pasa. En primer lugar, porque es notorio que ninguna de las causas habituales con las cuales se justifica su aumento han desaparecido: no puede decirse que haya ahora menos incertidumbre en el país que antes. Y de hecho, estamos en las vísperas de unas elecciones que generan muchas más expectativas que las de la ANC, incluyendo la posibilidad cada vez más real de una invasión. Las reservas internacionales no mejoran ni el riesgo país. Y si bien el precio del barril de petróleo es el doble que el de mediados del año pasado, no se sabe que se hayan asignado más divisas (al menos públicamente, considerando el hermetismo que ronda esta materia).

Con respecto a esto último, también es cierto que se activó el nuevo DICOM, que entre otras cosas terminó de unificar el tipo de cambio oficial al suprimirse el DIPRO y dejó abierta la posibilidad de unificación con el paralelo. Pero recordemos que el DICOM oficialmente no se alimenta de divisas públicas sino privadas. Por otra parte, solo se han efectuado dos subastas que arrojaron un tipo de cambio muy inferior al esperado (la segunda subasta DICOM cerró con una paridad de Bs 36.131,10 por euro, equivalente a Bs. 28.927,5 por dólar). Subastas de las cuales, por lo demás, la asignación resultante enfrentó problemas para hacerse efectiva, mientras todo indica que la oferta de divisas privada ha sido bastante pobre (en la primera subasta se adjudicaron 334.013, 41  dólares y 1.191.486,84 en la segunda. Considerando la alta demanda de divisas existente montos tan bajos solo deben responder a poca oferta). Para el día de hoy lunes 26 de febrero se espera se realice la tercera subasta.

Algunos han planteado  que lo que ocurre es que el paralelo se está desinflando dada la entrada al ruedo monetario de El Petro. Lo notorio en este caso es que ninguno de los que asegura ésta especie da razones válidas para sustentarla. Como quiera, es evidente que es muy temprano y falta mucho para ello.

Por nuestra parte, tenemos algunas hipótesis, no basadas en “lo que queremos que pase” –que es lo que suele animar muchos “análisis” de todos los colores que por allí circulan- sino en el seguimiento que venimos haciendo de los movimientos del mismo.

En primer lugar, es recurrente que para estas fechas de pago ISLR el paralelo se estanque. La razón es que las mesas de dinero –es decir, bancas en las sombras donde se realizan operaciones cambiarias ilegales a gran escala- se enfrían, dado que las grandes empresas que demandan divisas para la especulación cambiaria y para usar el dólar como protección contra la devaluación del bolívar, se ven obligadas a usar buena parte de su circulante en moneda nacional para dicho pago impositivo, por lo cual no lo pueden destinar a la compra de divisas.

En segundo lugar, también suele ocurrir que luego de corridas especulativas violentas el paralelo se estabiliza e incluso cae por un tiempo. En este caso los factores determinantes son tres: el primero, esperar que los demandantes asimilen el shock de la subida de precios y vuelvan demandar divisas. El segundo, que los oferentes hagan lo mismo, animándose a vender y no contrayendo la oferta, habida cuenta que quienes operan como tales  en el mercado negro (que es lo que realmente es el paralelo) no van a vender hoy una divisa en un precio si tienen la expectativa que mañana o pasado valdrá mucho más. Y el tercero, que los grandes operadores de este mercado y que son los que lo controlan –motivo por el cual el mercado paralelo está muy lejos de ser un mercado “libre”, como muchos afirman de uno y otro lado- suelen hacer movimientos especulativos a la baja buscando comprar a quienes por nervio en consecuencia venden, tan solo para volver a subir el marcador y multiplicar ganancias.

Así las cosas, consideramos que el estancamiento y relativo desinfle actual no es tan atípico como parece. Tomando en cuenta el escenario político-económico que enfrentamos y que se vislumbra, lo más probable es que se dispare de nuevo a cotas inéditas, en la medida en que se supere la etapa del pago del ISLR y sigan acercándose las presidenciales.

 

       

Fuente: 15yÚltimo

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