El colapso financiero provocado por el estallido de la burbuja hipotecaria en Estados Unidos causó una reacción en cadena que derrumbó a las principales economías del planeta y dejó a millones de personas sin trabajo. A pesar de que muchos países volvieron a crecer, todavía padecemos las consecuencias políticas de la gran recesión, pese a que en este decenio se ha producido la mayor intervención pública para salvar el capitalismo y la democracia occidental, tal y como los conocíamos.

Los venezolanos tendremos dos unidades de cuenta: el bolívar soberano y el petro. Todos los precios de la economía y el salario, deberán estar expresados en ambas unidades. El objetivo es que se garantice una proporción fija entre salario y precio, se cierre la brecha y no se vuelva a abrir.

La actual contraofensiva que el gobierno de Venezuela ha emprendido recientemente en favor de reiniciar y reordenar la economía, supone establecer algunas equivalencias políticas. 

La igualdad de oportunidades no existe. Se espera que las 500 personas más ricas del mundo le entreguen a sus herederos la suma de 2,4 billones de dólares en las próximas dos décadas. O, lo que es lo mismo, algo más que el PIB de la India. Esa privilegiada generación, la heredera, comenzará su vida desde una línea de partida mucho más adelantada que cualquiera de nosotros.

Controlar o no los precios, he allí el dilema. No controlarlos nos ha llevado a la situación actual.

Frases

“Tenemos que ayudar todos los días al nacimiento de la conciencia cuando no la haya, y al fortalecimiento de la conciencia cuando ya exista.”

Hugo Chávez Frias

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº83

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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